jueves, 25 de junio de 2026

Evangelio y Lecturas del XIII Domingo del Tiempo Ordinario

 



Primera Lectura 

Lectura del segundo libro de los Reyes (4,8-11.14-16a):

Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa.
Ella dijo a su marido: «Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí.»
Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó.
Dijo a su criado Guejazi: «¿Qué podríamos hacer por ella?»
Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo.»
Eliseo dijo: «Llámala.»
La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo.»

Palabra de Dios


Salmo 

Sal 88,2-3.16-17.18-19

R/. Cantaré eternamente
las misericordias del Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
camina, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.

Segunda Lectura 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6,3-4.8-11):

Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

Evangelio 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

lunes, 22 de junio de 2026

ORACIÓN FIN DE CURSO DE CATEQUISTAS

 Oración para finalizar el curso de catequesis.

Señor, cuando comenzó el curso pusiste en mis manos a un grupo de personas. No las elegí. Ahora quiero recordarlos…………………..                           Cada rostro y cada nombre, me habla de alguien especial. Llegado este momento te los devuelvo y los pongo bajo tu cuidado. En cada sesión Tú me los ponías en mis manos. Y al terminar te los devolvía, en la espera de seguir aportando algo a sus vidas. Iba con mi pobreza, pero con mi ilusión. Llevaba unas semillas que había preparado cuidadosamente y las esparcía con delicadeza y cariño. No intentaba atraerlosa mí, sino llevarlos a Ti. No contaba cosas raras cuando hablaba de Ti, sino aquellas cosas que aprendí sobre Ti, y que con el paso del tiempo he visto que son verdad. Intentaba que mi mente, mis palabras y mi corazón funcionasen a una. Te doy gracias porque de forma misteriosa has contado conmigo. No siempre me he encontrado igual, y en ocasiones he estado hasta desanimado. Cuando he hablado de algunas cosas en tu nombre he sentido que tu palabra me cuestionaba, porque no siempre vivo del todo lo que predico. Pero reconozco que, al verme obligado a presentar esa página de tu palabra, me he sentido interpelado a vivirla mejor. Tal vez en ocasiones me he podido sentir solo. Tal vez no haya buscado el apoyo de mis hermanos, o no los haya apoyado de manera suficiente. No He querido hacer esta tarea en solitario. Es cierto que te tengo a Ti, pero también necesito de tu Iglesia, de tu familia, que es la mía. Me he encomendado a tu Madre y he sentido su cariño y protección. He intentado superar pequeños roces y desencuentros que son normales entre personas que se quieren y se apoyan. En muchas ocasiones me he planteado si debo seguir con esta tarea a la que me has llamado. Cuando me siento cansado me pregunto si Tú te sientescansado de mí Cuando me quiero justificar en la cantidad de cosas que tengo en mi vida, pienso en que Tú siempre tienes tiempo para La Eucaristía, el sagrario y la mirada a la cruz han sido las gasolineras donde he recibido el combustible para seguir funcionando. El ratito de oración de cada día el aceite que hace que el motor vaya bien. Algunos hermanos el aire que ha inflado mis neumáticos. La respuesta sincera de algunas de los niños o padres la ventilación que me ha permitido respirar. Ahora tengo por delante un tiempo de merecido descanso.         A nivel de fe un tiempo para Ti y para mí. Ahora quiero recibir clases particulares tuyas y que seas mi entrenador personal.      El tiempo que dedicaba a la catequesis durante el curso me gustaría dedicarlas ahora a Ti, gozando contigo, sintiendo tu cariño y manifestándote el mí: Decirte que te quiero, que te necesito, que no me abandones y que me ilumines. Sigo teniendo mi trabajo, mi familia, mis ocupaciones. Sigo teniendo a esta mi Iglesia que es tu familia y la mía. Cuídame, Señor, como Tú sólo sabes hacerlo. Cura las heridas que pueda tener mi alma. Ayúdame a aceptarme con paciencia, a irme conociendo cada día más. Ayúdame para que el tarro de la misericordia, que cura tantas heridas y nos hace ver con compasión a las personas, esté siempre lleno. Que sepa descubrir tus llamadas para que no se empobrezca mi vida. Que sepa descubrir que en el fondo sólo tengo lo que he dado. Que no avergüence nunca de Ti y que sepa que me rodea tu gracia y que siempre puedo contar contigo, aunque no lo merezca. Contigo siempre cuento, Señor.

sábado, 20 de junio de 2026

Catequesis para el matrimonio

 En la catequesis para el matrimonio se reunieron 17 parejas que, en los próximos meses, recibirán el sacramento del Matrimonio.

Muchas felicidades a todos ellos por dar este hermoso paso y unir sus vidas en el amor ante Dios. Asimismo, agradecemos de corazón a los catequistas por compartir su experiencia, su testimonio y el temario preparado para acompañarlos en este camino de fe y compromiso.

¡Que el Señor bendiga abundantemente a cada una de estas parejas!




EUCARISTÍA CON EL PAPA EN EL ESTADIO

EUCARISTÍA DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio y Lecturas del XII Domingo del Tiempo Ordinario

 






Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (20,10-13):

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.» Mis amigos acechaban mi traspié.» A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.»

Palabra de Dios



Salmo

Sal 68,8-10.14.17.33-35

R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,12-15):

Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir, Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Palabra de Dios

                                                   

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,26-33):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor