viernes, 15 de mayo de 2026
jueves, 14 de mayo de 2026
EVANGELIO Y LECTURAS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos
de los apóstoles (1,1-11):
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de
Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me
habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis
bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a
Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el
Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza
del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en
Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta
que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras
él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les
dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El
mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá
como lo habéis visto marcharse al cielo».
Salmo
Sal 46,2-3.6-7.8-9
R/. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Efesios (1,17-23):
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria,
os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de
vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama,
cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la
extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según
la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de
entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo
principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido,
no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como
Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.
Evangelio
Conclusión del santo evangelio
según san Mateo (28,16-20):
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id,
pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he
mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el
final de los tiempos».
Palabra del Señor
miércoles, 13 de mayo de 2026
sábado, 9 de mayo de 2026
ORACIÓN DESDE EL EVANGELIO FIN DE SEMANA
Recibo, Señor, con agradado y responsabilidad la invitación de tu apóstol Pedro: Glorifiquen a Dios en sus corazones y estén dispuestos con prontitud a dar razón de su esperanza a quien la pida. No tengo, Señor, sino motivos para alabarte y glorificarte. Lo hago desde el convencimiento continuado de tu protección constante, de tu amor sin fisuras, y de esa misericordia que arregla tantas averías de la vida. Y quiero desde este convencimiento personal que otras personas te conozcan, te disfruten, y encuentren contigo sentido a sus vidas. Me pides que lo haga con mansedumbre y con elegancia, sin polémicas innecesarias, sin posturas agresivas, aunque sin renunciar a la verdad. Reconozco, Señor, que no siempre lo sé hacer, manteniendo el tipo y usando un talante adecuado y constructivo. Habla tu apóstol en tu nombre de que es mejor padecer haciendo el bien y nunca haciendo el mal. No siempre estoy calmado ante las injusticias y sereno ante las mentiras. Oigo tantos mensajes interesados y llenos de odio que tengo la tentación de responder en la refriega con el mismo tono y la misma contundencia; sería entonces un acto de desahogo, pero no de inteligencia. No nos dejes desamparados, Maestro bueno, sino asístenos siempre con el Espíritu de la verdad. Que Él nos dé constancia en la dificultes, madurez en los conflictos, fortaleza para pasar página en las refriegas tenidas, inteligencia emocional, capacidad de compasión ante el dolor humano, y un botiquín de misericordia ante los que aparecen heridos y maltratados. Que te ame guardando tu palabra y aguardando tu consuelo. Sigue viniendo a nosotros, Señor.














