sábado, 30 de agosto de 2025

ORACIÓN FIN DE SEMANA. HIGINIO

 


Oración con el evangelio de este fin semana.

Dame la gracia Señor de saber valorarme en mi justa medida. Dame la sabiduría de saber cuál es mi puesto y la madurez para no caer en la trampa de los honores humanos. Que nunca me enferme el deseo de tener lo que otros tienen y de estar donde otros están. Hazme dichoso con lo que me has dado, con el puesto que ocupo, con las capacidades que tengo y con los límites que arrastro. Que mi vida la entienda como una gracia, adornada por la belleza de tu amor. Que mi gozo sea amar y servir allí donde la vida, movida por tu gracia, me ha puesto. En la mesa de tu Reino cada sitio es importante: todos servidos por Ti, todos escuchados y atendidos de la misma manera. La pelea por el protagonismo y el mando que veo en este mundo me hace entrever personas frágiles, que no se valoran, ni tal vez se quieran. La agresividad que les reviste, incluso con buenas palabras, expresa el veneno que han acumulado en el corazón. Que me sepa rodear, Señor, de personas sencillas y nada ambiciosas, ricas por dentro, sin amabilidad fingida, siempre disponibles. Que sepa apartarme de las personas trepadoras, que fingen una humildad que no tienen y que esparcen veneno allí por donde van. Tu Iglesia, Señor, es un pequeño laboratorio de lo que ocurre en el mundo. Vivimos tentados por las mismas pasiones y en ocasiones nos llevamos sorpresas de quienes deberían precedernos en la caridad y en la madurez. Que mis ojos, Señor estén puestos en Ti y en tu sublime ejemplo, que siendo de condición divina pasaste por uno de tantos. Supiste amarnos desde abajo, acogernos en nuestra pobreza, y así levantarnos de la postración. En el puesto que tengo, y mirándote siempre, que sepa vivir feliz sabiendo que soy invitado a tu mesa. Con esto me basta.

viernes, 29 de agosto de 2025

EUCARISTÍADOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas del XXII Domingo del Tiempo Ordinario

 





Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (3,17-18.20.28-29):

Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres,

y te querrán más que al hombre generoso.
Cuanto más grande seas, más debes humillarte,
y así alcanzarás el favor del Señor.
«Muchos son los altivos e ilustres,
pero él revela sus secretos a los mansos».
Porque grande es el poder del Señor
y es glorificado por los humildes.
La desgracia del orgulloso no tiene remedio,
pues la planta del mal ha echado en él sus raíces.
Un corazón prudente medita los proverbios,
un oído atento es el deseo del sabio.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 67,4-5ac.6-7ab.10-11

R/. Tu bondad, oh, Dios, preparó una casa para los pobres.

V/. Los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.

V/. Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

V/. Derramaste en tu heredad,
oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobre. R/.




Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,18-19.22-24a):

Hermanos:
No os habéis acercado a un fuego tangible y encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni al estruendo de las palabras, oído el cual, ellos rogaron que no continuase hablando.
Vosotros, os habéis acercado al monte Sion, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a las miríadas de ángeles, a la asamblea festiva de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos; a las almas de los justos que han llegado a la perfección, y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.

Palabra de Dios



Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-14):

En sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
“Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
Y dijo al que lo había invitado:
«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

Palabra del Señor



sábado, 23 de agosto de 2025

ORACIÓN FIN DE SEMANA. HIGINIO

 


Oración con el evangelio de este fin de semana.

Entrar por la puerta estrecha: esta es tu propuesta Señor, que no siempre estoy dispuesto a acogerla. Es una puerta de sacrificio y de entrega, de una vida que se hacer servicio y disponibilidad. La vida nos presenta retos en los que se puede elegir implicarse o mirar para otro lado. Las posibilidades de huida son muchas.      La puerta estrecha significa estar atentos hasta en vacaciones, descansar para mejor amar; alejar pensamientos negativos, mirar con distancias los conflictos y hasta rectificar las tentaciones de tira la toalla. En la puerta estrecha nos encontramos con las personas, las podemos mirar a la cara y hasta entrever sus sufrimientos. En la puerta estrecha nadie se maquilla, todo permanece patente. Por una puerta estrecha entraste el domingo de ramos y por ella saliste al calvario cargado con la cruz. Alrededor de la puerta estrecha se acumulan los pobres pidiendo limosna, se refugian los ciegos, y entran agarrados a los marcos los que no caminan bien. Por una puerta de una ciudad sacaban a un joven muerto y observaste la angustia de su madre viuda y sola. Por la puerta estrecha hay que esperar turnos y se prueba la educación, el saludo y la atención a los más vulnerables. Supone vencer las prisas y ser uno más en el paso por la vida, al que todos tenemos derecho. En el paso de esa puerta estrecha tomamos conciencia de la diversidad y se nos examina sobre nuestros miedos ante el diferente. Por ella pasan amigos y enemigos y entonces comprobamos si somos capaces de levantar la vista o de apartarla. En la puerta estrecha de la vida te encontramos, y una puerta has abierto en el cielo, donde entran los que saben pasar por la de la tierra. Ahora me toca entrar a mí por esta puerta y descubrir tu presencia, en tantos rostros y situaciones. Que un día pueda cruzar la del cielo para verte en gloria.

viernes, 22 de agosto de 2025

LECTURAS DEL XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 


LECTURAS DEL XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (66,18-21):

 

Esto dice el Señor:

«Yo, conociendo sus obras y sus pensamientos,

vendré para reunir

las naciones de toda lengua;

vendrán para ver mi gloria.

Les daré una señal, y de entre ellos

enviaré supervivientes a las naciones:

a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco),

Túbal y Grecia, a las costas lejanas

que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria.

Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.

Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,

traerán a todos vuestros hermanos,

a caballo y en carros y en literas,

en mulos y dromedarios,

hasta mi santa montaña de Jerusalén

—dice el Señor—,

así como los hijos de Israel traen ofrendas,

en vasos purificados, al templo del Señor.

También de entre ellos escogeré

sacerdotes y levitas —dice el Señor—».

 

Palabra de Dios

 


Salmo

Sal 116,1.2

 

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

 

V/. Alabad al Señor todas las naciones,

aclamadlo todos los pueblos. R/.

 

V/. Firme es su misericordia con nosotros,

su fidelidad dura por siempre. R/.

                                      

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,5-7.11-13):

 

Hermanos:

Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:

«Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor,

ni te desanimes por su reprensión;

porque el Señor reprende a los que ama

y castiga a sus hijos preferidos».

Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?

Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.

Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.

 

Palabra de Dios

                                                    

 

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

 

En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.

Uno le preguntó:

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?».

Él les dijo:

«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:

Señor, ábrenos;

pero él os dirá:

“No sé quiénes sois”.

Entonces comenzaréis a decir:

“Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.

Pero él os dirá:

“No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

 

Palabra del Señor

                                                     

EUCARISTÍA DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

sábado, 16 de agosto de 2025

ORACIÓN FN DE SEMANA

Oración con el evangelio de este fin de semana.
Señor, eres manso y humilde de corazón. Has venido a rescatarme asumiendo lo que soy, pero educándome a lo mejor. Vienes en son de paz. Pacificas muchas guerras y sanas muchas heridas. Pero no vienes a aplaudir mis desatinos y a alentar mis guerras. Por eso dices "sí" a mis nobles ideales, y "no" a mis pasiones desordenadas. Luchas con esa parte de mi interior que se resiste a tu evangelio Luchas contra lo que degrada al ser humano y lo atrapa en redes de mentira y falsa libertad. No buscas enemigos, pero no los evitas, porque no pactas con lo mediocre. Tu propuesta es clara y fácil de conocer. Somos muchos los que queremos adaptarte y atraparte y nunca lo permites. Tu Evangelio es libre, alto como el cielo, pero al alcance de la tierra. Hay mucha gente sencilla y buena que en su pobreza y debilidad son páginas de tu evangelio. Han sido faros luminosos que en ocasiones han querido ocultar. Gente pacífica en guerra contra el mal . Personas pisoteadas que hoy brillan por su coherencia y libertad. Jesús, manso y humilde, sigue poniendo las cosas en su sitio, en esa justa lucha contra las fuerzas del mal, y dame la fuerza que necesito para a tu lado estar.

EUCARISTÍA DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

EUCARISTÍA DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

 


Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (38,4-6.8-10):

EN aquellos días, los dignatarios dijeron al rey:

«Hay que condenar a muerte a ese Jeremías, pues, con semejantes discursos, está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y al resto de la gente. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia».
Respondió el rey Sedecías:
«Ahí lo tenéis, en vuestras manos. Nada puedo hacer yo contra vosotros».
Ellos se apoderaron de Jeremías y lo metieron en el aljibe de Malquías, príncipe real, en el patio de la guardia, descolgándolo con sogas. Jeremías se hundió en el lodo del fondo, pues el aljibe no tenía agua.
Ebedmélec abandonó el palacio, fue al rey y le dijo:
«Mi rey y señor, esos hombres han tratado injustamente al profeta Jeremías al arrojarlo al aljibe, donde sin duda morirá de hambre, pues no queda pan en la ciudad».
Entonces el rey ordenó a Ebedmélec el cusita:
«Toma tres hombres a tu mando y sacad al profeta Jeremías del aljibe antes de que muera».

Palabra de Dios



Salmo

Sal 39,2.3;4.18

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito. R/.

V/. Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos. R/.

V/. Me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor. R/.

V/. Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación:
Dios mío, no tardes. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,1-4):

Hermanos:
Teniendo una nube tan ingente de testigos, corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo.
Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

Palabra de Dios

                                               

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor

                                                    

jueves, 14 de agosto de 2025

Lecturas de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

 

Lecturas de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María



Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (11,19a;12,1.3-6a.10ab):

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

Palabra de Dios



Salmo

Sal 44,10bc.11-12ab.16

R/. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R/.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor. R/.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R/.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,20-27a):

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios



Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-56):

En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.



Palabra del Señor