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miércoles, 25 de julio de 2018
jueves, 15 de octubre de 2015
viernes, 28 de agosto de 2015
LA HISTORIA DE SAN AGUSTÍN Y EL NIÑO JUNTO AL MAR
Una tradición medieval, que recoge la historia inicialmente narrada sobre
un teólogo en abstracto que más tarde fue identificado con San Agustín, cuenta
la siguiente anécdota:
Un día San Agustín paseaba por la orilla del mar, dando vueltas en su
cabeza a muchas de las doctrinas sobre la realidad de Dios, una de ellas la
doctrina de la Trinidad. De repente, alza la vista y ve a un hermoso niño, que
está jugando en la arena, a la orilla del mar. Le observa más de cerca y ve que
el niño corre hacia el mar, llena el cubo de agua del mar, y vuelve donde
estaba antes y vacía el agua en un hoyo.
Así el niño lo hace una y otra vez. Hasta que ya San Agustín, sumido en
gran curiosidad se acerca al niño y le pregunta: "Oye, niño, ¿qué
haces?" Y el niño le responde: "Estoy sacando toda el agua del mar y
la voy a poner en este hoyo". Y San Agustín dice: "Pero, eso es
imposible".
Y el niño responde: "Más imposible es tratar de hacer lo que tú estas
haciendo: Tratar de comprender en tu mente pequeña el misterio de Dios".
viernes, 27 de marzo de 2015
HOY ES VIERNES DE DOLORES
DOLOROSA DE PIE JUNTO A LA CRUZ
de pie junto a la cruz,
Tú conoces nuestras pena,
penas de un pueblo que sufre.
Dolor de los cuerpos que sufren
enfermos, el hambre de gentes que
no tiene pan, silencio de aquellos
que callan por miedo, la pena del
triste que está en soledad.
El drama del hombre que fue
marginado, tragedias de niños que
ignoran reír, la burda comedia de
huecas promesas,la farsa de
muertos que deben vivir...
domingo, 1 de marzo de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
sábado, 13 de diciembre de 2014
SANTA LUCÍA
Mártir
13 de diciembre
Con el descubrimiento, hecho en 1894, de la inscripción sepulcral sobre el "loculus" o sepulcro de la santa en las catacumbas de Siracusa, desaparecieron todas las dudas sobre la historicidad de la joven mártir Lucía, cuya fama y devoción se deben en gran parte a su legendaria Pasión, posterior al siglo V. La inscripción se remonta a comienzos del siglo V, cien años después del glorioso testimonio que dio de Cristo la mártir de Siracusa.
Epígrafes, inscripciones y el mismo antiguo recuerdo litúrgico (se debe probablemente al Papa Gregorio Magno la introducción del nombre de Santa Lucía en el Canon de la Misa) demuestran la devoción desde antiguo, que se difundió muy pronto no sólo en Occidente, sino también en Oriente.
Lucía pertenecía a una rica familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, obtuvo que se aplazara la boda, entre otras cosas porque la madre se enfermó gravemente. Devota de Santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, quiso llevar a la madre enferma a la tumba de la santa. De esta peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija que siguiera el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. Amenazada de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada, Lucía le dio una sabia respuesta al procónsul: "El cuerpo queda contaminado solamente si el alma es consciente".
El procónsul quiso pasar de las amenazas a los hechos, pero el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Un golpe de espada hirió a Lucía, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas, hasta cuando los compañeros de fe, que estaban a su alrededor, sellaron su conmovedor testimonio con la palabra Amén.
NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Un sábado 9 de diciembre, el indio Juan Diego, recién convertido a la fe católica, se dirigió al templo para oir Misa. Al pie de un cerro pequeño llamado Tepeyac vio una nube blanca y resplandeciente y oyó que lo llamaban por su nombre. Vio a una hermosa Señora quien le dijo ser "la siempre Virgen María Madre de Dios" y le pidió que fuera donde el Obispo para pedirle que en aquel lugar se le construyera un templo. Juan Diego se dirigió a la casa del obispo Fray Juan de Zumárraga y le contó todo lo que había sucedido. El obispo oyó con admiración el relato del indio y le hizo muchas preguntas, pero al final no le creyó.
De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oir a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.
Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.
Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio. Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".
miércoles, 15 de octubre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
¡¡¡FELICIDADES FRANCISCO!!!!
¿Qué
nos enseña la vida de San Francisco?
Nos
enseña a vivir la virtud de la humildad. San Francisco tuvo un corazón alegre y
humilde. Supo dejar no sólo el dinero de su padre sino que también supo aceptar
la voluntad de Dios en su vida. Fue capaz de ver la grandeza de Dios y la
pequeñez del hombre. Veía la grandeza de Dios en la naturaleza.
Nos
enseña a saber contagiar ese entusiasmo por Cristo a los demás. Predicar a Dios
con el ejemplo y con la palabra. San Francisco lo hizo con Santa Clara y con
sus seguidores dando buen ejemplo de la libertad que da la pobreza.
Nos
enseña el valor del sacrificio. San Francisco vivió su vida ofreciendo sacrificios
a Dios.
Nos
enseña a vivir con sencillez y con mucho amor a Dios. Lo más importante para él
era estar cerca de Dios. Su vida de oración fue muy profunda y era lo
primordial en su vida.
Fue
fiel a la Iglesia y al Papa. Fundó la orden de los franciscanos de acuerdo con
los requisitos de la Iglesia y les pedía a los frailes obedecer a los obispos.
Nos
enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en
la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material.
ORACIÓN POR LA PAZ
San Francisco de Asís
Oh Señor, hazme instrumento de tú paz.
Donde hay odio, que yo lleve el Amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el Perdón.
Donde hay discordia, que yo lleve la Unión.
Donde hay duda, que yo lleve la Fé.
Donde hay error, que yo lleve la Verdad.
Donde hay desesperación, que yo lleve la Esperanza.
Donde hay tristeza, que yo lleve la Alegría.
Donde están las tinieblas, que yo lleve la Luz.
Oh Maestro, haced que yo no busque tanto:
Ser consolado, sino consolar.
Ser comprendido, sino comprender.
Ser amado, sino amar.
Porque:
Es dando, que se recibe.
Perdonando, que se es perdonado
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.
lunes, 29 de septiembre de 2014
jueves, 28 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
SAN JUAN EUDES
SAN
JUAN EUDES
1601-1680
Fiesta:
19 de agosto
Promotor
del amor a los Corazones de Jesús y de María
Llamado
por el Papa "Padre, Doctor y Apóstol del culto litúrgico a los Sagrados
Corazones",
-Primero
que organizó y celebró la fiesta del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado
de María.
-Primero
que escribió la liturgia de las horas de cada una de esas fiestas.
-Fundador
de las Congregaciones de Jesús y María y de Nuestra Señora de la Caridad del
Refugio.
ORACION DE MISERICORDIA
A LOS CORAZONES DE JESUS Y MARIA
Oh benevolísimo y misericordísimo
Corazón de Jesús,
estampa en nuestros corazones
una imagen perfecta de tu gran misericordia,
para que podamos cumplir
el mandamiento que nos diste:
"Serás misericordioso
como lo es tu Padre ".
Madre de la misericordia,
vela sobre tanta desgracia, tantos pobres,
tantos cautivos, tantos prisioneros,
tantos hombres y mujeres que sufren persecución
en manos de sus hermanos y hermanas,
tanta gente indefensa,
tantas almas afligidas,
tantos corazones inquietos,
Madre de la misericordia,
abre los ojos de tu clemencia
y contempla nuestra desolación.
Abre los oídos de tu bondad
y oye nuestra súplica.
Amorosísima y poderosísima abogada,
demuéstranos que eres en verdad
la Madre de la Misericordia.
lunes, 18 de agosto de 2014
HOY SANTA ELENA
ORACIÓN
A SANTA ELENA
Te
rogamos, santa Elena, que intercedas ante Dios por nosotros; colmando de
plenitud nuestras vidas; dando solución a nuestros problemas y necesidades;
bendiciendo a nuestras familias, instituciones y sus actividades.
Necesitamos
la fuerza del Espíritu Santo, para vivir la palabra de Dios en nuestros
hogares, hasta lograr que en nuestras familias, por la presencia viva de
Cristo, brille la luz del Amor Cristiano.
Danos
la unidad que nos haga fuertes al caminar por los senderos del Amor, la
Justicia, la Libertad y la Paz, para que todos vivamos como hermanos bajo tu
santa protección. Amén
lunes, 11 de agosto de 2014
SANTA CLARA
Clara
de Asís, Santa
Fundadora
de la Orden de Damas Pobres de San Damián
Martirologio
Romano: Memoria de santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas
Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando
una áspera vida en Asís, en la Umbría, pero, en cambio, rica en obras de
caridad y de piedad. Enamorada de verdad por la pobreza, no consintió ser
apartada de la misma ni siquiera en la extrema indigencia y enfermedad (1253).
Nació
en Asís el año 1193.
Fue
conciudadana, contemporánea y discípula de San Francisco y quiso seguir el
camino de austeridad señalado por él a pesar de la durísima oposición familiar.
Si
retrocedemos en la historia, vemos a la puerta de la iglesia de Santa María de
los Ángeles (llamada también de la Porciúncula), distante un kilómetro y medio
de la ciudad de Asís, a Clara Favarone, joven de dieciocho años, perteneciente
a la familia del opulento conde de Sasso Rosso.
En
la noche del domingo de ramos, Clara había abandonado su casa, el palacio de
sus padres, y estaba allí, en la iglesia de Santa María de los Ángeles. La
aguardaban san Francisco y varios sacerdotes, con cirios encendidos, entonando
el Veni Creátor Spíritus.
Dentro
del templo, Clara cambia su ropa de terciopelo y brocado por el hábito que
recibe de las manos de Francisco, que corta sus hermosas trenzas rubias y cubre
la cabeza de la joven con un velo negro. A la mañana siguiente, familiares y
amigos invaden el templo. Ruegan y amenazan. Piensan que la joven debería
regresar a la casa paterna. Grita y se lamenta el padre. La madre llora y
exclama: "Está embrujada". Era el 18 de marzo de 1212.
Cuando
Francisco de Asís abandonó la casa de su padre, el rico comerciante Bernardone,
Clara era una niña de once años. Siguió paso a paso esa vida de renunciamiento
y amor al prójimo. Y con esa admiración fue creciendo el deseo de imitarlo.
Clara
despertó la vocación de su hermana Inés y, con otras dieciséis jóvenes
parientas, se dispuso a fundar una comunidad.
La
hija de Favarone, caballero feudal de Asís, daba el ejemplo en todo. Cuidaba a
los enfermos en los hospitales; dentro del convento realizaba los más humildes
quehaceres. Pedía limosnas, pues esa era una de las normas de la institución.
Las monjas debían vivir dependientes de la providencia divina: la limosna y el
trabajo.
Corrieron
los años. En el estío de 1253, en la iglesia de San Damián de Asís, el papa
Inocencio IV la visitó en su lecho de muerte. Unidas las manos, tuvo fuerzas
para pedirle su bendición, con la indulgencia plenaria. El Papa contestó,
sollozando: "Quiera Dios, hija mía, que no necesite yo más que tú de la
misericordia divina".
Lloran
las monjas la agonía de Clara. Todo es silencio. Sólo un murmullo brota de los
labios de la santa.
- Oh
Señor, te alabo, te glorifico, por haberme creado.
Una
de las monjas le preguntó:
-
¿Con quién hablas?
Ella
contestó recitando el salmo.
-
Preciosa es en presencia del Señor la muerte de sus santos.
Y
expiró. Era el 11 de agosto de 1253. Fue canonizada dos años más tarde, el 15
de agosto de 1255, por el papa Alejandro IV, quien en la bula correspondiente
declaró que ella "fue alto candelabro de santidad", a cuya luz
"acudieron y acuden muchas vírgenes para encender sus lámparas".
Santa
Clara fundó la Orden de Damas Pobres de San Damián, llamadas vulgarmente
Clarisas, rama femenina de los franciscanos, a la que gobernó con fidelidad
exquisita al espíritu franciscano hasta su muerte y desde hace siete siglos
reposa en la iglesia de las clarisas de Asís.
De
ella dijo su biógrafo Tomás Celano:
"Clara por su nombre; más clara por su
vida; clarísima por su muerte
martes, 29 de julio de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
VOCABULARIO DE SAN JOSÉ PARA ENSEÑAR AL NIÑO JESÚS
En el País de la fantasía, donde la
ciencia no comprende nada y donde los niños son felices, acaban de encontrar un
viejo manuscrito. Los entendidos que lo han analizado consideran que es
auténtico, así que lo comunicamos a la prensa para conocimiento del mundo. Para
leerlo, dicen, hay que hacerse como niños. Los que se creen grandes quizá
comprenderán poco. Esperamos que al menos puedan sentir, allá muy dentro, la
necesidad de hacerse hoy un poco como niños.
El manuscrito, según parece, fue un
vocabulario que preparó San José para dar clases al Niño Jesús y se reproduce a
continuación:
Alegría: lo
que sentimos María y yo cuando te vemos.
Amigo: Es
el que no piensa en sí, sino en el otro. Es el que da la vida por el que
ama. Entonces, Jesús, amigos de verdad
hay pocos. O, mejor, hay uno: tú en la cruz...
Amor:
eso que tú eres y que quieres que seamos todos los hombres y mujeres del
planeta.
Banquete:
una fiesta por algo grande. En los cielos hay banquete siempre que un pecador
se convierte. ¿Cómo consigues que haya vino para tanta fiesta?
Cizaña: lo
que siembra un enemigo para estropear la cosecha. Dicen que hay mucha cizaña
por ahí, pero yo sólo veo trigo cuando miro tus ojos frescos, dulces, serenos,
limpios.
Cordero: un
animal bueno, manso, siempre listo para el sacrificio. Algunos dicen que un
poco tonto, pero no puede ser tonto: los tontos son seres inteligentes
empobrecidos y egoístas, y el cordero es generoso por esencia.
Cosecha: Ese
momento en el cual los hombres recogemos lo que tu Padre nos dio. Se puede
convertir en un momento de alegría y solidaridad o de egoísmo y rencillas.
Cruz: no
quiero explicártelo. Lloro cada vez que me entero que han crucificado a un
bandido.
Divorcio:
una mala costumbre que permite destruir el proyecto de Dios respecto del amor
humano.
Egoísmo: un
amor equivocado que no lleva a nada. Creo que no entenderás nunca lo que es
pues tú eres lo contrario.
Estrella:
para los científicos, algo que tal vez ya no existe. Para ti y para mí, un
guiño de tu Padre que saluda a los hombres y mujeres del planeta.
Lirio:
una flor que se viste mejor que Salomón. Una sonrisa al cielo, un momento de
paz y de ternura, una señal de tu Padre que se cuida de todo. Dile de mi parte
que también crezcan árboles para no perder el trabajo de carpintero...
Lluvia: lo
que manda tu Padre sobre buenos y malos y llena de goteras nuestra casa.
María: el
nombre más hermoso después del tuyo. Con ella vivo y trabajo, sueño y sufro. Me
ha revelado un poco de tu
misterio,
y me ha dicho que tú eres único.
Matrimonio:
una vocación maravillosa desde la creación del mundo que hace que hombre y
mujer sean una sola carne y que ayuden a tu Padre al nacimiento de nuevos
hijos.
Misericordia: no
sabía lo que era hasta que tú naciste. Es compasión, es cercanía, lavar al
herido, limpiar al pecador, acoger al fugitivo, perdonar al traidor. Es algo
que se inicia en la tierra con tu venida y que nos puede hacer felices para
siempre.
Moneda: lo
que tendrás que usar para pagar impuestos. Sirve mucho si se emplea para
atesorar en el cielo a base de limosnas. No sirve nada si en nuestro corazón
reina el egoísmo y la avaricia, y la guardamos en un banco para aumentar los
intereses y disminuir la alegría del dar.
Muerte: ese
misterio que termina con nuestras vidas. Ese dolor que separa a la madre de uno
de sus hijos. Esa pena que hará llorar a Marta y María. Esa experiencia por la
que pasarás tú un día. Pero... ¿puede morir el amor? Un día resucitarás, y
nosotros contigo. La muerte, entonces, será vencida.
Mujer: es
algo maravilloso, como tu Madre. Es esa joya de la creación que sirve como
santuario de la vida y como calor del hogar. Es esperanza, belleza y ternura.
Es... Jesús, me callo: siempre me quedo corto cuando pienso en tu Madre.
Nazaret: es
el pueblo donde fuiste concebido. Ahora es tu casa, pero me parece que se ha
quedado pequeño. Tu casa es el mundo, tu cetro es la tierra, tu corona son las
estrellas, y tu cama... un poco de paja. Aún no entiendo cómo lo más grande se
puede contentar con un poco de pan de pobres.
Niños: los
que pueden entrar en el Reino de los cielos. Los que acogen tu venida. Los que
no se complican. Los que confían en sus padres como tú en el Padre.
Nube: una
señal de esa lluvia bendita con la que tu Padre prepara los campos para la siembra.
Oveja:
vale mucho tanto si está en el rebaño como si escapa por ahí. Sé que irás a
buscar la perdida, Jesús, pero no te olvides de cuidar también a las 99 que se
quedan en el redil (no sé si me harás caso, pues veo que amas mucho a tu
Padre).
Pájaro: un
animal que vuela y que siempre tiene algo para comer. No trabaja como tu Madre
y yo para que en casa esté siempre todo listo. ¿Por qué tu Padre quiere tanto a
los pájaros? Quizá para enseñarnos a volar, a pensar en el cielo, en medio de
las mil aventuras de la vida que tienen siempre nuestros ojos en el suelo.
Pan: lo
que comes todos los días y lo que convertirás en tu Cuerpo antes de la Pascua y
a lo largo de los siglos.
Pecado: eso
que nos hace tanto daño a los hombres pero que Dios puede borrar desde que tú
viniste al mundo.
Pobreza:
para algunos, una maldición, un fracaso. Para tu Madre y para mí, no puede
haber pobreza desde que tú estás en casa...
Templo:
era el lugar donde nos encontrábamos con Dios. Ahora tú te has convertido en
algo mucho más importante que el Templo...
Tentación:
esa prueba por la que pasamos todos los hombres y que nos invita a construir la
vida sin Dios.
Trabajo: lo
que hago yo y lo que tú harás cuando puedas coger la sierra y el martillo. Lo
que trae el pan para la casa y la dignidad para la familia. Lo que se convierte
en nuestra colaboración a la generosidad infinita de tu Padre que da comida a
los gorriones y azadas a los hombres.
Vida: lo
que corre por tus venas, lo que trabaja en tus células, lo que impulsa tu corazón
y lo que te permite amar de modo humano. Vida es un suspiro de tu Padre, una
poesía de tu Madre, tu llanto en la noche de Navidad y tu victoria (que es
victoria nuestra) al salir del sepulcro un domingo de Pascua.
Viento: eso
que sopla y no sabemos si viene del Este o del Oeste. Para ti, ya lo sé, es
como el Espíritu, que nos lleva a ser buenos y a vivir tu Evangelio.
Vino: lo
que bebemos los días de fiesta y lo que convertirás en tu Sangre.
martes, 11 de febrero de 2014
SALUD DE LOS ENFERMOS
Oh Virgen María, Salud de los enfermos,
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la Cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.
Madre de Misericordia, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día Contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande. Amén!
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la Cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.
Madre de Misericordia, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día Contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande. Amén!
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
Madre, ayuda nuestra fe!
Abre nuestro oído a la Palabra,
para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.
Aviva en nosotros el deseo de
seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra confiando y confiando en su
promesa.
Ayúdanos a dejarnos tocar por su
amor, para que podamos tocarlo en la fe.
Ayúdanos a fiarnos plenamente de
él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz,
cuando nuestra fe es llamada a crecer y
a madurar.
Siembra en nuestra fe la alegría
del Resucitado.
Recuérdanos que quien cree no está
nunca solo.
Enséñanos a mirar con los ojos de
Jesús, para que él sea luz en nuestro camino.
Y que esta luz de la fe crezca
continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo
Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.
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