domingo, 22 de marzo de 2026
DOMINGO DE RAMOS
🌿 Vive la Semana Santa con nosotros ✨
Te invitamos a participar en el inicio de la Semana Santa, con la bendición de los ramos de olivo, recordando la entrada triunfal de Jesús y su camino hacia el Calvario.
📅 Domingo de Ramos – 29 de marzo
📍 Doctoral
🕘 09:45 – Bendición de ramos y Eucaristía
📍 San Rafael
🕗 08:00 – Eucaristía
🕚 11:00 – Procesión del Señor en la burrita y bendición de ramos
🙏 Al finalizar, Eucaristía
🕖 19:00 – Eucaristía
💛 ¡Te esperamos para compartir juntos este momento de fe!
Sacramento del perdon
🙏 Ven a celebrar el sacramento del perdón
Te invitamos a vivir un encuentro personal con Jesús a través del sacramento de la reconciliación, iniciando la semana de pasión dentro de la Semana Santa.
📅 Lunes de Pasión – 23 de marzo
📍 San Rafael
🕖 19:00 – Eucaristía
✝️ A continuación, celebración de la penitencia
📅 Martes de Pasión – 24 de marzo
📍 Doctoral
🕖 19:00 – Eucaristía
✝️ A continuación, celebración de la penitencia
💛 Un momento para la reconciliación, la paz y el encuentro Dios.
viernes, 20 de marzo de 2026
EVANGELIO Y LECTURAS DEL V DOMINGO DE CUARESMA
Primera Lectura
Lectura de la profecía de
Ezequiel (37,12-14):
Palabra de Dios
Salmo
Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8
R/. Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz,
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.
Si llevas cuentas de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. R/.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.
Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos (8,8-11):
Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios.
Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el
Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no
es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por
el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu
del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que
resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo evangelio
según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):
En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a
Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la
muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea
glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se
enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a
Judea.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras
María se quedaba en casa.
Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no
habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios
te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del
último día.»
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que
cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no
morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis
enterrado?»
Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo
quería!»
Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un
ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una
cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús: «Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal,
porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria
de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy
gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo
por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y
la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo
que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor
jueves, 19 de marzo de 2026
COMPARTIENDO JUNTOS
LOS LÁZAROS DE LA VIDA
Todos tenemos claro que la única certeza de la vida, es la muerte. No sabemos si nos va a tocar la lotería, no sabemos si vamos a ser felices en la vida, no sabemos lo que nos tiene preparado el futuro, no sabemos si vamos a tener hijos.... Pero lo que sí sabemos es que no nos vamos a quedar en este mundo. Somos la máquina más perfecta creada, sin embargo y como toda máquina, llega un momento que deja de funcionar.
Sin embargo el ser humano ha sido curioso desde el principio de los tiempos: preguntas como de dónde venimos o a donde vamos siempre le han rondado a en la cabeza del ser humano. Incluso aquello que no sabemos, lo queremos saber y para ello recurrimos muchas veces a lugares y sitios que nos lo desvelen: cartas, bola, horóscopos... y¡anda que no se ha lucrado gente con eso!
Precisamente el evangelio que acabamos de escuchar, nos pone ante esta realidad: la muerte de alguien a quien Jesús quiere. Su amigo Lázaro. Y es que Lázaro podemos ser tú y yo, podemos ser cada uno de nosotros y Jesús no es ajeno al sufrimiento que supone cuando la muerte nos llama en la puerta de cada uno de nosotros. El texto dice Jesús lloró.
Y es que Jesús, aunque muchas veces no lo creamos, no es ajeno a nuestro dolor: llora con nosotros, camina con nosotros en los momentos más osuros. Dios no nos exige explicaciones a preguntas que seguro que no tienen respuesta, sino que nos acompaña en el momento más cruel, incluso en situaciones que a veces catalogamos como ilógicas. El pasaje del evangelio no termina en lágrimas, sino Jesús al lado de la vida (Marta y María) y pronunciando yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí aunque haya muerto vivirá. ¿Crees esto?.
Hemos de constatar que Dios tiene su tiempo, aunque no lo entendamos por eso Jesús llega tarde (Dice que Lázaro lleva cuatro días enterrado). Cuántas veces sentimos que Dios llega tarde a nuestras vidas, sin embargo el retraso de Dios no es ausencia. Dios camina con el que sufre, aunque no lo veamos, y siempre nos prepara para algo mejor.
Jesús nos llama a cada uno por nuestro nombre (como lo hizo con Lázaro), es una llamada personal y le manda salir del sepúlcro. Hoy también Jesús nos llama para salir de nuestros sepúlcros, de aquello que nos tiene en la oscuridad, nos manda salir del miedo, de cometer los errores, de la desesperanza, del odio, de la envidia....
Es curioso como Jesús no le quita las vendas a Lázaro, le dice a los que estaban allí que se las quiten. Nos enseña que la fe no se vive en soledad, sino en comunidad y la comunidad es la que nos tiene que ayudar a recuperar la vida. Es curioso como la historia de Lázaro no solo es la historia de un hombre que volvió a la vida, sino que es nuestra propia historia. Jesús sigue pasando por nuestra vida, sea cual fuere, e incluso cuando todo parece que está perdido, nos sigue diciendo como a Lázaro sal fuera.
Este fin de semana que celebramos el día del seminario, ojalá que tengamos muchos candidatos para dar vida a una vida en la que a veces parece que solo existe el odio y el rencor. Donde solamente parece que el silbido de las balas es el único lenguaje que entendemos. Recemos por aquellos que discerniendo en su vida, le dan un sí desinteresado a Jesús.





