miércoles, 3 de junio de 2026

Una marea de esperanza alzando la mirada

 



 



 


 

 


VISITA VIRGEN DEL PINO

Hoy se cumple un año de aquella bendita visita en la que descendiste de tu casa de Teror para encontrarte con tus hijos de la zona Sureste. Durante dos días permaneciste entre nosotros, en la Unidad Pastoral San Rafael Arcángel y San Pedro Mártir de Verona, derramando consuelo, fe y esperanza sobre nuestras comunidades.
¡Gracias, Madre María, por tu visita!
Ante tu presencia rezamos unidos como familia de Dios; te presentamos nuestras alegrías y preocupaciones, nuestras luchas y anhelos, y pusimos bajo tu manto protector todas nuestras intenciones.
Gracias por acompañarnos en el camino de la fe. Gracias por recordarnos que la esperanza no defrauda cuando está puesta en el Señor. Gracias por mostrarnos, con tu ternura maternal, el horizonte luminoso del Evangelio.
Aquel encuentro nos permitió descubrir el color de la esperanza y renovar nuestro compromiso de caminar como discípulos de Cristo, sostenidos por tu ejemplo y tu intercesión.
Y la Providencia ha querido que, justamente un año después de tu visita, nos dispongamos a acoger otro acontecimiento de gracia: la visita de nuestro Santo Padre, el Papa León XIV.
Con él, y guiados por tu maternal presencia, alzamos nuestra mirada hacia el Señor, fuente de toda esperanza. En tiempos de incertidumbre, queremos seguir caminando como peregrinos de la esperanza, con los ojos fijos en Cristo y el corazón abierto a su voluntad.
María, Madre de la Iglesia, sigue acompañando a tus hijos. Cúbrenos con tu manto y enséñanos a vivir siempre en la fe, la esperanza y la caridad.
¡Alcemos la mirada con esperanza!

PRIMER ANIVERSARIO VISITA VIRGEN DEL PINO

sábado, 30 de mayo de 2026

EL SEÑOR LO SENTÓ CON LOS PRINCIPES DE SU PUEBLO

Don Higinio Canónigo de la catedral Santa Ana

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ORACIÓN DESDE EL EVANGELIO. HIGINIO

 


Hoy, Señor, quiero decirte que me siento feliz por creer en Ti. No eres una vana ilusión, ni un producto de mi imaginación. Eres presencia y gracia, descanso y consuelo, denuncia de mis mediocridades y maldades, animador de mis proyectos humanos. Reconozco que en ocasiones te he utilizado, y que me relaciono contigo más cuando necesito algo que cuando creo que todo lo consigo por mi mismo. Eres tan discreto y comprensivo que, cuando me subo demasiado, esperas que se apacigüe mi insensatez, y cuando me escondo o me alejo esperas mi vuelta. Hay sucesos en mi vida que he interpretado como castigo. Tal vez hayan sido avisos, porque tu pedagogía no es castigar. Me conoces por dentro porque, en acuerdo con el Padre eterno, te hiciste ser humano.  Me acompañas de manera discreta porque el Espíritu regalado siempre me busca y me trabaja por dentro. Eres el Dios discreto que permites que te silencien, que te nieguen, incluso te ridiculicen. Te duele todo dolor humano sobre todo el que se hace con injusticia y prepotencia. Cuidas de todos, y en todas las cosas. De manera discreta en nuestro interior nos educas para el bien. Nos hiciste para ti, y no descansas hasta que nos descansemos en Ti. Nunca te cansas de amar, nunca sale de tu boca eso de: “se me acabó el amor.” El amor en Ti no acaba. Es tu esencia como Trinidad, y de tal manera se desborda que acoge a toda la humanidad. No me das un amor tasado. Tu amor es especial conmigo y con todos. Amor que conoce, que comprende, educa y espera. Gracias Jesús por ponerme bajo tu misterio de amor. Bendito seas siempre Padre, Hijo y Espíritu santo, Trinidad poderosa en amor y misericordia.