sábado, 22 de noviembre de 2025

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

 


JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

 

Todos los años, la casa real española, convoca entre los escolares españoles un premio titulado ¿Qué es un rey para ti?. Todos los niños de España pueden hacer un alegato de lo que ellos consideran lo que es una figura que probablemente la ven como muy lejana. Pues hace unos años, uno de los niños escribió: «Mi rey debería ser como el Jesús de la cruz, que lloró porque el ladrón que tenía al lado, también lloraba».

Viendo los reinados que existen en el mundo; viendo e boato y el protocolo con se las gastan por ahí delante; viendo las vestimentas que para determinados momentos nuestros reyes se ponen y lucen... no sé si estaremos equivocados o en el lugar adecuado.

Jesús es el rey del Universo, la de hoy es la festividad de nuestro rey, pero no la de un rey a la usanza. No es la del rey de alfombra roja ni de joyas pomposas, no es el rey de carruajes ni caballos de pura raza, es la festividad del rey semidesnudo, coronado de espinas, clavado para que no se escape, sangrando para que sirva de ejemplo a todos los malhechores de la época y de épocas posteriores.

Hoy es la festividad de un rey, cuyo reino no es de este mundo. Es el reino de los que tienen hambre y sed de la justicia; es el reino de los pobres, de los que viven en la calle tirados, de los que no tienen un pan para llevarse a la boca; es el reino de los que lloran con los que lloran; es el reino de los que sufren, de los enfermos, de aquellos que tienen a la soledad como única compañía; es el reino de los que cuando tuve hambre me dieron de comer; cuando tuve sed me dieron de beber;  cuando estaba desnudo hubo una mano generosa que ayudó a vestirme, del que me vino a visitar a la cárcel, cuando todos me dieron la espalda; es el reino de los que no llegan a fin de mes o tienen problemas con los hijos; es el reino de los que tienen derecho a nacer, a la vida y muchos de nosotros se lo impedimos.

Es un reino, el de mi rey, que no tiene premios; que no se convocan en función de las diferentes actividades que cada uno realiza; que no se dan premios en ningún teatro ni se aprovecha cualquier festival para mencionarlo; que no se convoca a los medios de comunicación social para que se hagan eco de la festividad; es un reino en el que no se cortan las calles para que pase y los demás no tienen derecho ni a acercarse.

El premio de mi rey, es el mismo que le dijo al que estaba colgado con él en la cruz, «te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el paraiso». La verdad es que es tentador el poder alcanzar un Reino de esa manera.

El reino no es una ideología, ni un programa político; es un conjunto de actitudes que cambian los corazones, despojándonos del hombre viejo y revistiéndonos del hombre nuevo, de entrañas de misericordia, de bondad de humildad, de paciencia de mansedumbre, de capacidad de perdonar, pero sobre todo que el amor sea el que nos une a todos y cada uno de los habitantes de ese reino

Pero ese rey necesita manos que le ayuden en esa tarea. Quiere las manos tuyas y las mías; quiere hombres y mujeres que sean capaces de dar la cara en un mundo cada vez más dividido; hombres y mujeres que sean capaces de dar la vida por las causas justas que los hombres nos empeñamos en convertir en injusticias. Nuestro rey quiere un reino donde no haya ni llanto ni dolor, sino justicia y paz. El ladrón lloró. Me gustaría llorar por tantas personas que podrían dar esperanza a este mundo y se callan o solo dicen las cosas malas y los fallos. Me gustaría llorar por tantos inocentes que son condenados por sin haber hecho nada malo.

En tus manos y en las mías está la posibilidad de hacer realidad ese reino entre nosotros. Solo tenemos que ponernos manos a la obra. Si es así el premio lo tenemos asegurado, sin necesidad de vestirnos de gala, simplemente con el corazón limpio y entregado, gozaremos del Reino prometido.

 

viernes, 21 de noviembre de 2025

EUCARISTÍA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

LECTURAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

 



Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-3):

 

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebron y le dijeron:

«Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”».

Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.

 

Palabra de Dios

 


Salmo

Sal 121,1-2.4-5

 

R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

 

V/. Qué alegría cuando me dijeron:

¡«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R/.

 

V/. Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David. R/.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,12-20):

 

Hermanos:

Demos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

Él es imagen del Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque en él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles.

Tronos y Dominaciones,

Principados y Potestades;

todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo,

y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas,

las del cielo y las de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):

 

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:

«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:

«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

Había también por encima de él un letrero:

«Este es el rey de los judíos».

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:

«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha hecho nada malo».

Y decía:

«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

Jesús le dijo:

«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

 

Palabra del Señor

PROTAGONISTAS USTEDES ENTREVISTA A DON MANUEL

miércoles, 19 de noviembre de 2025

FORMACIÓN DE CATEQUESIS A LAS UNIDADES PASTORALES

EN  EL SALON PARROQUIAL DEL SAGRADO CORAZÓN EN BALOS SE HAN REUNIDO LAS CATEQUISTAS DE LAS DISTINTAS UNIDADES PASTORALES DE SANTA LUCÍA  CON EL DELEGADO DE ANUNCIÓ DE INICIACIÓN CRISTIANA Y CATEQUESIS, DON CARLOS MARIA MARRERO.

E n resumen, compartió:


✔️Enfoque en la catequesis como proceso integral y no solo preparación para sacramentos.

✔️Necesidad de cambiar la mentalidad y el lenguaje en la formación cristiana.

✔️Importancia de la comunidad y la familia en la transmisión de la fe.

✔️Relevancia de la formación continua y específica para catequistas.


✔️El catecumenado de adultos se considera paradigma de toda la catequesis.

✔️La iniciación cristiana implica encuentro, conversión e integración en la comunidad.

✔️La catequesis debe orientarse a hacer cristianos, no solo preparar sacramentos.




viernes, 14 de noviembre de 2025

LOS POBRES SERAN PRIORITARIOS

 


LOS POBRES SERAN

PRIORITARIOS

 

Algo que estamos experimentando con fuerza en este siglo XXI es nuestra fragilidad y vulnerabilidad: crisis económica, catástrofes naturales cada vez más violentas, la pandemia del coronavirus, guerras, consecuencias del cambio climático… En cualquier momento y por muchas circunstancias nuestra vida puede dar un vuelco y, como dijo el Papa Francisco en su oración extraordinaria durante la pandemia, esto «deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades». Pero, a la vez, esta conciencia de fragilidad y vulnerabilidad puede tener un aspecto positivo: «Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente».

En esta línea, la Palabra de Dios que hemos escuchado nos recuerda que nadie, por sus éxitos o capacidades personales, o por su situación social o económica, puede creer que está ‘a salvo’: “Llega el día en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja” (1ª lectura); y, en el Evangelio, “como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida»”.
Esto ha de llevarnos a tener presente lo que también dijo el Papa Francisco: «En esta barca, estamos todos. Descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos». Hoy, como Iglesia, celebramos la Jornada Mundial de los Pobres, este año con el lema: ‘Tú, Señor, eres mi esperanza’, unas palabras que, como dice el Papa León XIV en su Mensaje, «brotan de un corazón oprimido por grandes dificultades» (1). A todos nos pueden afectar grandes dificultades, por lo que todos, en un momento dado, podemos ser y sentirnos ‘pobres’. De ahí la llamada a vivir la esperanza cristiana: «Reconociendo que Dios es nuestra primera y única esperanza, nosotros también realizamos el paso de las esperanzas efímeras a la esperanza duradera» (5).
Como «en esta barca estamos todos», en ese ‘nosotros’ están también incluidos quienes sufren en propia carne la pobreza en su aspecto más dramático, y el Señor nos llama a ayudarles a que descubran ‘la esperanza que no defrauda’, como indica la Bula de convocación del Jubileo. «La invitación bíblica a la esperanza conlleva el deber de asumir responsabilidades coherentes en la historia, sin dilaciones. La pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y eliminadas. Mientras esto sucede, todos estamos llamados a crear nuevos signos de esperanza que testimonien la caridad cristiana, como lo hicieron muchos santos y santas de todas las épocas» (5).
En la 2ª lectura, san Pablo decía: “Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo”. En este sentido, el Papa León ha publicado recientemente su exhortación apostólica ‘Dilexi te’ (‘Te he amado’), sobre el amor a los pobres, y nos recuerda que «la vida de las primeras comunidades eclesiales se nos ofrece como ejemplo a imitar y como testimonio de la fe que obra por medio de la caridad, y que continúa como exhortación permanente para las generaciones venideras» (34). Y que «el cuidado de los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, como un faro de luz que, desde el Evangelio, ha iluminado los corazones y los pasos de los cristianos de todos los tiempos. Por tanto, debemos sentir la urgencia de invitar a todos a sumergirse en este río de luz y de vida que proviene del reconocimiento de Cristo en el rostro de los necesitados y de los que sufren. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros. El amor a los que son pobres —en cualquier modo en que se manifieste dicha pobreza— es la garantía evangélica de una Iglesia fiel al corazón de Dios» (103).

LECTURAS DEL XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 



Primera Lectura

Lectura de la profecía de Malaquias (3,19-20a):

 HE aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz.

Pero a vosotros, los que teméis mi nombre, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra.

 Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 97,5-6.7-9a.9bc

 

R/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.

 

V/. Tañed la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos:

con clarines y al son de trompetas,

aclamad al Rey y Señor. R/.

 

V/. Retumbe el mar y cuanto contiene,

la tierra y cuantos la habitan;

aplaudan los ríos,

aclamen los montes. R/.

 

V/. Al Señor, que llega

para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia

y los pueblos con rectitud. R/.

 


Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-12): 

Hermanos:

Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros.

No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.

Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.

Porque nos hemos enterado de que algunos viven desordenadamente, sin trabajar, antes bien metiéndose en todo.

A esos les mandamos y exhortamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con sosiego para comer su propio pan.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

 En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

Ellos le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

Él dijo:

«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».

Entonces les decía:

«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.

Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

 

Palabra del Señor



PROTAGONISTAS USTEDES 11 NOVIEMBRE