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miércoles, 27 de marzo de 2019

AMOR AL PRÓJIMO

El amor al prójimo es una actitud de tal manera frontal que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si no queremos entablar paz con nuestro prójimo.” (Papa Francisco). 

viernes, 22 de marzo de 2019

ACCIONES A CUIDAR EN CUARESMA



El Papa Francisco propone unas sencillas acciones para cuidar esta Cuaresma y algo más nuestra convivencia...
- Saluda (siempre y en todo lugar)
- Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo)
- Recordarle a los demás cuánto los amas.
- Saludar con alegría a esas personas que ves a diario
- Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.
- Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.
- Levantar los ánimos a alguien.
- Celebrar las cualidades o éxitos de otro.
- Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.
- Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.
- Corregir con amor, no callar por miedo.
- Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.
- Limpiar lo que uso en casa.
- Ayudar a los demás a superar obstáculos.
- Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.
- Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.
- Ayuna de descontentos y llénate de gratitud.
- Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y paciencia.
- Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo
- Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.
- Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.
- Ayuna de presiones y llénate de oración.
- Ayuna de tristezas y amarguras y llénate de alegría el corazón.
Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.
- Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.
- Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros.

Si todos intentamos estos ayunos, lo cotidiano se llenará de
PAZ, CONFIANZA, ALEGRÍA, Y VIDA.




viernes, 2 de octubre de 2015

EL PAPA NOS DICE QUE CADA UNO TIENE UN ÁNGEL QUE LO ACOMPAÑA

Photo published for Hoy celebramos a nuestros protectores los Ángeles Custodios
VATICANO, 02 Oct. 15 / 04:32 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó su homilía de hoy en la Misa de la Casa de Santa Marta a los Ángeles de la Guarda, o también llamados Ángeles Custodios, puesto que hoy es su Fiesta.
Cada uno de nosotros tiene uno” que “nos acompaña” porque “el Señor se lo ha dado a todos”, explicó. Pero para escucharlo uno debe ser dócil: “el cristiano debe ser dócil al Espíritu Santo. La docilidad del Espíritu Santo comienza con esta docilidad a los consejos de este compañero de camino”, añadió después.
El Pontífice citó algunos salmos y oraciones para recordar cómo la figura del Ángel guardián está siempre presente en cada acontecimiento de la vida. “He aquí que yo envío un ángel delante de ti para custodiarte en el camino y para hacerte entrar en el lugar que he preparado”, dice el Libro del Éxodo que se proclamó en la primera lectura.
El ángel de la guarda “está siempre con nosotros”, aseguró Francisco. “Esta es una realidad. Es como un embajador de Dios con nosotros. Y el Señor nos aconseja: ‘¡Ten respeto por su presencia!”.
“Y cuando nosotros, por ejemplo, hagamos una maldad y pensemos que estamos solos: no, él está”, manifestó.
El Pontífice pidió de nuevo “tener respeto por su presencia. Escuchar su voz, porque él nos aconseja”.
“Cuando sentimos la inspiración: ‘haz esto… esto es mejor… esto no se debe hacer…’ ¡Escucha! ¡No te rebeles a él!”.
El Papa advirtió que a veces “pensamos que podemos esconder muchas cosas”, “cosas feas”, que al final verán la luz”. Y el ángel está allí “para aconsejarnos”, para “protegernos” como haría “un amigo”.
Un amigo que no vemos, pero que escuchamos”. Un amigo que un día “estará con nosotros en el Cielo, en la alegría eterna”.
“Sólo pide que lo escuchemos, que le respetemos. Solamente esto: respeto y escucha. Y este respeto y escucha a este compañero de camino se llama docilidad”.
Para ser dóciles, aconsejó el Papa, hay que hacerse pequeño, como niños.
“Pidamos hoy al Señor la gracia de esta docilidad, de escuchar la voz de este compañero, de este embajador de Dios que está junto a nosotros en Su nombre, que nos sostiene con su ayuda”.
“Siempre en camino… y también en esta Misa, con la cual bendecimos al Señor, recordamos lo bueno que es el Señor que justo después de haber perdido la amistad nosotros con él no nos ha dejado solos, no nos ha abandonado”. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO


"No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual.

Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la família tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad.

Papa Francisco.

miércoles, 13 de mayo de 2015

ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DE FÁTIMA (POR EL PAPA FRANCISCO):




Bienaventurada María Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.
Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre
el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.
Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos, y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.
Custodia nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostiene e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección
por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo, el Señor nuestro Jesús.

Amén.

viernes, 9 de mayo de 2014

DIOS CONFÍA EN LOS JÓVENES

                                                 

                     

               
“Que hagan lío”, “que no le tengan miedo a nada”, “que sean libres”. Son los pensamientos espontáneos de Francisco para los jóvenes (cf. Videomensaje a los jóvenes argentinos, 14 minutos).

      Luego, “sin papeles”, el Papa les ha propuesto a cada unoponerse en el lugar de los jóvenes que se cruzaron con Jesús o de los cuales habló Jesús.

     “Pensé en los jóvenes Apóstoles, pensé en el joven rico, pensé en el joven que se fue a buscar nueva vida con la herencia de su padre, pensé en el joven muerto”.  

Encontrarse con Jesús

          Algunos apóstoles son jóvenes, especialmente Juan. Quedan conmovidos y entusiasmados ante Jesús. Y van corriendo y le dicen a los amigos: ¡Encontramos al Mesías! ¡Encontramos a aquél del que hablan los profetas! 

      Luego,… las flaquezas e incluso la traición; pero, sobre todo, la lucha por ser fielesa aquel primer encuentro con Jesús. 

      Y vienen las preguntas, directas, a cada uno de los jóvenes: “¿Cuándo te encontraste con Jesús? ¿Cómo fue el encuentro con Jesús? ¿Tuviste un encuentro con Jesús o lo estás teniendo ahora?”

Madurar

      También está el joven rico, “que se acerca a Jesús con una vida intachable, un muchacho bueno”, y le dice: ¿Qué tengo que hacer para madurar mi vida, para tener la vida eterna? Jesús le dice que cumpla los mandamientos, y al escuchar que ya lo hace, añade el Evangelio que Jesús lo amó, y le invitó a dar lo que tenía a los pobres y a que le siguiera. 

     Pero él, así lo ve Francisco, “se fue triste porque tenía mucha guita [hacienda] y no se animó a dejarla por Jesús. Y se fue con ‘su’ plata y con ‘su’ tristeza. Los primeros estaban con su alegría, con esa hermosa alegría que daba el encuentro con Jesús. Éste se fue con su tristeza”.


Volver a la casa del Padre 

      Luego está otro joven: el hijo pródigo, evoca el Papa, “que se quiso pasar de vivo, que quiso escribir su vida, que quiso patear el tablero de la disciplina paterna, y enfrentó a su padre y le dijo: Dame lo que me toca, que me voy. Y se fue. Todos esos años fueron años de farra. Gastó la plata en boliche, en vicios, la pasó bien. La plata se le gastó, se acabó”. 

     “Y además vino una crisis económica, tuvo que buscar trabajo —no había trabajo—, y lo consiguió como cuidador de chanchos. Y éste, que había tenido mucha plata, que le había sacado a su padre de la herencia, que había sabido lo que era estar en los mejores hoteles y en las mejores fiestas, se había pasado la gran vida, conoció una cosa que nunca antes había conocido: hambre”. 

     Vale la pena seguir hasta el final la reflexión de Francisco, que ayuda a que los jóvenes de hoy “revivan” el relato: 

     “Pero Dios es muy bueno. Dios aprovecha nuestros fracasos para hablarnos al corazón. No le dijo Dios a este joven: Sos un fracasado, mirá lo que hiciste. Lo hizo razonar. Dice el Evangelio que entró dentro de sí. ¿Qué hago con esta vida? La farra no me sirvió para nada. ¡Cuántos obreros en la fábrica de mi padre ganan su sueldo y tienen que comer! Yo tengo hambre y soy el hijo del patrón. Me levantaré, iré a mi padre y diré mi verdad: Pequé contra el cielo y contra ti”. 

     “Y volvió. La gran sorpresa que se pegó es que el padre lo estaba esperando, desde hacía años! El Evangelio dice que lo vio venir de lejos, porque el viejo subía todas las tardes a la terraza a ver si el chico venía. Y el padre lo abrazó y el padre le hizo fiesta. Y este gran pecador; este gran despilfarrador de lo que había ganado su padre se encontró con algo que nunca había hecho consciente: el abrazo de la misericordia”.


Vivir de verdad

     Otro joven del Evangelio: el joven muerto, a la salida de la ciudad de Naím, cuando lo iban a enterrar: hijo único de madre viuda. “Jesús –observa Francisco– se compadeció de la madre, no del pibe. Pero el pibe, gracias a la madre, tuvo el milagro y lo resucitó”. 

      E interpela Francisco a los jóvenes: ¿Tú quién eres?, “¿El entusiasta, como los apóstoles primero, antes de iniciar el camino? ¿El que quiere seguir a Jesús porque le gusta pero está atornillado con tantas cosas que lo atan y no lo puede seguir, como el joven rico a la mundanidad, a tantas cosas? ¿Como aquél que se gastó toda la herencia de su padre, pero que se animó a volver y está sintiendo en este momento el abrazo de la misericordia? ¿O estás muerto? Si estás muerto, sabé que la Madre Iglesia está llorando por vos, y Jesús es capaz de resucitarte. Decime, ¿quién sos vos? Decítelo a vos mismo y eso te va a dar fuerza”. 

Acompañar, dejar crecer

     Francisco tiene palabras especiales para las chicas, que –dice– podrían protestar, porque los ejemplos que ha puesto hasta ahora son para los varones. 

     “Ustedes son aspirantes a consolidar con su vida la ternura y la fidelidad. Ustedes están sobre el camino de esas mujeres que seguían a Jesús, en las [circunstancias] buenas y en las malas. La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de poder dar ternura, de poder dar paz y alegría”. 

      La meta que les pone es alta –la más alta–, pero asequible: “Hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud. La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su hijo. La que ayudó a crecer a su Hijo y lo acompañó, y cuando su Hijo empezó a predicar, iba detrás de Él. La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese chico, a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese Hijo y le decía los problemas que había: Mirá: no tienen vino. La que en el momento de la Cruz estaba junto a Él”. 

     Aún añade: “La mujer tiene una capacidad para dar vida y para dar ternura que no la tenemos los varones. (…) La Iglesia es femenina, como María. Ése es el lugar de ustedes. Ser Iglesia, conformar Iglesia, estar junto a Jesús, dar ternura, acompañar, dejar crecer. Que María, la Señora de la Caricia, la Señora de la Ternura, la Señora de la Prontitud para servir, les vaya indicando el camino. Bueno, ahora no se enojen, que ustedes salieron ganando sobre los varones”. 

     Concluye animándoles de nuevo a no tener miedo, a mirar a María, a caminar confiando en el perdón de Dios.

                                    *    *   *
La confianza de Dios en los jóvenes es infinita. Y a ellos, a cada uno –quizá también a cada uno de todos los demás, porque Él conoce que el alma puede siempre renovar su juventud–, les confía el mundo. 

     Solo los niños y los jóvenes y los que se hacen como ellos conquistan el corazón de Dios, sus proyectos, sus sueños (cf. Salmo 33, 11). Y Él espera que ellos sean capaces de encarnarlos, de darles vida, de hacerlos reales.

martes, 18 de marzo de 2014

MI PAPÁ ES UNA SILLA


Mi papá es una silla”
Dijo el niño en medio de la clase y todos lo miraron sin entender semejante concepto.
 Los pequeños sabían que había padres vendedores, bomberos y hasta equilibristas, pero papàs que fuesen sillas… no eso, nunca.
 La maestra preguntó al niño el por qué tal afirmación.
 - Porque con él me siento cómodo.
 - Pero eso no lo convierte en una silla- respondió confundida la maestra.
 El niño prosiguió:
 - Porque puedo descansar en él y porque si no alcanzo algo que quiero, él me ayuda y así sí puedo. Porque él es firme, fuerte y se que con él, nunca me voy a caer.
 Sonó el timbre del recreo.
 Todos los niños salieron a jugar pensando que un papá se parece mucho a una silla: cómoda, fuerte y firme.