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jueves, 7 de octubre de 2021

CARTA DE LOS OBISPOS DE CANARIAS

CARTA DE LOS OBISPOS DE CANARIAS

Queridos hermanos y amigos de las Islas Canarias:

Con dolor e impotencia estamos viviendo estos días la erupción de un volcán, en la Cumbre Vieja de la Isla de La Palma. En primer lugar, hay que agradecer a los científicos la aportación de todos sus conocimientos que han permitido prevenir los riesgos; asimismo, reconocer y agradecer a las autoridades toda su entrega y su lucha para evitar, como lo han conseguido hasta ahora, los daños personales y la pérdida de vidas humanas.

Gratitud, y un aliento especial, para las fuerzas y cuerpos de seguridad: La Guardia Civil, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas (particularmente la UME), la Policía Canaria, la Policía Local de los Municipios de La Palma, los Bomberos de la Palma y los llegados de otras islas.

También, valorar y agradecer el trabajo incansable de los miembros de Protección Civil, de los Servicios Sociales y servicios de otro tipo, que se desviven por atender a la población afectada. Igualmente, a todos los voluntarios de Cruz Roja, de Cáritas, y de otras instituciones públicas y privadas, sin olvidar a las personas particulares que han ofrecido sus casas y su prestación personal. Todos ellos se están volcando para acoger, acompañar y atender las necesidades de los damnificados. Por tanta generosidad, damos gracias a Dios y les encomendamos a todos en la oración, para que les dé fortaleza en su servicio y experimenten la alegría de hacer el bien.

Ante la fuerza de la naturaleza y, más concretamente, ante el rugir de la tierra, sentimos la impotencia al comprobar nuestra pequeñez, incapaz de parar una colada de lava destructora. La situación nos supera y las fuerzas humanas nada pueden hacer para controlar un fenómeno natural como este, que se manifiesta en los temblores sísmicos y en las abundantes coladas.

Ciertamente, como estamos comprobando, ante una catástrofe como esta, nadie se queda indiferente. Particularmente, los cristianos, movidos por la fe en Dios -Padre de todos- nos sentimos comprometidos a poner nuestro tiempo, nuestros bienes y capacidades, al servicio de las personas necesitadas. Gracias a nuestra fe, los creyentes, nos apoyamos en Dios “que es poderoso para hacer que copiosamente tengamos más de lo que pedimos o pensamos, en virtud de su poder que actúa en nosotros” (Ef. 3,20). Por eso, de la mano de Nuestro Señor Jesucristo, estamos llamados a abrir nuestros corazones a Dios y pedirle que, con su fuerza poderosa, actúe en nuestra historia y nos libre de todo mal.

En estos momentos dramáticos, ante la situación que se está viviendo en la Isla de La Palma, revivimos nuestra confianza en Dios, le hacemos presente nuestros sentimientos, le manifestamos nuestro deseo de que esta erupción volcánica acabe pronto y le pedimos que no se produzcan más daños.

Y, ante los efectos ya producidos por la catástrofe, le encomendamos a las personas afectadas para que les proteja del pesimismo y les dé fortaleza para afrontar, con paciencia y esperanza, esta tribulación que están padeciendo. Hacemos nuestro su dolor y pedimos a Dios que les conceda consuelo en su aflicción; que, en esta difícil situación, sientan la cercanía y la ayuda por parte de toda la sociedad, y que los programas de reconstrucción, previstos por las instituciones públicas, les permitan rehacer sus vidas.

Cuando visitamos los santuarios marianos, en cada una de nuestras islas, nos damos cuenta que en ellos se refleja la fe de nuestros antepasados que, a lo largo de la historia, en momentos de dificultad, acudieron a la Virgen María. En todos ellos, se manifiesta la realidad de un pueblo que no se deja engañar por la presunción de quienes se creen que todo lo pueden. Por el contrario, muestran el espíritu de las personas que, ante los males naturales, tienen clara conciencia de su pequeñez e impotencia, y ello lo lleva a unirse en oración y súplicas al Señor, contando con la intercesión de nuestra Madre, la Virgen María.

Igualmente, la vida cristiana no está exenta de momentos de crisis y dificultades. Lo vemos en el testimonio de los santos, en las pruebas que tuvieron que afrontar. Pero, ellos nos enseñan que el secreto, para seguir caminando en las dificultades, es la fe y la fuerza de la oración. Gracias a ella, pudieron perseverar y sostener a otros en su peregrinar. Estaban convencidos que “con la oración damos lugar a la acción de Dios en nuestra vida”. Todos estamos llamados a seguir su ejemplo.

Por ello, en esta situación dramática, cargada de sufrimiento y de angustia que atenaza nuestro archipiélago, pues “todos somos palmeros”, acudimos a la Madre de Dios y Madre nuestra, buscando consuelo y refugio bajo su protección.

Pidamos a la Virgen María que vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos, que consuele a los que están afligidos por la pérdida de sus casas y de todos sus bienes, y que infunda confianza en quienes viven en el temor de un futuro incierto. Haciendo una paráfrasis de la oración del Papa Francisco, con motivo de la pandemia, le decimos a la Virgen María:

María, Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar en la isla de La Palma un horizonte de esperanza y de paz.

Protege a todos los que se desviven por ayudar y evitar mayores males. Acompaña su precioso servicio y concédeles fortaleza, bondad y salud.

Madre Santa, acrecienta en todos nosotros el sentido de pertenencia a la única gran familia humana, para que con espíritu fraterno y solidario salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria que genera este volcán.

Virgen María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de este terrible volcán y que la vida en nuestro archipiélago y, especialmente, en la isla de La Palma pueda reanudar su curso normal con serenidad y en paz.

Nos encomendamos a Ti, Madre, que brillas en nuestro camino como signo de esperanza. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Pedimos la intervención de Dios para que nos ayude a todos a “saber estar” en esta tragedia, poniendo de nuestra parte lo que somos, sabemos y tenemos al servicio de las personas afectadas. Es por ello que seguimos pidiendo vuestra generosidad, canalizada en donativos a través de Cáritas.

También, como Iglesia que camina en las Islas Canarias, “nos unimos en oración por La Palma”. Lo hacemos de modo personal en cualquier momento y, mediante una Vigilia de Oración comunitaria, el próximo día 11 de octubre, víspera de la Virgen María del Pilar. Para ello, les invitamos a acudir a los santuarios marianos y a los templos de las patronas de cada Isla, pidiéndole a Nuestra Señora, que proteja al pueblo de La Palma del volcán y frene sus efectos devastadores.

Asimismo, invitamos a que, en las parroquias y otros lugares de oración, según sus posibilidades, se pueda tener algún momento de oración el mismo día 11. Que ella, nuestra Madre en la fe, siga siendo con su ternura y acogida amorosa, esperanza de nuestro pueblo canario.

Es lo que, con todo afecto, deseamos y pedimos para todos.

† Bernardo Álvarez Afonso, obispo Nivariense.

† José Mazuelos Pérez, obispo Canariense.

viernes, 27 de agosto de 2021

MÁ PAPISTAS QUE EL PAPA

En nuestras comunidades pasa mucho, que el sacristán de turno, el encargado de la liturgia del fin de semana, el monaguillo correspondiente - todo con el debido respeto y cariño -, saben más que el propio cura. En algunos casos hasta puede ser cierto, pero en otros, en algún momento se les dio alguna recomendación y lo han tomado para toda la vida. Porque claro, si un cura dice, por ejemplo : tal día no apunte una misa, y cuando cambie el cura le da lo mismo, con tal de aplicar la eucaristía por un difunto, ¿quien tiene la verdad?. Eso pasa porque no tenemos ni idea de qué va el asunto. Además, si le preguntamos al interesado, ¿por qué no puedo hacerlo, la respuesta es : lo dijo el cura. 

Claro, en esta situación debemos plantearnos, ¡como son nuestros equipos de liturgia!: cambiar un mantel, lo hace cualquiera; rellenar las vinajeras, lo hace cualquiera; leer una monición - aunque no venga a cuento - lo hace cualquiera; buscar quien lea, lo hace cualquiera y probablemente produzca el efecto rechazo, es decir que cuando ves venir a la persona le dices que no tienes gafas, que no te apetece y a veces, es como los que intentan venderte un producto en la calle que te acompañan hasta tu casa con la intención de convencerte.

Cuando alguien, a veces ajeno a los entresijos de una sacristía o de una parroquia, pregunta el por qué de las cosas, los modales no son los adecuados y probablemente lo argumentamos como cuando vamos a un organismo oficial: creemos tener la autoridad porque tú vienes a mí, no yo a tí. ¡Qué pena que para celebrar la fe, tenga que ser así!. A veces somos más papistas que el propio Papa. Ojala tuviéramos un pizco de humildad como Francisco, el actual.

Los fariseos le preguntan a Jesús, ¿cómo comen tus discípulos con manos impuras?. ¿Cómo se te ocurre apuntar un funeral si hoy no se puede?, ¿cómo va a leer un niño en una misa de adultos?, ¿Cómo vas hacer dos cosas si ya lees la primera lectura?... ¡cómo nos fijamos solamente en las manos!, probablemente sean impuras, pero nuestro corazón es el que marca los ritmos que deban alegrar el corazón de los demás y no lo conseguimos.

Mucho tenemos que cambiar en nuestras comunidades. Hay veces que nuestros agentes de pastoral son eternos, no cambian nunca y cuando se les dice de hacer un curso de reciclaje nunca tienen tiempo, porque en su casa tienen muchas tareas (y eso no lo niego), pero somos capaces de corregir a los demás porque entendemos que estamos en posesión de la verdad.

A veces los ritualismos ahogan el corazón y somos capaces hasta de juzgar al mismo. ¡Cuántas veces abrimos o cerramos puertas en nuestras parroquias por una información que damos, sin que seamos la autoridad para ello!. Seguimos siendo más papistas que el Papa.

Por eso Jesús recuerda a Isaías cuando dice que este pueblo me honra con los labios pero no con el corazón. ¡ ay si en nuestras parroquias pusiéramos más corazón en todo lo que hacemos!, pues seguro que no nos quejaríamos tanto de la gente que nos falta, o de los que estuvieron y ya no están, de los que siempre quieren salir en la foto y no dejan que otros salgan, de los que a empujones quieren estar siempre en primera fila. Les pongo un ejemplo facilito: ¡fíjense quien lee en las fiestas principales del pueblo, o la pasión el viernes santo!.

 

Por cierto Feliz Verano

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 4 de marzo de 2021

NO DESVIRTUEMOS NI EL LUGAR NI EL ESPACIO


En este fin de semana y casi al principio de la otra los acontecimientos se prestan a más de un comentario. Pero se prestan a la sinceridad de lo que nos traemos entre manos y a no engañar a nadie desde el convencimiento de que lo que hacemos o decimos sirve para algo. Últimamente da la impresión que siempre estamos hablando en negativo y no en positivo (como decía aquel entrenador holandés del FC Barcelona). Y es que los acontecimientos nos llevan a ello, en las parroquias, en las diócesis, en asociaciones.... es que esto no funciona, y lo más triste es que no vemos la forma y la manera de que funcione un poco mejor. Pero claro, la realidad es la que es y querer ver lo positivo donde no lo hay es engañarnos a nosotros mismos.

No es lo mismo esperanza que optimismo, según el cual las cosas siempre acaban por arreglarse de alguna manera. La esperanza va mucho más allá y es más profunda. Es la certeza de que la monotonía triste y el peso de la vida diaria, la desigualdad, la injusticia del mundo, la realidad del mal y del sufrimiento no van a tener la última palabra.

Este fin de semana, Jesús entra en la casa de su Padre, que puede ser cualquier cosa, menos lo que realmente es. Y muchas veces, en la actualidad, hacemos de nuestras iglesias cualquier cosa, menos casa de oración; menos lugar de encuentro entre un Padre y sus hijos que quieren hablar desde la tranquilidad y la sinceridad del corazón; menos espacio donde pueda donde uno pueda saborear aquello que ha compartido con otros que es la fe.

Nuestros templos no son casas de oración, en muchos momentos. Seguro que si Jesús vuelve, volvería a coger el látigo y echar a la calle a los cambistas, a los falsificadores de la verdad, a los mentirosos compulsivos, a los abusadores de la dignidad humana, a los que fingen hablar en nombre de otros, a los que no dejan sitio ni lugar para los preferidos de Jesús que son los pobres.

Estamos en un momento en el que la autoridad nos pide transparencia. Ojalá que esa transparencia nos sirva a todos, que no sea una mera disculpa para ocultar nada, que no seamos profetas de falsas calamidades, sino anunciadores de la verdad y esta es que nuestros templos son espacio de encuentro para unos y para otros.

Esta semana también se celebra el día de la mujer trabajadora. Un espacio maravilloso para reivindicar el papel de la mujer. Para valorar su esfuerzo y su trabajo. Para aplaudir su dedicación y entrega desinteresada, también en la Iglesia. Ojalá que no tarde en ocupar el puesto que por su valía le corresponde y además nos liberemos de prejuicios que la historia nos ha querido alimentar injustamente.

Pero por otra parte, que las autoridades civiles sean capaces también de valorar a la mujer en su justa medida y no se politice la parte femenina del ser humano en igualdad de deberes y derechos.

Tanto en un caso como en otro, tanto en la Iglesia como en la calle, no desvirtuemos ni el espacio ni el lugar. No dejemos que Jesús nuestro hermano se nos enfade y vuelva a coger un látigo. No nos olvidemos que la cruz es la expresión máxima del amor y todo lo que hagamos, dentro o fuera, ha de ser desde el amor, desde el cariño y desde la comprensión.

Vamos subiendo a Jerusalén, vamos subiendo en ese camino de conversión y todavía nos queda un largo trecho, a pesar que este domingo es también el domingo de la alegría.

Feliz Cuaresma

Hasta la próxima

Paco Mira

martes, 5 de enero de 2021

DESTINO REYES MAGOS. HIGINIO SÁNCHEZ ROMERO

 

Queridos magos.

 Esto no es una carta. Es un deseo. Cuando visiten nuestras casas limpien el virus del miedo y la negatividad. Denle un beso a nuestros mayores y si notan alguna lágrima pegada a una almohada cámbienla por una rosa. A cada niño que pongan regalos hagan que sientan que los quieren de verdad y que ningún regalo sea compensación por el cariño que tal vez no han recibido. Dado que les sobra sitio en los camellos cuando depositen los regalos llévense los rencores y silencios de algunas parejas. Llévense los los malos recuerdos y amarguras y la maledicencia que se ha convertido en deporte practicado por muchos y que se enseña desde los medios que nos entretienen y se enriquecen. Retiren todo lo negativo por favor y dejen una marca en cada frente:  una pequeña cruz. Que cuando nos despertemos sintamos al menos por unos segundos esa caricia que nos ayude a pensar sobre el regalo que tenemos cada día y que tal vez no valoremos.

Gracias por venir y por el cariño e ilusión que reparten. Y como sé donde regresan, saluden al jefe de la casa donde habitan ahora para siempre, y un beso a su madre que también es la nuestra.  Buen reparto queridos magos. Higinio 

viernes, 13 de noviembre de 2020

ESCUCHA EL ECO DE LAMPELUSA

 LOS OBISPOS DE LAS DIÓCESIS DEL ARCHIPIÉLAGO, DON JOSÉ MAZUELOS Y DON BERNARDO ÁLVAREZ, HAN PUBLICADO UNA CARTA PASTORAL:

¡ESCUCHA EL ECO DE LAMPELUSA EN LAS ISLAS CANARIAS!.


DICHA CARTA PARTE DEL LAS JORNADA MUNDIAL DEL POBRE. INICIATIVA DEL PAPA.👇ABRIR O LEER DEBAJO







viernes, 2 de octubre de 2020

NO ES LO MISMO PASTOR, QUE pastor

Bueno, pues ha llegado el día. LLegó el momento en que se produce el relevo en nuestra Diócesis. Lo que oficialmente se anunció en el verano y que era un secreto a voces, ahora se convierte en realidad. Digo que era un secreto a voces, puesto que a pesar del secreto pontificio alguno se ha encargado de descubrir lo que tarde o temprano se iba a saber. A veces uno no entiende esos secretos, pero parece que se le quiere dar más emoción, si cabe, a la sorpresa.

Ese secreto despejó muchas dudas en algunos: ¿sería un canario, sería algún auxiliar de los que ya están consagrados, sería uno de nueva creación no canario...?. Pues es de Osuna y además es médico. No sé si para los tiempos que corremos, el que haya un médico en el Obispado pues a lo mejor no es mala idea. Siempre es bueno prevenir que curar.

No sé tampoco, si conoce mucho de nuestras islas. Algún viaje privado hizo. Sé que se le han enviado cartas poniéndolo al día. Algunas con bastantes folios, quizás haya tomado nota, o por el contrario quiere empezar de cero, porque a lo mejor le queda tiempo por delante para ponerse al día. Sí va a encontrarse con un clero escaso y entrado en años, pero también con un montón de seglares (hombres y mujeres) muy comprometidos con y por el evangelio de Jesús, que quieren seguir trabajando o empezar a hacerlo, y esperan oportunidades.

Creo que es muy bueno, abrir ventanas y puertas y generar corriente de aire para respirar siempre aire fresco; es bueno sacudir alfombras y limpiar zapatos para poder caminar no solo con holgura, sino con comodidad.

No es lo mismo el pastor, que cuida del rebaño, de quien no piensa y siempre obedece, de quien siempre va donde lo hacen otros siguiendo la marca del guía y - a veces - a base de palos, que el Pastor que anima, alienta, escucha, ilusiona, se emociona..... Sabrá que aquí somos muy dados a los asaderos y cuando se está acabando la brasa cogemos un cartón y avivamos la llama. Quiero que mi Obispo sea el cartón de anime, empuje, ilusione, escuche, comparta momentos, patee la Diócesis, ... para que no se acabe nunca la llama viva que en su momento prendió Jesús de Nazaret.

Vivimos momentos muy duros, laboralmente hablando. Aquí vivimos de lo que nos dejan otros cuando disfrutan de lo que nosotros tenemos. Me gustaría, desde la humildad, recordarle a D. José las palabras que el cardenal Hummes le dijo a Jorge Bergoglio cuando fue elegido Papa: "no te olvides de los pobres", justo en el fin de semana en que celebramos la memoria de Francisco de Asis, "pobre entre los pobres de Dios". Que nuestra Iglesia sea también ejemplo vivo de esa pobreza que da testimonio creíble.

El evangelio de este fin de semana, nos manda de nuevo a la viña. Nos manda al trabajo, nos manda a no parar de trabajar por el Reino de Dios y su

justicia; no siempre y no todos, acudimos a esa maravillosa llamada de Jesús de Nazaret.

A D. José Mazuelos Pérez le queda mucho; ojalá que seamos capaces de abrirle las puertas de nuestro corazón. No se las cerremos de antemano sin conocerle; apoyémosle porque lo va a necesitar, seamos los enfermeros con manos siempre dispuestas a ayudar a su médico; tengamos la capacidad de escuchar lo que nos tiene que decir, que seguro que es mucho. Y sobre todo animarle, porque el dueño de la viña sigue llamando y puede que arriende su viña a otros.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 19 de junio de 2020

EL CORAZÓN ES SÍSTOLE Y DIÁSTOLE

EL CORAZÓN ES SÍSTOLE Y DIÁSTOLE

Este mes, en general, pero el viernes pasado, hemos celebrado el Sagrado Corazón de Jesús. Fiesta en muchos lugares y de gran devoción en otros tantos. Hablar de corazón es hablar del centro de operaciones del ser humano. Es poner encima de la mesa los problemas coronarios y de cardiología que podamos tener. Es traer diariamente a la presencia de todos y cada uno de nosotros los sentimientos que marcan nuestro actuar diario y nuestro devenir en la historia. De hecho, sabemos que al " atardecer de la vida, al final de nuestros días, nos va a examinar un cardiólogo especialista en amar". Se supone a lo largo de nuestra vida hemos ido a clase y nos han enseñado a amar, para que al final nos examinen. ¿aprobaremos?, ¿necesitaremos mejorar?, ¿tendremos que ir a clase de refuerzo?, ¿nos dejarán para Septiembre?, uff, cuantas preguntas en poco tiempo. Nuestro corazón es un sístole y diástole, da y recibe, bombea y expulsa... en cada uno de nosotros está el saber lo que tenemos más de qué.

¡Qué bonito es amar!, ¡Qué bonito es cuando, desde el amor, uno se entrega a una causa justa y por los justos!. ¡Qué bonito es manifestar el amor de Dios en los demás, incluso en aquellos que no conocemos, y qué bonito es amar a los que los demás desprecian!.

El evangelio de este fin de semana nos habla de no tener miedo. Creo que somos una generación demasiado temblorosa a la hora de manifestar aquello que creemos que es verdadero y que sobre todo no lo hacemos por el miedo al que dirán y no hay peor cosa que dejarse vencer por el miedo. Miedo a perder prestigio, miedo a nuestra posición social, miedo a no ser reconocidos en el ámbito en el que nos movemos.... el que realmente ama de verdad y no tiene miedo, no quiere que salga publicado en los periódicos.

Con frecuencia vivimos preocupados solo en quedar bien. Nos da miedo hacer el ridículo, confesar nuestras verdaderas convicciones, dar testimonio de nuestra fe en un mundo que lo más probable no sople a nuestro favor. Tememos las críticas, los comentarios y el rechazo de los demás, incluidos los más cercanos. No queremos ser clasificados. Otras veces nos invade el temor al futuro. No vemos claro nuestro porvenir. No tenemos seguridad en nada. Quizás no confiamos en nadie. Nos da miedo enfrentarnos al mañana.

Siempre ha sido tentador para los creyentes buscar en la religión un refugio seguro que nos libere de nuestros miedos, incertidumbres y temores. Pero sería un error ver en la fe el agarradero fácil de los pusilánimes, los cobardes y los asustadizos.

La fe y el amor no crea hombres cobardes, por eso Jesús dice que "lo que les digo de noche, díganlo a pleno día". La fe y el amor no encierra a los creyentes en sí mismos, sino que nos abre más a la vida problemática y conflictiva de cada día. No seamos profetas de calamidades, pero no nos quedemos callados. Muchos por hablar, recibieron una bala como respuesta

(Ellacuría, Romero, etc...).No lo envuelve en la pereza y la comodidad, sino que los anima para el compromiso.

Eso lo entendieron bien todos los voluntarios y profesionales del covid19 que por amor entregaron su vida en favor de otros anónimos o quizás conocidos, por eso si uno se pone de mi parte, yo lo pondré de mi parte delante de Dios. Lo entiende la madre a diario con su familia, el profesional de la educación, etc... El corazón, nuestra máquina más importante, que no solamente bombea el líquido que nos hace vivir (sístole y diástole), sino que genera nuestros sentimientos más profundos, cuidémoslo, venerémoslo, amémoslo... y seguro que cuando llegue el examen final, no tendremos problemas en superarlo.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 22 de mayo de 2020

TODOS LOS VIAJES TIENEN ALGUNA INCERTIDUMBRE

 carta
¡A quien no le gusta viajar!. Creo que si hacemos una encuesta son pocos, muy pocos los que renieguen de la posibilidad de hacer algún viajito, no solo a lo largo de su vida, sino con cierta frecuencia: si puede ser todos los años, mejor que cada dos o tres años. Pero claro no todos los viajes son de la misma índole.
Todos los pueblos tienen su propia sensibilidad: hay pueblos que les cuesta más salir de su casa; hay pueblos a los que no le importa salir con más frecuencia; hay pueblos que tienen que salir por obligación, .. pero todos los viajes tienen su pequeña o gran incertidumbre. Y si no que se lo pregunten a tantos y tantos familiares nuestros que en algún tiempo han tenido que viajar al extranjero, eso que se llamaba y se llama emigrantes, que se iban como común mente se dice "con una mano delante y otra atrás", es decir ,con lo puesto; con esa cara de asustados por no saber lo que se iban a encontrar... muchos, por desgracia, no volvieron y otros volvieron y con el sudor y las lágrimas del destierro fueron capaces aquí de sacar a su familia adelante.
Pero también ha habido quienes han tenido que salir de su casa, viajar para estudiar, formarse, labrarse un futuro... y ¡ quien no recuerda esas lágrimas de una madre cuando ve partir a su hijo o hija hacia lo desconocido, aunque este sea o esté cercano!, ¡quién no recuerda el anuncio de "vuelve a casa por Navidad" que a tantos ha enternecido!. ¡Cuantos viajes tiene la vida, e incluso con finales distintos!
Cuento todo esto, porque la liturgia de este fin de semana, habla de un viaje. Jesús se va. Vuelve a sus orígenes, va al lugar del que ha salido y que en más de una ocasión nos dice y recuerda que allí nos espera. Casi como un padre emigrante que le dice a su hijo, "si no puedes ahí, vente que yo aquí te consigo algo". Celebramos la Ascensión, uno de aquellos jueves reconvertidos a domingo que se nos enseñaba que había tres jueves en el año que relumbraban más que el sol. jueves santo, corpus y la ascensión.
Pero claro, la Ascensión tiene letra pequeña, aquella que nadie o casi nadie lee, precisamente por eso, por ser pequeña. La letra pequeña de este domingo es la respuesta de los ángeles a los Apóstoles: "¿qué hacen mirando al cielo, varones sin alegría?". La vida continúa, tiene que continuar. Nunca debemos de bajar la guardia, lo que ahora nos toca es poner en práctica lo que hemos o lo que hemos dicho que habíamos aprendido.
El hijo, cuando se va a estudiar, intenta poner en práctica todo lo que su madre le había enseñado, aunque se equivoque: la cama, la lavadora, pasar el cepillo o la fregona.... Nosotros a nivel evangélico, ¿qué aprendimos o estamos aprendiendo?. Siempre se dijo que la vida no era fácil y la pandemia nos ha puesto a prueba a todos. Probablemente en esta pandemia lo más fácil es no pararse a leer la letra pequeña porque hay "otras ocupaciones" que en teoría son más importantes.
Alguno le diría a sus familiares: " te lo dije, no tendrías que haberte ido". Quizás muchos se lo dirían a Jesús que no tendría que haberse ido. Pero es la hora de nuestra mayoría de edad. Es la hora de afrontar la realidad de esta maravillosa aventura llamada vida. Es la hora de poner en práctica todo aquello que hemos aprendido y sobre todo que los que nos vean no digan que somos unos amargados de la vida o que somos unos varones sin alegría.
Por que no nos olvidemos que aunque físicamente no le veamos, él estará con nosotros hasta el final de los tiempos
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de marzo de 2020

CUADERNO DE CUARESMA: ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

CUADERNO DE CUARESMA: ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!
 carta

Esta semana quiero compartir en mi cuaderno una actitud que cada vez menos se está dando en nuestras comunidades: el agradecimiento, la comodidad, las ganas de estar, el poder compartir con muchos que son como yo... En nuestras comunidades, en muchas de ellas, seguimos manteniendo esquemas que sirvieron para su momento, pero que en la actualidad en vez de acertar con la tecla, lo único que hacen es desafinar en una orquesta que cada vez, se me antoja, menos populosa.
Nuestras comunidades, no se si son espacios de transfiguraciones. Claro, cuando soltamos una palabreja como esta sobre la marcha desconectamos porque no es una palabra que sea normal en nuestro vocabulario cotidiano. Cuando Jesús sube a lo alto del monte, ni los propios discípulos se enteraron de lo que allí había pasado, pero sí tenían claro una cosa: estaban a gusto y encima querían quedarse. Jesús daba la impresión de ser un visionario, aquel que adelanta lo que va a suceder en el futuro: ¡quien le iba a decir a el que el hombre viajaría a la luna! (ni siquiera se lo planteó); ¡quién le iba a decir que hablaríamos por un aparato llamado teléfono!... pero claro un visionario en sentido positivo, el que es capaz de anticipar lo que ahora no se da o no existe, pero, pero es razonable esperar que se produzca.
Los discípulos, en el monte Tabor, fueron capaces de tener una vida con esperanza. Lo que allí vieron y vivieron fue la fuerza para dar la vida por aquel que les llenó de orgullo y que les hizo que dijeran:¡ qué bien se está aquí!.
Creo que es la hora que nos preguntemos, a los discípulos de ahora, ¿qué nos pasa?. ¿Qué nos pasa que no somos capaces de decir ¡qué bien se está aquí!, sino que estamos mejor en cualquier otro lugar que al lado de aquel que entregó la vida por todos y cada uno de nosotros?. Seguro que este domingo se nos llenará la boca con el día de la mujer trabajadora e incluso a alguna manifestación iremos porque es de justicia reconocer que la mujer tiene los mismos derechos que los demás, incluso en nuestra querida, santa y pecadora Iglesia, pero seguiremos sin ser capaces de contagiar lo que de verdad nos une y nos alimenta.
La Transfiguración cae en cuaresma. Cuaresma que tiene que ser el espejo en el que miremos nuestra situación personal y que nos tiene que llevar a tomar decisiones. Decisiones como las que tendrá que tomar el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal al que le vaticino un mandato nada fácil, pero que tiene todo mi apoyo si realmente lo intenta en la línea de Francisco, nuestro Papa. Tomar decisiones que a veces tienen que ser valientes. Quieren quitar nuestra presencia en la escuela pública, ante lo cual no podemos quedarnos callados o quietos. Después no nos podremos quejar.
Pues ya vemos que tenemos una tarea por delante. Ojalá que en nuestras celebraciones, que en nuestros momentos de oración, en nuestros ratos de silencio en medio del bullicio, seamos capaces de pronunciar lo que
Pedro dijo hace dos mil años: Maestro, ¡qué bien se está aquí!. Ojalá que nuestra alegría sea contagiosa; ojalá que nosotros también nos transfiguremos; ojala que la sensación de beneplácito sea capaz de hacer pesar a todos los que nos vean y sobre todo que a los que estuvieron y por algún motivo ya no están, puedan volver al lugar de donde salieron.

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 2 de enero de 2020

CARTA A LOS REYES MAGOS


Queridos Reyes Magos:

Todos los años, cuando llegan estas fechas, mi pensamiento se vuelve hacia vosotros. Y, junto con él, mi corazón me va dictando una serie de deseos que, con vuestra ayuda, quisiera los llevaseis a feliz realidad.

-
Dejad en el mundo UNA ESCOBA. Para barrer todo lo que suene a violencia y terrorismo. Que no quede ni un solo rincón en las personas con resquicio de rencor o de odio.

-Traed multitud de bolsas de  JABON. Para limpiar nuestras personas de aquello que, la sociedad, va imponiendo como normal y lógico.

-Echad, en los ojos de todos los hombres y mujeres, COLIRIUM. Para que los unos a los otros, lejos de vernos como adversarios, sepamos contemplarnos y respetarnos como hermanos.

-Esconded, debajo de las almohadas de los que os esperan, SUEÑOS. Nunca, como hoy, tenemos abundancia de bienes para vivir y, nunca como hoy, hemos perdido los ideales por los que luchar.

-En un rincón del corazón de las personas, derramad toneladas de AZÚCAR. Las prisas, los agobios, los trabajos, el afán de superación, nos está convirtiendo en autómatas. Escasamente nos miramos a los ojos. ¡Necesitamos un poco de dulzura!

-Si en vuestros almacenes existen, solicitamos que nos proporcionéis unas LIMAS. Cada día que pasa, y por diversas circunstancias, los tropiezos, las dificultades, los roces, hacen que nos distanciemos y que se acrecienten las diferencias. ¡Necesitamos suavizar las discrepancias!
-Traednos unas grandes TIJERAS. Para cortar todo aquello que no es positivo en nosotros. Para confeccionar un traje con la etiqueta del amor, con los botones de la esperanza y de la caridad. ¡Ayudadnos, en este Año de la Fe, a saber qué es y qué conlleva el vestir el traje cristiano!

-Que vuestros pajes, aunque piensen que no ocupa nada, que nos transporten un poco de ALEGRIA. Es un bien muy escaso. Es tan invisible que, en el mundo donde vivimos, no lo percibimos. ¡La necesitamos para volver a sonreir!

-Todos los años, os dejamos en el balcón o en la ventana, nuestro calzado. En el presente año dejadnos unos ZAPATOS CELESTIALES. De tal manera que, al colocarlos en este Año de la Fe, debajo de nuestros pies, caminemos por las sendas de la verdad, de la justicia y del perdón. ¿Tendréis mi número?

-Si además añaden un ABRELATAS para abrir nuestro corazón a Dios y un 
IMPERMEABLE para protegernos de las tormentas que descargan contra nuestras convicciones religiosas, os quedaré –como si fuera un niño- altamente agradecido.

viernes, 20 de diciembre de 2019

FELICIDADES: ¡ HA TOCADO LA LOTERÍA!

FELICIDADES: ¡ HA TOCADO LA LOTERÍA!
 CARTA


No me digan que no. Todos estamos con los ojos puestos en lo que este domingo un grupo de niños de un colegio maravilloso, llamado san Ildefonso, vayan a ir cantando – para algunos de forma monótona – (pero ¡que bien suena) – y nosotros comprobando si esa ilusión numérica se traduce en una alegría que nos permita seguir adelante. Dicen que el dinero no da la felicidad. Yo lo creo, pero todos deseamos vivir un poquito mejor.
Recuerdo, cuando era pequeño, que mi abuelo lo de la lotería era todo un ritual: a cualquier comercio que se acercaba, a cualquier lugar que tuviera lotería, siempre salía con una participación, mínima, pero participación. Nunca le tocó nada, pero esta época era todo un clásico, y vivía la misma con ilusión infantil, sin serlo.
En la época de María, la de Nazaret, no se jugaba a la lotería. Seguro que habría otros juegos, pero ese no. Pero a ella, sin jugar, sin comprar números, sin ir a la administración…. Le tocó. Es más: la administración fue a ella. El susto me imagino como sería. La sorpresa sería mayúscula. Su compañero de fatiga y a la postre su futuro marido…. No se cree nada de lo que está viendo, viviendo y seguro que sintiendo.
Pero a María le tocó la lotería.
El premio, como todos los grandes premios, es suculento. De los que no se olvidan jamás. Es un premio que hoy, no se si todos estaríamos dispuestos a aceptarlo. A María le dan incluso hasta el nombre: Enmanuel. Nombre que quizás no entienda, no comprenda, y casi no asume, pero en el fondo es “Dios con nosotros”.
Eso es la navidad. Dios con todos y con cada uno de nosotros. El Enmanuel es el premio a la aceptación de un mensaje sin condiciones. El Enmanuel es asumir que Dios se hace como cada uno de nosotros y al que nosotros no hemos de ponerle condiciones. Dios, como dador del premio, nos marca las condiciones de la aceptación: humildad, sencillez, corazón abierto, brazos extendidos en señal de acogida…. Y como ejemplo una minúsculo pueblo donde ha tocado la lotería: Belén, un pesebre, una cuna, gente sencilla… si es que no hace falta más.
Malo es cuando la navidad cae en manos de los especuladores comerciales y nosotros somos cómplices de los mismos. Malo es cuando la Navidad es utilizada de una manera monetaria y nosotros contribuimos a que eso siga por el mismo camino. Por la sencillez, han llegado a dudar hasta de Belén, :”pero es que de Belén puede salir algo bueno”. Pues sí.
Amigos, es la fiesta de Dios en cada uno de nosotros. Vivimos en un mundo donde vamos arrinconando lo que creemos que ya no sirve. Nos olvidamos que las mejores fotos son aquellas que ya tienen un color amarillo por lo que representan y por el tiempo que tienen. No nos olvidemos que la
navidad tiene que tener cada vez más color, figura, rostro, gesto… la navidad es humana.
Pensemos en los de cerca y en los de lejos. Pensemos en los que se van y en los que son obligados a irse. Pensemos en los que siempre están sumidos en la profunda soledad y tristeza o incluso abandonados de los que decimos que tenemos que ponernos un traje para sentarnos a la mesa porque la fiesta lo requiere. No perdamos de vista el pesebre. No perdamos de vista a quien es puesto en él, puesto que nos va a condicionar nuestra vida, nuestro testimonio y nuestro ser comprometido.
Disfrutemos porque, como María, nos ha tocado la lotería. Nos ha tocado el Enmanuel.
HAGAMOS NAVIDAD. Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 8 de noviembre de 2019

EN MI FAMILIA DIOCESANA NO SOMOS PERFECTOS. PERO NOS QUEREMOS IGUAL Y SIN VOTACIÓN

 carta


Este domingo se celebra el "día de la Iglesia diocesana". Le leía a Arturo Pérez Reverte, escritor y académico de la lengua, que, en España, somos muy dados a "hablar de todo, sin entender de nada". Yo, desde la humildad, le diría que no solamente en España. Pero quizás a nivel religioso también se da mucho. Y cuando hablo a nivel religioso, me refiero a las comidillas eclesiales de muchos feligreses, padres de niños, gentes eventuales de visita por funerales, acompañantes a bodas de celebración a posteriori de lo eclesial, etc... que a la hora de criticar a la Iglesia, nos prestamos mucho, porque hablamos de todo, sin entender nada. No es desconocido frases como "quien es el cura para decirme que no...", "La Iglesia es la casa de todos...."
Alguien me preguntaba, cuando se enteró que este domingo se celebra el día de la Iglesia Diocesana, que qué era eso. Y la verdad es que también los que decimos que entendemos, a la hora de explicarnos, no nos salen las palabras o no sabemos hacerlo. Yo se lo comparé a una familia, en la que siendo todos uno, cada uno tiene su función. Esta función probablemente en una familia la dan los años y eso lleva y conlleva una cierta autoridad para que todo funcione (padres) y el resto en la medida en la que vamos creciendo, vamos adquiriendo responsabilidades, desde el conocimiento y la convicción. Una familia, que no es el reflejo para muchos, pero que para mí me vale, en circunstancias normales.
Pues eso mismo pasa en nuestra Iglesia universal, pero a pequeña escala en nuestra Iglesia diocesana. Una Iglesia que se desarrolla en Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y la Graciosa. Tenerife tiene el resto de islas. Una Iglesia que lucha por mantener viva la llama del cirio que nos recuerda que un tal Jesús de Nazaret no ha muerto; una Iglesia que no le importa acoger a todo el que llega aunque sea en una patera y por ello le pintan con frases nada bonitas en sus locales de caritas; una Iglesia que procura mantener sus cuentas claras y no ocultar nada.
Pero también una Iglesia compuesta por hombres. Hombres que pecan. Hombres que en determinadas circunstancias "lugares y frías regiones" (que diría Francisco, el de Asís), no son el fiel reflejo de aquello que predican. Hombres que caen una y otra vez en la tentación de lo fácil y de lo poco comprometido.
Pero, como a mi familia que tiene errores, esa es la grandeza de nuestra Iglesia. En mi familia la batuta la llevan igual papá y mamá. Me gustaría que en mi querida familia diocesana hubiera paridad; me gustaría que los laicos tuvieran un papel de mayor protagonismo; me gustaría que nuestras parroquias no fueran propiedad privada de quien las gestiona, sino que Dios no quiere una casa para sí mismo ya que lo comparte todo sin egoísmo.
Me gusta esta Iglesia imperfecta, santa y pecadora, que cae y se levanta, que arrima el hombro y se desvive por quienes el fuego les ha dejado sin lo más básico; me gusta esta Iglesia que todavía sigue teniendo el poder de credibilidad para que cuatro muchachos le digan sí para toda la vida a través del sacerdocio. Me gusta esta Iglesia que sigue teniendo un hueco en nuestros colegios, porque la democracia nos da el derecho de la libertad de elección, algo por lo que hemos luchado y que nadie nos puede ni nos debe quitar. Me gusta esta iglesia en la que luchamos por una mayor participación en los órganos de gobierno; una Iglesia que tiene tiempo para atender muchas partes del mundo. Aún así, me gusta
Amemos a nuestra familia diocesana y querámosla tal y como es.
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 3 de agosto de 2019

¿CÓMO EDUCAR DESDE EL CORAZÓN?

CARTA SEMANAL DEL CARDENAL ARZOBISPO DE MADRID


El corazón es un espacio que hay que descubrir y entender: ¿qué tienes en tu corazón?; ¿qué es lo que mueve tu vida? Os propongo que la educación del corazón sea objeto de vuestra conversación en familia, entre vuestros amigos, en este tiempo de vacaciones

Hay aspectos que son fundamentales de la vida y para la vida, que siempre deben ser iluminados, estudiados y reflexionados; entre ellos, uno de capital importancia: ¿qué estamos dando al ser humano para que crezca como tal? ¿Solamente ideas? ¿Solo proyectos de vida que nacen de nuestras ideas sobre el hombre y la humanidad? ¿Cómo puede la Iglesia acercar más y más a Jesucristo a los hombres y entregarles la sabiduría, la novedad y la riqueza que inunda el corazón cuando dejamos entrar en nuestra vida a Él y a todo lo que viene de Él?

Estos días estamos conmemorando la llegada del ser humano a la Luna. Este mundo de las grandes conquistas científicas y técnicas, ¿ha logrado acercarnos a lo profundo de la conciencia humana y tocar el misterio interior del hombre que, en lenguaje bíblico, lo expresamos con la palabra corazón? Sinceramente creo que no y, sin embargo, lo barruntamos como lo más necesario. Muchos pensadores contemporáneos alertan de que nuestra sociedad se deja dominar por una actitud instrumental, que desprecia y suprime la trascendencia; una sociedad en la que la visión de la vida humana está vacía, sin compromisos de por vida... Ahí surge la necesidad de educar desde el corazón, como nos enseñó Jesús. Y no es esto una niñería ni un despropósito, no es un ir por los aledaños de la vida, sino precisamente entrar donde se fragua lo más noble y bello y también lo más terrible y feo. ¿No recordáis la entrada que hizo el Señor en la vida de los hombres y encontró a uno que le gritaba? El Señor, volviéndose, le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?». La respuesta de aquel hombre fue clara: «¡Que vea Señor!». Jesús le hizo ver lo que cura: «Tu fe te ha salvado». Y comenzó a ver y a ver desde el corazón.

Tengo el atrevimiento de proponeros que la educación del corazón sea objeto de vuestra conversación en familia, entre vuestros amigos, en este tiempo de vacaciones. Sé que hay otras conversaciones que quizá parezcan más de actualidad, pero ninguna como esta: la educación refleja las preocupaciones que sostienen y construyen la vida del ser humano de todos los pueblos y culturas. El Papa san Juan Pablo II, en su primera encíclica que tituló Redemptor hominis, nos decía: «El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente. [...] Contemporáneamente, se toca también la más profunda obra del hombre, la esfera –queremos decir– de los corazones humanos, de las conciencias humanas y de las vicisitudes humanas» (RH 10).

Urge educar desde el corazón. ¿Vamos progresando moral y espiritualmente? ¿Prevalece entre nosotros el bien sobre el mal? ¿Crecemos en el amor social, en el respeto a los derechos de los demás? Constatamos que el ser humano es infeliz, no se gusta a sí mismo, no tiene claves de discernimiento en su vida por sí mismo, no toca la raíz de donde fluyen los alimentos necesarios para vivir y dar vida. Por eso, ante este ser humano intranquilo en todas las épocas históricas, las palabras de san Agustín siguen teniendo una vigencia singular: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti» (ConfesionesI 1, 1). Con estas palabras, nos expone dónde está la raíz de la fragmentación espiritual y psicológica que experimenta en estos momentos el ser humano y la urgencia de educar desde el corazón, es decir, de la prioridad de la ética sobre la técnica, de la persona sobre las cosas, del espíritu sobre la materia. Por ello os invito a:

1-. Descubrir todo el espacio del corazón. El corazón es un espacio que hay que descubrir y entender: ¿qué tienes en tu corazón?; ¿qué es lo que mueve tu vida? El corazón es como un inmenso continente por descubrir. Cuando seguimos algunos encuentros de Jesucristo, descubrimos a un Maestro que tiene una especie de arte de descubrir o de destapar lo que está cubierto. ¡Qué fuerza tiene el arte de educar desde el corazón! Es la fuerza de mostrar algo que a primera vista no es visible, que está escondido y puede darse a conocer, pues está en el ser humano. Me viene a la memoria el diálogo con Nicodemo (cfr. Jn 3, 1-21), quien descubre en Jesús a alguien que le interpela: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios». La pregunta de Nicodemo, «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo?», da pie a Jesús para hacerle ver algo nuevo: «Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas». El Señor seduce a Nicodemo, conquista su atención y su corazón. Le hace ver que puede tener en su vida unos tesoros que llenan su corazón. ¿Ayudamos a descubrir el espacio del corazón o retenemos en la pobreza más grande a quien tenemos a nuestro lado? Una cultura que empobrece es la que no tiene hombres y mujeres que escuchen. Educar en el corazón nos vincula y hace posible que descubramos lo que somos y tenemos, nos abre más y más a los demás, nos hace encontrarnos. Las palabras de Jesús son clave para entender de alguna manera lo que provoca educar desde el corazón: darnos cuenta de que hay luz y ser conscientes de que a veces nadie nos dijo lo que supone vivir desde la luz y, por eso, nuestras obras no alcanzan a ser obras de luz, sino que se quedan en la tiniebla o en la oscuridad.

2-. Vive con los tesoros que hay en el corazón. Cuántos tesoros alberga el corazón puestos por Dios cuando «nos creó a su imagen y semejanza», pero también cuántas miserias acogidas por nuestras distancias con respecto a Él. Hay unas palabras del apóstol san Pablo que llenan nuestra vida: «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5, 5). Y en este sentido, educar desde el corazón es acompañar y descubrir esos tesoros que Dios puso, que no solamente nos hacen felices a nosotros, sino que hacen felices a quienes nos rodean. El corazón es mucho más que un músculo que bombea sangre: bombea vida, emociones, actitudes, valores... Todo ello nos hace crecer como personas y nos humaniza y regala humanidad.

3-. Creadores de una atmósfera que da sentido y significado a la vida.Estar desnortados es terrible; vivir a la deriva es arruinarse como persona. Qué importante es ir aprendiendo de lo que vivimos, comprender el porqué de muchos acontecimientos, saber descifrar situaciones. Ayudar a descubrir, a leer e interpretar el significado de todo lo que hacemos es esencial. Cuando en una familia, en una institución educativa sea la que fuere, los niños y los jóvenes preguntan: «¿Por qué tengo que hacer esto?», hay una interpelación. Las atmósferas que creemos tienen que provocar en el corazón de quienes viven en ellas la sabiduría del saber el qué, por qué y para qué. Qué bien suenan aquí esas palabras de Jesús en las que manifiesta la atmósfera que Él ofrece a todos los hombres: «El que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. [...] Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; […] conozco a las mías, y las mías me conocen, […]. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor» (cfr. Jn 10, 1-16).

Con gran afecto, os bendice,






viernes, 5 de abril de 2019

TODOS SOMOS ADÚLTEROS


En nuestras tertulias de amigos, de familia... siempre criticamos a ciertos programas televisivos, de gran audiencia por cierto, que no actúan con honestidad - o eso creemos - a la hora de tratar a ciertos personajes y sobre todo cuando está en juego la audiencia y los millones de espectadores que nos van a dar la pole en relación a otras cadenas y así ganar mensualmente el primer puesto.
En esos programas nos atrevemos a prejuzgar, a juzgar a ciertos colaboradores o entrevistados y normalmente decimos que "esa por dinero, hace... lo que sea", "fulanito de tal es un.....", pero da la casualidad que para que nosotros podamos hacer esa afirmación es que somos los primeros que vemos los programas y caemos en la trampa de ser los primeros acusadores que tiramos piedras contra nuestro propio tejado.
Este fin de semana, cuando escuchamos en el evangelio (Juan 8) que la ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras, solemos pensar ¡que brutos, qué animalada!". Pero seamos sinceros: cuando nos enteramos de que alguien - hombre o mujer -, ha cometido alguna "infidelidad", no solo en lo estrictamente matrimonial, sino en cualquiera de los demás ámbitos que forman parte de nuestra vida: familiar, económico, social, político, eclesial, deportivo, cultural, laboral... seguimos estando muy dispuestos a "apedrear" al que consideramos culpable.
Y hoy en día quizás no utilicemos piedras minerales, de las auténticas, de las que pesan (o no), pero empleamos otro tipo de piedras que también dejan heridas e incluso pueden "matar" a quien las recibe: difamaciones, críticas, burlas, conclusiones que damos por seguras, desprecio, rechazo... En ciertos casos esto se amplia a comentarios en redes sociales, que llegan a ser muy crueles y despiadadas y resultan ya imborrables. Nosotros estamos, siendo sinceros, más predispuestos a denunciar y condenar el pecado en los otros que en nosotros mismos, y que no lo pensamos mucho a la hora de "tirar piedras". Es más diría que somos muy ligeros en ello.
¡Qué fácil es hacer juicios de los otros!. Situarnos en la torre de nuestros criterios sicológicos o morales y desde ahí poner etiquetas: pobres, marginados, adúlteras, prostitutas, emigrantes, etc...Pero da la casualidad que nuestros hermanos a los que ponemos etiquetas están hechos de la misma pasta que nosotros. No podemos lanzarles piedras. Es más, no basta con ponernos en sus propios zapatos y acercarnos de forma empática para entender el por qué: hemos de fomentar abrazos de misericordia y de perdón.
Ahora que están tan de moda las carreras: por una asociación, por un colectivo, contra el síndrome de... a favor de la integración de ....carrera en solidaridad con... resulta que Pablo, cuando le habla a la comunidad de Corinto les dice que ha iniciado la carrera para volver a Cristo.
Y es que la cuaresma siempre nos da una segunda ( y más ) oportunidades de volver a empezar. Lo vimos la semana pasada con la parábola del hijo pródigo: el padre -a diferencia del hijo mayor - no preguntó por qué vuelves, lo abrazó y lo besó, probablemente en silencio, con lágrimas de alegría...
No tiremos piedras, no sea que nos caigan en nuestra cabeza. Seamos jueces de nosotros mismos, mirémonos en el espejo del Padre y preguntémonos si somos adúlteros: eclesial o humanamente. Alguna respuesta seguro que tendremos.

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira