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viernes, 27 de agosto de 2021

MÁ PAPISTAS QUE EL PAPA

En nuestras comunidades pasa mucho, que el sacristán de turno, el encargado de la liturgia del fin de semana, el monaguillo correspondiente - todo con el debido respeto y cariño -, saben más que el propio cura. En algunos casos hasta puede ser cierto, pero en otros, en algún momento se les dio alguna recomendación y lo han tomado para toda la vida. Porque claro, si un cura dice, por ejemplo : tal día no apunte una misa, y cuando cambie el cura le da lo mismo, con tal de aplicar la eucaristía por un difunto, ¿quien tiene la verdad?. Eso pasa porque no tenemos ni idea de qué va el asunto. Además, si le preguntamos al interesado, ¿por qué no puedo hacerlo, la respuesta es : lo dijo el cura. 

Claro, en esta situación debemos plantearnos, ¡como son nuestros equipos de liturgia!: cambiar un mantel, lo hace cualquiera; rellenar las vinajeras, lo hace cualquiera; leer una monición - aunque no venga a cuento - lo hace cualquiera; buscar quien lea, lo hace cualquiera y probablemente produzca el efecto rechazo, es decir que cuando ves venir a la persona le dices que no tienes gafas, que no te apetece y a veces, es como los que intentan venderte un producto en la calle que te acompañan hasta tu casa con la intención de convencerte.

Cuando alguien, a veces ajeno a los entresijos de una sacristía o de una parroquia, pregunta el por qué de las cosas, los modales no son los adecuados y probablemente lo argumentamos como cuando vamos a un organismo oficial: creemos tener la autoridad porque tú vienes a mí, no yo a tí. ¡Qué pena que para celebrar la fe, tenga que ser así!. A veces somos más papistas que el propio Papa. Ojala tuviéramos un pizco de humildad como Francisco, el actual.

Los fariseos le preguntan a Jesús, ¿cómo comen tus discípulos con manos impuras?. ¿Cómo se te ocurre apuntar un funeral si hoy no se puede?, ¿cómo va a leer un niño en una misa de adultos?, ¿Cómo vas hacer dos cosas si ya lees la primera lectura?... ¡cómo nos fijamos solamente en las manos!, probablemente sean impuras, pero nuestro corazón es el que marca los ritmos que deban alegrar el corazón de los demás y no lo conseguimos.

Mucho tenemos que cambiar en nuestras comunidades. Hay veces que nuestros agentes de pastoral son eternos, no cambian nunca y cuando se les dice de hacer un curso de reciclaje nunca tienen tiempo, porque en su casa tienen muchas tareas (y eso no lo niego), pero somos capaces de corregir a los demás porque entendemos que estamos en posesión de la verdad.

A veces los ritualismos ahogan el corazón y somos capaces hasta de juzgar al mismo. ¡Cuántas veces abrimos o cerramos puertas en nuestras parroquias por una información que damos, sin que seamos la autoridad para ello!. Seguimos siendo más papistas que el Papa.

Por eso Jesús recuerda a Isaías cuando dice que este pueblo me honra con los labios pero no con el corazón. ¡ ay si en nuestras parroquias pusiéramos más corazón en todo lo que hacemos!, pues seguro que no nos quejaríamos tanto de la gente que nos falta, o de los que estuvieron y ya no están, de los que siempre quieren salir en la foto y no dejan que otros salgan, de los que a empujones quieren estar siempre en primera fila. Les pongo un ejemplo facilito: ¡fíjense quien lee en las fiestas principales del pueblo, o la pasión el viernes santo!.

 

Por cierto Feliz Verano

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 18 de junio de 2021

PUES ES VERDAD: POCA FE

  


 Pues creo que a lo largo de la historia hemos querido templos llenos a rebosar. Incluso siempre que hemos ido a una reunión, la pregunta siempre ha sido la misma: ¿había mucha gente?. Daba, o da la impresión, que el nivel de creencia es matemático: a mayor número de gente, más creencia entre los asistentes. Y creo que no. Que nos equivocamos en la apreciación, que la cantidad no mejora la calidad: ¡ojala fuera así, que la cantidad fuera síntoma de la calidad!

El relato del evangelio de este fin de semana, podría ser el relato de nuestra situación de fe en los tiempos actuales. Marcos nos habla de una escena, parece, dantesca: temporales, lluvia, viento.... y aparece el miedo. ¿nos suena?. Si nos damos cuenta, seguro que nosotros hoy, después de la pandemia, que fue la tempestad, la lluvia, el viento... las consecuencias han sido las mismas: agarrarnos a donde podemos, echar la culpa a quien sea porque esto que creíamos intocable, resulta que ya no funciona. Viendo el resultado del relato evangélico, parece que no hay solución. Hoy en día, parece que tampoco hay solución, por más que ahora, de prisa y corriendo, intentemos dar soluciones, buscar alternativas.... pero claro, seguro que llegamos tarde.

Jesús propone una salida: ir a la otra orilla. Creo que a nosotros es lo que nos falta, dar el paso para ir al otro lado, cruzar de acera, pasar a otro lugar que nos de la seguridad de que lo que hacemos es lo que tenemos que hacer. Salir de lo rutinario para que el evangelio llegue a su destinatario con savia fresca, con otro fragor y con otra fragancia. Creo que nos estamos negando a reconocer que es el mismo Dios el que está conduciendo a su Iglesia hacia un puerto más seguro y fiel a Jesús y a su evangelio.

No estamos escuchando el grito de Jesús que nos está llamando cobardes por no ir a la otra orilla. Seguimos buscando la seguridad en el pasado, en lo que probablemente ya no nos sirve; seguimos intentando dar respuesta a un mundo increyente, falto de motivación de fe, falto de testimonio de los que estamos dentro, en modelos del pasado, pero en un mundo necesitado más que nunca de esperanza.

A veces en nuestra querida Iglesia seguimos cultivando el miedo. Seguimos cultivando la normativa, la legalidad... pero dejamos de cultivar el evangelio del amor, de la caridad...de la confianza que le hace gritar a Jesús, que por qué tenemos miedo y que vayamos al otro lado.

Ahora que hemos pasado la figura de Juan, el Bautista, la figura del que fue ajusticiado por no tener miedo, por ser fiel a su convencimiento y por proclamar y anunciar a los cuatro vientos que Jesús de Nazaret es aquel a quien no merecemos desatarle la correa de las sandalias: ¡ cuantas sandalias que van dejando huella en el camino de la vida por no ser cobardes, por cruzar a la otra orilla y por tener aunque sea un poquito de fe!. 

A nadie se nos pide tener un montón de fe, se nos pide como un grano de mostaza, como una semilla pequeña que con el tiempo ya dará fruto. Aprovechemos los tiempos que corren para dar testimonio de nuestra fe; aprovechemos los tiempos que corren para poder dejar miedos a un lado y con valentía y honestidad anunciar que la buena nueva, merece la pena.

 

         Hasta la próxima

         Paco Mira 

viernes, 4 de diciembre de 2020

viernes, 6 de noviembre de 2020

ENTREVISTA A DON SANTIAGO RODRÍGUEZ. ALCALDE DE SANTA LUCÍA

DESDE LA EMISORA DIOCESANA RADIO TAMARACEITE PACO MIRA EN EL PROGRAMA PROTAGONISTA USTEDES  HA ENTREVISTADO AL ALCALDE DE SANTA LUCÍA DE TIRAJANA  DON SANTIAGO RODRÍGUEZ.

jueves, 8 de octubre de 2020

¿ A QUIEN LE AMARGA UN DULCE O UNA BODA?

Llevamos ya ocho meses afectados por la pandemia ( y parece que a peor la mejoría) del coronavirus y, dejando a parte a los irresponsables, al resto nos está costando llevar o sobrellevar esta situación y más en concreto a quienes más directamente la han sufrido o la están sufriendo por haber enfermado, o haber perdido a un ser querido, o haberse quedado sin trabajo. Pero también se hace pesado a quienes, no viéndose gravemente afectados, son responsables para llevar la mascarilla, se ponen gel hidroalcohólico, guardan la distancia de seguridad, respetan los protocolos establecidos, soportan colas interminables en los comercios o en los centros de alimentación... Aunque se procura llevar esta situación lo mejor posible, el ánimo suele estar bajo y en más de una ocasión nos dan ganas de arrojar la toalla, protestamos, manifestamos cansancio y tenemos ganas de volver ya a la normalidad.

Pero en más de una ocasión he dicho que dentro de lo malo del covid19, siempre se puede sacar algo bueno y es que este bichito lo que hizo fue zarandearnos hasta casi dejarnos desencajados para que nos replanteemos infinidad de cuestiones que hasta ahora creíamos que hacíamos bien, pero que ahora ya no encaja. Socialmente dependemos mucho más de las máquinas (ordenadores y teletrabajo o teleasistencia), de los teléfonos, de la lejanía y falta de contacto, de ver las cosas con otra perspectiva aunque muchas veces no logremos entenderla.

Y a nivel de fe, creo que pasa lo mismo. Nuestra pastoral tiene que cambiar o al menos adaptarnos por el momento a los nuevos tiempos. Puede ser un signo de los tiempos (eso que el Vaticano II nos decía que había que estar atentos) que tengamos nuevo Obispo y que coincida con el replanteamiento de muchas cosas. Pues a lo mejor es como la película de Garci, " volver a empezar", pero sin miedo a romper papeles y estructuras, a quemar viejos estilos y costumbres ancestrales, etc... Ánimo D. José.

Pero ¿a quién no le gusta una boda?. ¿A quién no le gusta, desde la sinceridad de los contrayentes, participar de la alegría de la fiesta bien entendida. ?. Es el ejemplo que Jesús nos pone este fin de semana y es el ejemplo que a nosotros nos tiene que valer en nuestra vida de fe. Varias veces hemos escuchado que esta pandemia, con toda su dureza, es una ocasión para ofrecer un testimonio de fe. Un testimonio no solo de palabras, sino también de contenidos de fe, un testimonio práctico. La fe se nos tiene que notar, sino no estamos cumpliendo con lo que decimos que creemos.

La fiesta de una boda no tiene que ser más que el testimonio público de lo que he realizado con anterioridad, por eso me alegro y lo comparto, por eso soy feliz y quiero que los demás sean testigos de de esa felicidad. Y nuestra fe debe ser el reflejo de la felicidad que decimos que tenemos por creer en un tal Jesús de Nazaret.

Pablo en la carta que le manda a sus amigos de Filipos, les dice que "está entrenado para vivir en la pobreza y en la abundancia", como en las bodas: en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad... y Pablo sigue diciendo "Todo lo puedo en Aquel que me conforta".

¿Quién nos conforta a nosotros?. Muchos, ante los momentos de dificultad hemos puesto en entredicho hasta al propio Jesús, pero Pablo, en lo bueno y en lo malo, Dios siempre está con nosotros.

Hasta la próxima

Paco Mira


viernes, 2 de octubre de 2020

NO ES LO MISMO PASTOR, QUE pastor

Bueno, pues ha llegado el día. LLegó el momento en que se produce el relevo en nuestra Diócesis. Lo que oficialmente se anunció en el verano y que era un secreto a voces, ahora se convierte en realidad. Digo que era un secreto a voces, puesto que a pesar del secreto pontificio alguno se ha encargado de descubrir lo que tarde o temprano se iba a saber. A veces uno no entiende esos secretos, pero parece que se le quiere dar más emoción, si cabe, a la sorpresa.

Ese secreto despejó muchas dudas en algunos: ¿sería un canario, sería algún auxiliar de los que ya están consagrados, sería uno de nueva creación no canario...?. Pues es de Osuna y además es médico. No sé si para los tiempos que corremos, el que haya un médico en el Obispado pues a lo mejor no es mala idea. Siempre es bueno prevenir que curar.

No sé tampoco, si conoce mucho de nuestras islas. Algún viaje privado hizo. Sé que se le han enviado cartas poniéndolo al día. Algunas con bastantes folios, quizás haya tomado nota, o por el contrario quiere empezar de cero, porque a lo mejor le queda tiempo por delante para ponerse al día. Sí va a encontrarse con un clero escaso y entrado en años, pero también con un montón de seglares (hombres y mujeres) muy comprometidos con y por el evangelio de Jesús, que quieren seguir trabajando o empezar a hacerlo, y esperan oportunidades.

Creo que es muy bueno, abrir ventanas y puertas y generar corriente de aire para respirar siempre aire fresco; es bueno sacudir alfombras y limpiar zapatos para poder caminar no solo con holgura, sino con comodidad.

No es lo mismo el pastor, que cuida del rebaño, de quien no piensa y siempre obedece, de quien siempre va donde lo hacen otros siguiendo la marca del guía y - a veces - a base de palos, que el Pastor que anima, alienta, escucha, ilusiona, se emociona..... Sabrá que aquí somos muy dados a los asaderos y cuando se está acabando la brasa cogemos un cartón y avivamos la llama. Quiero que mi Obispo sea el cartón de anime, empuje, ilusione, escuche, comparta momentos, patee la Diócesis, ... para que no se acabe nunca la llama viva que en su momento prendió Jesús de Nazaret.

Vivimos momentos muy duros, laboralmente hablando. Aquí vivimos de lo que nos dejan otros cuando disfrutan de lo que nosotros tenemos. Me gustaría, desde la humildad, recordarle a D. José las palabras que el cardenal Hummes le dijo a Jorge Bergoglio cuando fue elegido Papa: "no te olvides de los pobres", justo en el fin de semana en que celebramos la memoria de Francisco de Asis, "pobre entre los pobres de Dios". Que nuestra Iglesia sea también ejemplo vivo de esa pobreza que da testimonio creíble.

El evangelio de este fin de semana, nos manda de nuevo a la viña. Nos manda al trabajo, nos manda a no parar de trabajar por el Reino de Dios y su

justicia; no siempre y no todos, acudimos a esa maravillosa llamada de Jesús de Nazaret.

A D. José Mazuelos Pérez le queda mucho; ojalá que seamos capaces de abrirle las puertas de nuestro corazón. No se las cerremos de antemano sin conocerle; apoyémosle porque lo va a necesitar, seamos los enfermeros con manos siempre dispuestas a ayudar a su médico; tengamos la capacidad de escuchar lo que nos tiene que decir, que seguro que es mucho. Y sobre todo animarle, porque el dueño de la viña sigue llamando y puede que arriende su viña a otros.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 26 de abril de 2019

A LOS INDECISOS: ESTÁ VIVO Y NO HAY QUE TENER MIEDO


                                              carta
Bueno, pues este fin de semana se aclarará todo: no sé cuantos mítines, no sé cuantos kilómetros recorridos, no sé cuantas afonías por gritos dados con la intención de convencer a la ciudadanía para alcanzar un voto que sirva y valga para los próximos cuatro años. Y por si eso fuera poco, hemos tenido debates en dos tiempos – cual partido de fútbol – para que no quede ningún resquicio de que no nos hemos enterado de lo que hay que hacer y sobre todo de lo que nos ofrecen; aún así hay tantos por ciento elevados que no saben lo qué hacer ,cómo hacerlo y a quién le dan la confianza para los próximos cuatro años. Esos son los indecisos, los que probablemente hablen mucho de programas, de candidatos, etc. pero que no saben a quién votar.
A nivel religioso creo que pasa lo mismo. Hay muchos que hablan de religión, se atreven a dar clase de teología popular, incluso se erigen en grandes y elocuentes oradores que intentan convencer a unas masas enardecidas que a golpes de pecho, sacan a relucirsu religiosidad incipiente, su poco convencimiento en lo fundamental, porque “no hemos visto y por eso lo que no se ve...¿se cree?”. También, es verdad que, hay muchos que se encojen de hombros, que no tienen claro lo que tienen que creer y como creerlo, que eso de la resurrección les queda muy lejos, quisieran decir que sí, sin embardo pues no sé lo que hacer y como hacerlo.
Este fin de semana, el candidato que ha hecho su programa electoral (en cuanto sentido etimológico de la palabra) cuaresmal, de elección, ha salido victorioso, ha ganado y ha pronunciado su primer discurso. No ha salido a ningún balcón, a ninguna plaza, no se ha encontrado con calles cortadas por la multitud de gente que le aclama… Ha pronunciado un discurso casi imperativo: Paz a ustedes. Me resulta curioso que no lleva folios en las manos ni secretario que le aguante el discurso. Este es sencillo: les habla de paz y se calla.

La escena de nuestro candidato victorioso es todo lo contrario a lo que viviremos este domingo a la noche. Él va a donde están los electores, pero estos están con miedo, están con las puertas cerradas, no quieren celebrar la victoria de un triunfo que ya se suponía. Es un candidato que no se esconde y que su mensaje, el de la campaña, el de la cuaresma… no tiene fronteras ni idiomas, no tiene condicionantes pero sí condiciona.
Es un candidato que también se va a encontrar con indecisos, con “Tomases” de la vida que van a decir que si no tocan no creen. Es un candidato que no se queda en su sede, sino que va caminando con todos y cada uno de los que le han votado y también con los que no le han votado. Camina por las orillas del camino, al otro lado del lago, con gente desencantada que va camino de Emaús y no entiende o no comprende lo que ha pasado….
Es un candidato que vive y por ello su resurrección le ha dado la victoria. ¿por qué hay que tener miedo?, ¿por qué tenemos las puertas cerradas por
miedo a no sé quién?. Probablemente los contrarios van ganando porque no somos capaces de demostrar la alegría de la Pascua que da sentido a nuestra vida de cristianos. Tenemos que dejar de ser indecisos y afrontar con energía convencida que lo que hacemos es lo que merece la pena.
Un candidato que nos va a decir “ Dichosos los que crean sin haber visto”, Nosotros, ¿a qué nos apuntamos?

Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 29 de marzo de 2019

PETER TABICHE Y EL PADRE QUE ABRAZA


 CARTA
Todos seguramente que nos sabemos alguna frase, algún texto, alguna anécdota .... que se nos cuenta en la Biblia, probablemente con más o menos fidelidad o incluso alguna nos la sabemos de memoria. Y este puede ser el caso de Lucas 15, es decir de la parábola que se conoce como la del Hijo Pródigo. Seguro que la hemos leído en infinidad de ocasiones, la sabemos casi hasta de memoria, la hemos reinterpretado teológicamente e incluso la hemos aplicado a la vida de cada uno. ¡Qué buen texto!.
Acabé de leer un librito de Henri J.M. Nouwen, titulado El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. Les digo que el libro no me gustó, me encantó. Como el autor, a través de un cuadro, es capaz de diseñar y de definir una parábola aplicable a la vida de cada uno y a la de todos en particular. Parece casi el título de una película, el regreso del....¡Que bueno!: el que se fue, vuelve, pero porque probablemente la medicina de la distancia y de la lejanía tenía efectos secundarios que hizo su labor.
En el tratamiento de drogodependencias y otras adicciones es esencial que la persona afectada reconozca que tiene un problema, que tome verdadera conciencia de su situación, de lo que está pasando y de las consecuencias que le va acarrear. Esto es válido para otros aspectos de la vida personal y social: el primer paso para afrontar y buscar solución a los problemas que van surgiendo es reconocer que existen. Y por supuesto esto es también válido para la vida de fe.
Los efectos del tratamiento del hijo menor es reconocer que tiene un problema, reconocer que ha fallado, reconocer que el camino escogido no es el verdadero y por ello la medicación tiene que surtir efecto y ...¡ vaya si lo hizo!: hay que dar la vuelta, hay que olvidar el pasado, hay que reconocer que lo que hicimos no ha sido lo mejor y por ello vamos a "la casilla de salida", retomemos el camino, reconozcamos nuestra debilidad y nuestra fragilidad y empecemos de nuevo. Probablemente el padre despidió a su hijo con un abrazo y con un beso; seguro que lo despidió con consejos (ten cuidado, mira a ver lo que haces, hoy le diría que no se olvidara de llamar; procura no gastar mucho dinero, etc....) y ¿cómo lo recibió?: como lo despidió: con un abrazo, con una fiesta, con las mejores galas.
Esto me trae a la memoria a Peter Tabiche: un "joven" fraile franciscano de 36 años que lo único que hace es abrazar - como el Padre de la parábola - a todos los que acuden porque reconocen que están necesitados de ayuda, de amor, de besos, de caricias... Peter Tabiche es el mejor profe del mundo. Seguro que la teoría se la sabe de memoria, pero el contacto diario con el evangelio hecho carne de los alumnos que él tiene, es lo que más le reconforta. Gracias, Peter, porque aunque no te conozco, veo que a pesar de los pecados de tu querida Iglesia, sigue habiendo gente buena que lleva el evangelio siempre consigo. Me resulta confortante que el 80% de tu sueldo vaya para el
evangelio hecho carne, para los pobres que sin darse cuenta, son el reflejo vivo de Dios. ¡cuánto tenemos que aprender!.
La cuaresma es el fármaco que nos tiene que animar a que los efectos secundarios hagan su papel. La cuaresma nos tiene que hacer volver a la casilla de salida, para volver a empezar y caer en los brazos del Padre que no es rencoroso, sino amor en estado puro, probablemente como Peter, que no mira el color, ni la raza, sino que enseña, como maestro, con el ejemplo. Es fácil marcharse de casa o quedarse en ella, lo más difícil es volver. La casa de quien se marcha es ausencia y la casa de quien se queda “por ser bueno” es rutina.
Pues como decía la semana pasada, ¡no nos queda nada!
Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 2 de noviembre de 2018

ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES

 carta

ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES

La vida es un puro mandamiento y eso no lo niega nadie. Cuando nacemos y por educación ya nos están diciendo lo que tenemos que hacer, lo que podemos o no decir, de cómo tenemos que comportarnos.... y en la medida en que vamos siendo mayores, en la medida en que vamos creciendo, cuando llegamos a viejos.... también nos dan órdenes y a obedecer sin rechistar. En el intervalo de la juventud y la senectud, los que damos órdenes somos nosotros. Y además, creemos que lo hacemos bien.
Por otra parte, el mundo en general, nos movemos al compás de quien quiere tener la razón a base de órdenes, de mandamientos, de regular la vida de los demás, de decirnos lo que tenemos que hacer, aunque el ser humano no valga para mucho, porque lo importante son mis propios intereses.
Viendo el evangelio de esta semana, viendo que un fariseo le pregunta a Jesús, también por los mandamientos, por las órdenes que, según la ley, tenemos que cumplir, nosotros podemos ofrecer la mirada del amor del que nos habla el evangelio. Estoy seguro que estas aportaciones no llegarán jamás al Parlamento europeo, al Banco central europeo, al congreso de los diputados español o a los nefastos presidentes de tantos lugares donde la dignidad de las personas pueden quedar a la altura del betún, como USA o Venezuela por poner algunos ejemplos. Sin embargo, a pesar de pasar inadvertidos por los círculos de poder, no podemos callarnos pues quienes creemos en el evangelio y en su propuesta de vida es la fuerza que dinamiza nuestro ser y nuestro hacer.
Jesús nos plantea tres amores: el amor de Dios. Ese amor que es capaz de sacarnos de nuestro propio amor y abrirnos a un horizonte más amplio que incluye a los otros, a la creación y por supuesto al Creador. Se inspira en la gratitud por un lado y en la constatación de nuestra limitación que nos hace sentir que existimos por ese amor generoso de Dios.
El segundo amor, al prójimo, es el amor de respuesta. Le decimos a Dios que le amamos amando a quienes El ama. No podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos, si no amamos a los hermanos a quienes vemos. Es el amor que se compromete con la humanidad, tendiendo puentes de vida, de reconciliación, de justicia. Cuando somos capaces de dar el salto que nos permite ver al otro como hermano, como destinatario de nuestro amor y nuestra preocupación es que estamos entendiendo el proyecto de Jesús que tiene como mandamiento fundamental el amor. El amor es creador de vida y fuente de unidad entre los pueblos; es acogida, servicio, respeto, reconocimiento a lo diverso, ternura.... Si las decisiones que toman los dirigentes mundiales fueran pensadas para las personas que ellos aman de verdad, ¡cómo cambiaría la historia!.
El tercer amor es a mí mismo. El amor de la autoestima, pero también el que nos indica como hemos de amar a los demás: como yo quiero que me
amen a mí. Si cada uno se siente amado cuando es tratado con justicia, cuando se le dice la verdad, cuando se le respetan sus opiniones... tomar conciencia que los demás sienten lo mismo y por tanto me he de comportar de la misma manera, es la regla del evangelio.
"Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento?", pues ahora lo entiendo de otra manera y hasta que me ordenen que hay que amar, pues me parece hasta bien. De eso sabían nuestros santos de esta semana y su programa de vida: Dichosos los pobres, los sencillos, los humildes, los que sufren..... porque cumplieron con el mandamiento del amor.


Hasta la próxima
Paco Mira