jueves, 14 de mayo de 2026

EUCARISTÍA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PRIMERA COMUNION 12.30

PRIMERA COMUNIÓN 10.30

EVANGELIO Y LECTURAS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

 EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:

«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».

Les dijo:

«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».

Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

 Palabra de Dios

 


Salmo

Sal 46,2-3.6-7.8-9

 

R/. Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas

 

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor altísimo es terrible,

emperador de toda la tierra. R/.

 

Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

tocad para Dios, tocad;

tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

 

Porque Dios es el rey del mundo:

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado. R/.


 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):

 HERMANOS:

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

 Palabra de Dios

                                                     


Evangelio

Conclusión del santo evangelio según san Mateo (28,16-20):

 EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

Palabra del Señor

 



sábado, 9 de mayo de 2026

Comuniones Grupo Marina y Narguis










 

ORACIÓN DESDE EL EVANGELIO FIN DE SEMANA

 


Recibo, Señor, con agradado y responsabilidad la invitación de tu apóstol Pedro: Glorifiquen a Dios en sus corazones y estén dispuestos con prontitud a dar razón de su esperanza a quien la pida. No tengo, Señor, sino motivos para alabarte y glorificarte. Lo hago desde el convencimiento continuado de tu protección constante, de tu amor sin fisuras, y de esa misericordia que arregla tantas averías de la vida. Y quiero desde este convencimiento personal que otras personas te conozcan, te disfruten, y encuentren contigo sentido a sus vidas. Me pides que lo haga con mansedumbre y con elegancia, sin polémicas innecesarias, sin posturas agresivas, aunque sin renunciar a la verdad. Reconozco, Señor, que no siempre lo sé hacer, manteniendo el tipo y usando un talante adecuado y constructivo. Habla tu apóstol en tu nombre de que es mejor padecer haciendo el bien y nunca haciendo el mal. No siempre estoy calmado ante las injusticias y sereno ante las mentiras. Oigo tantos mensajes interesados y llenos de odio que tengo la tentación de responder en la refriega con el mismo tono y la misma contundencia; sería entonces un acto de desahogo, pero no de inteligencia. No nos dejes desamparados, Maestro bueno, sino asístenos siempre con el Espíritu de la verdad. Que Él nos dé constancia en la dificultes, madurez en los conflictos, fortaleza para pasar página en las refriegas tenidas, inteligencia emocional, capacidad de compasión ante el dolor humano, y un botiquín de misericordia ante los que aparecen heridos y maltratados. Que te ame guardando tu palabra y aguardando tu consuelo. Sigue viniendo a nosotros, Señor.