sábado, 16 de mayo de 2026

Oración desde el evangelio

 



Señor, el viernes santo te obligaron a extender los brazos al crucificarte. Esa tortura en el fondo expresaba tu vida: brazos abiertos para todos. Hoy al subir al cielo los vuelves abrir, con las marcas de los clavos, pero revestido de gloria y de amor. Llevas al Padre tu humanidad, como primicia de la de todos. No te vas asqueado y avergonzado de lo que es capaz de hacer el ser humano, como el que huye después de haber sido maltratado.  Te vas lleno de ilusión y esperanza por lo que podamos hacer con tu ayuda. Porque esta carne mía, contradictoria y pecadora, es capaz de escuchar, de comprender, de tener paciencia y misericordia, de compartir, y hasta de perdonar. Es capaz de grandes y pequeños sacrificios, de gestos de ternura y entrega silenciosa. Es una carne que, con tu ayuda, se puede levantar de los fracasos siendo más humilde y generosa. Puede auxiliar a quien ve derrotad. Puede purificar su mirada y limpiar su lengua. Es capaz de crear espacios de acogida, y de no estar siempre mirando hacia atrás con resentimiento. Es una carne capaz de escucharte y hasta de seguirte, y responderte con el amor que te pueda dar. Es una carne donde puede habitar tu Espíritu y hacer que madure la libertad. Es una carne que puede comer la tuya para que tu vida sea la suya. Hoy no le llevas al Padre eterno una lista con nuestros desaciertos. Hoy le alegras el corazón con la esperanza de que son muchos los que están haciendo el bien, y los que todavía podemos hacer más si nos sigues trabajando por dentro. Hoy, al abrazar al Padre y al Espíritu, abrazas con ellos a la humanidad. Gracias, Señor, por tu victoria.

jueves, 14 de mayo de 2026

EUCARISTÍA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PRIMERA COMUNION 12.30

PRIMERA COMUNIÓN 10.30

EVANGELIO Y LECTURAS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

 EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:

«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».

Les dijo:

«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».

Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

 Palabra de Dios

 


Salmo

Sal 46,2-3.6-7.8-9

 

R/. Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas

 

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor altísimo es terrible,

emperador de toda la tierra. R/.

 

Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

tocad para Dios, tocad;

tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

 

Porque Dios es el rey del mundo:

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado. R/.


 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):

 HERMANOS:

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

 Palabra de Dios

                                                     


Evangelio

Conclusión del santo evangelio según san Mateo (28,16-20):

 EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

Palabra del Señor