viernes, 28 de marzo de 2025

PERDÓN, SÍ, PERDÓN

 


PERDÓN, SÍ, PERDÓN 

La parábola del padre y los dos hijos, además de ser una obra maestra de la literatura, constituye el núcleo del Evangelio del Señor. Podríamos decir que esta parábola es el Evangelio del Evangelio. Si alguien nos pregunta qué es el cristianismo, el cristianismo es esta parábola"

"Lo central en el cristianismo es un Dios padre bueno, acogedor, perdonador siempre y con todos"

"La última palabra del Dios de Jesús (del cristianismo) es la compasión bondad, el perdón, la gracia. La realidad última y definitiva cristiana es la casa el Padre: la vida, la fiesta

Probablemente si hay una parábola famosa en el evangelio, es la que acabamos de escuchar. Estoy convencido que Jesús se rodeaba de personas que tenían muchos pecados, de personas que habían hecho cosas malas; que todo el mundo les miraba mal o que no se fijaban en ellos...por eso Jesús habla tanto del perdón, por eso sabe que un pecador arrepentido lo que más desea es sentirse perdonado, que alguien le diga que es buena persona, que tiene una segunda oportunidad para hacer el bien, para tener otra vida digna. Pero claro, en la sociedad de Jesús eso del perdón no estaba muy de moda. Estaban los «buenos oficiales», que en teoría nunca hacían nada malo y los pecadores o pecadoras que ya llevaban una mala fama, siermpre sin la posibilidad de perdón, siempre mirados mal.

La parábola del hijo pródigo nos pone delante de nosotros un camino. Un camino de alejamiento de la casa del Padre, aunque el deseo de marchar podría ser bueno, podría el de construir otra casa como la del Padre, pero el camino lo ha alejado de todo lo que debía ser, de toda la estimación que había tenido en casa, incluso se encuentra sin poder alimentarse.

Emprende el camino de vuelta. Es el mismo camino que lo había alejado. Tiene fuerzas para hacerlo porque está lleno del recuerdo del amor del Padre, ese amor que él hubiera querido vivir y que no ha encontrado y que caminando se le hace presente. El camino que lo había alejado, ahora lo acerca.

El pecado del hijo menor nos resulta hoy facilmente identificable en muchas personas que han abandonado su fe, pero no hemos de olvidarnos del hijo mayor, que “siempre ha estado en casa”, nosotros que siempre venimos a misa y somos de precepto y de cumplimiento dominical. El Padre respeta la opción equivocada de sus hijos con dolor, porque donde hay amor siempre hay sufrimiento. Sabe que la lejanía en la que se han situado sus hijos, les hace infelices.

El padre lo espera al final del camino, sale de la casa y se le echa al cuello y lo cubre de besos, de besos de perdón y de paz. Dios toma la iniciativa saliendo a buscarles. Y ni siquiera deja que le cuente todo lo que había aprendido, no sea que dijera algo que no procediera. Pero una vez en casa, deberá volver a aprender a ser como el Padre. Se ha completado el camino del penitente, el camino de la conversión. Ha vencido el camino del amor.

No les pide cuentas de lo que hacen, les ofrece el perdón de manera gratuita. Los dos hermanos son tratados con un amor espontáneo: al pequeño lo abrazó y el mayor también le llama hijo, le hace ver que lo importante es disfrutar de su amor, de su compañía, y que junto a él, todo lo tiene: «hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo»

Esta es la clave de todo:¡ ser como el Padre!. Demasiadas veces hemos aprovechado la parábola para hablar del hijo menor y no hemos puesto suficiente importancia en la cuestión de que cambiar significa volver a ser como el Padre, cuya imagen y semejanza hemos sido creados.

El arrepentimiento, el regreso a casa, es la medicina que causa la alegría del corazón. El retorno al hogar del Padre se da cuando reconocemos que nos equivocamos y pedimos perdón a traves del sacramento de la reconciliación.

Ojalá sepamos reconocer el don de Dios y conmovernos ante los rotos de la historia con la misma mirada y misericordia recibidas en nuestro propio peregrinaje personal. Poder escuchar los latidos de ese corazón divino que se conmueve ante nosotros y todas nuestras sombras; él que nos capacita para saber mirar a los otros, heridos y perdidos, dolientes de la historia, como verdaderos hermanos nuestros.

 

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

sábado, 22 de marzo de 2025

LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD

 


LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD

 

 

Que la paciencia es una virtud, eso no lo niega nadie. Y es una virtud que deberíamos valorar cada vez más, en un mundo donde la prisa es la reina de la realidad que vivimos. La ciencia y la técnica son dos palabras que en el mundo nos invitan a la prisa, a la inmediatez, a que las cosas se han de solucionar ya. Eso nos lleva, a veces, que las “prisas son malas consejeras” y casi siempre la prisa nos lleva a la equivocación.

Pero resulta que a la prisa le añadimos la ausencia de Dios. Para muchos, Dios es Alguien lejano, ajeno a los problemas del mundo, ajeno a las dificultades con las que nos encontramos, ajeno a las catástrofes que van surgiendo en el día a día. Es un problema muy viejo. Es el mismo problema que tuvo Moisés que ante las dificultades por las que estaba pasando el pueblo, le invita a que hable con Dios y le pregunte por qué. Un Moisés que había huído de Egipto preso del miedo de enfrentarse a sí mismo; es el mismo Moisés que no puede dejar de tener curiosidad por todo lo que le rodea.

A pesar de todo ello, Moisés sabe seguir escuchando que Dios le dice, «yo soy». Soy el Dios que toca la historia para hacer una historia de salvación; soy el Dios que ahora te necesito a ti para entrar en el interior de la historia sin destruirla. «ve, yo te envío», le está diciendo Dios, ante la incredulidad de Moisés. Ve, porque he oído y conozco sus sufrimientos y quiero liberarlos. Así es Dios: debemos ser libres, porque así nos ha creado. Y esa libertad es la que nos invita a ser imagen y semejanza de Dios.

Pero claro. La libertad es un arma de doble filo. No es que Dios no nos ponga las cosas fáciles. Es que el hombre ha de entender que la vida está a nuestro servicio si sabemos utilizarla. Por ello nos invita, una vez más, a la conversión, a rectificar aquello que no nos deja ser completamente libres y que es lo que Dios quiere de nosotros.

Dios siempre da más de una oportunidad, como a la higuera del evangelio. Probablemente lo más fácil era arrancar la higuera y plantar otra cosa; lo más fácil era dejar de complicarnos la vida y arrancar para otro lado; pero al dueño se le dice: dale tiempo al tiempo, ten paciencia. Si la podamos, la cuidamos, la regamos, le echamos abono, la fumigamos... igual reverdece y vuelve a tirar para arriba. Pero dale la oportunidad de poder volver a surgir.

Lo mismo hace Dios con nosotros, porque tenemos un Dios clemente y compasivo, lento a la ira y rico en piedad. ¡Mira que hacemos cosas malas en la vida!: nos matamos sin miramientos; dejamos que la gente se muera de hambre; dejamos que haya niños que no queremos que nazcan; dejamos que nuestros mayores se aburran en soledad y aburrimiento e incluso se vayan a la casa del Padre en la más de las absolutas miserias.

Pero Dios siempre vuelve su rostro y su mirada hacia nosotros y nos dice: voy a podarte. Voy a darte otra oportunidad, voy a invitarte otra cuaresma más a que te conviertas y creas que la buena noticia que predica Jesús es la que puede ayudarte a que no nos arranquen de este mundo como si pasaramos desapercibidos. No nos olvidemos que somos el sueño de Dios, hecho realidad en el mundo en el que vivimos.

Dios es paciente con nosotros, porque conoce nuestras debilidades. Es paciente con nosotros porque sabe que no siempre hacemos las cosas como debiéramos ¡qué padre no es paciente con su Hijo que no siempre hace las cosas bien!. La misericordia de Dios es infinita y es la viga maestra que sostiene o tiene que sostener la vida de la iglesia. Los pobres, los más necesitados, están llamados a ser portadores, como el atleta con la llama olímpica, de la misericordia de Dios. Nosotros, ¿somos destinatarios de ella?

 

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 21 de marzo de 2025

PROTAGONISTA USTEDES

III DOMINGO DE CUARESMA

LECTURAS Y EVANGELIO DEL III DOMINGO DE CUARESMA

 

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,1-8a.13-15):

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.

Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»

Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»

Respondió él: «Aquí estoy.»

Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»

Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.» Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.

El Señor le dijo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»

Moisés replicó a Dios: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: «El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.» Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»

Dios dijo a Moisés: «»Soy el que soy»; esto dirás a los israelitas: `Yo-soy’ me envía a vosotros».»

Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: «Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación».»

 

Palabra de Dios

 


Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7.8.11

 

R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

 

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios. R/.

 

Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura. R/.

 

El Señor hace justicia

y defiende a todos los oprimidos;

enseñó sus caminos a Moisés

y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

 

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.

 


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,1-6.10-12):

 No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquéllos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.

 Palabra de Dios

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»

Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».»

 

Palabra del Señor



martes, 18 de marzo de 2025

Jornadas de catequesis

 



🔔🔔Hoy ha comenzado la jornada de catequesis en la parroquia Sagrado Corazón de Balos.

🟪TEMA”CATEQUESIS KERYGMATICA” 

PONENTE:DON LUIS LABORDA 🔔🔔

🔊Reflejó la importancia del llamado del Catequista en un proceso evangelizador .

🔶Destacó: 

@1.-LA ACCIÓN MISIONERA

2.-ACCIÓN CATEQUÉTICA

3.-ACCIÓN PASTORAL

sábado, 15 de marzo de 2025

ORACIÓN DEL FIN DE SEMANA


Oración con el evangelio de este fin de semana.
Me hubiese gustado haber subido a la montaña aquel día. Elegiste a algunos en nombre de todos, y para que lo que experimentaran movilizara a todos a seguirte hasta el final.        No podían contar lo que vivieron, pero se les notaba en su talente vital. Doy gracias por las personas que he conocido en la vida y que descubro que también los has subido espiritualmente a la montaña contigo. Gente sufridora, luchadora, a los que la vida no les ha sido fácil, y, sin embargo, a los que el encuentro contigo los ha transformado por dentro. Alguien que te experimentó mucho dijo eso de que en la vida hay desolaciones y consolaciones. Consuelas para hacernos más recios, más resistentes, más comprometidos, más amigos de la vida. Consuelas para que no nos ahoguemos en vasos de agua. Consuelas para darnos esperanza y paciencia. Consuelas para que no demos pasos hacia atrás, para que no disminuya nuestra entrega, para que no nos dejemos arrastrar por lo cómodo y fácil. Consuelas para que cicatricen heridas, olvidemos desagravios y demos una nueva oportunidad a quien tal vez no lo merezca. Consuelas para que busquemos lo justo y lo verdadero, aunque eso nos meta en problemas. Sé que hoy, tal vez ahora mismo, estés subiendo a alguno de nosotros a esa montaña, y te estés transfigurando de manera misteriosa pero real. Son experiencias difíciles de explicar. No tienen nada que ver con la magia, ni es fruto sólo del deseo proyectado en nuestra sensibilidad. Es esa experiencia que el salmista cuenta con estas palabras: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Dame de vez en cuando beber de esa experiencia para que no me sea tan dura esta vida peregrina, esta lucha constante. Y que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede. Que el corazón no se me quede desentendidamente frio.

AGENDA PASTORAL