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jueves, 24 de diciembre de 2020
jueves, 2 de enero de 2020
¡FÉLIZ AÑO NUEVO!
Comienza
un nuevo año. Lo pongo en tus manos, Señor.
Tú,
Padre amoroso, que velas por mí y estás por encima de los límites del tiempo y
del espacio, sabes lo que necesitaré en este año que inicia. Me abandono a tu
misericordia, a tu providencia. Que sea lo que Tú dispongas, Señor.
Ayúdame
a no ser avaro ni desperdiciado con mi tiempo, con mis dones. Enséñame a darme
a los demás, a comprender que sólo vale la pena lo que se hace por los demás.
Enséñame a salir de mí mismo para ir al encuentro de mis hermanos, sin
prejuicios, sin retórica. Simplemente como Tú, con la mano extendida y el
corazón abierto. Pero líbrame de la vanidad, de creerme bueno, de sentirme
satisfecho. No dejes que me paralice la inercia, el orgullo, la complacencia.
No dejes de inquietarme, de ponerme en movimiento, de lanzarme contigo a
construir tu reino de paz, amor y justicia.
viernes, 23 de diciembre de 2016
EL PAPA FRANCISCO EXPLICA LO QUE DEBE EXPRESAR LOS REGALOS DE NAVIDAD
En su saludo por Navidad a los trabajadores de la Santa Sede
y del Estado de la Ciudad del Vaticano este jueves en el Aula Pablo VI, el Papa
Francisco explicó el simbolismo de los regalos que habitualmente las personas
se obsequian en Navidad, además de reflexionar sobre el trabajo y la apertura
que se debe vivir a la gracia de Dios.
En sus palabras a los dependientes del Vaticano y sus
familiares presentes, el Santo Padre expresó su deseo de “agradecer con ustedes
al Señor por todos sus dones. Porque es cierto que en estos días se piensa en
los regalos de Navidad, pero en realidad quien hace el verdadero regalo es Él,
nuestro Padre, que nos dona a Jesús”.
“Y nuestros regalos, esta bella tradición de intercambiar
dones, debería expresar justamente esto: ser un reflejo del único don que es su
Hijo hecho hombre y nacido de la Virgen María”.
El Papa agradeció también al Señor por el don del trabajo
que es “importantísimo ya sea para la misma persona que trabaja así como para
su familia. Y mientras agradecemos, rezamos por las personas y las familias en
Italia y en todo el mundo, que no tienen trabajo, o que muchas veces hacen
trabajos no dignos, mal pagados, dañinos para la salud… debemos siempre
agradecer a Dios por el trabajo”.
El Pontífice alentó a que cada uno contribuya a hacer que el
trabajo “sea digno, respetuoso de la persona y de la familia, que sea justo”,
alentando a seguir “las directivas de la Doctrina Social de la Iglesia”.
Francisco agradeció a cada uno por su trabajo en el Vaticano
y exhortó a mejorar siempre reconociendo los propios límites, para luego
recordar el recientemente culminado Año Santo de la Misericordia.
“El Señor este año ha desbordado sobre nosotros su misericordia.
¿Y toda esta gracia ha concluido con el fin del Jubileo? ¡No! Esta gracia está
dentro de nosotros, porque nosotros debemos hacerla fructificar en la vida de
cada día, ya sea en familia o en el trabajo o en todo lugar”. “La Navidad nos
lo recuerda”, resaltó el Papa.
Es importante por ello abrirse a la gracia de Dios “recibido
en el Bautismo y en la Confirmación, pero debemos invocarlo cada día, despertar
la acción del Espíritu en nosotros, para ‘vivir en este mundo’ – también en
este pequeño mundo del Vaticano – ‘con sobriedad, justicia y piedad’”.
Para concluir, el Santo Padre hizo votos para que “el Señor
los bendiga y la Virgen los proteja. Y ante el pesebre, acuérdense de rezar por
mí”.
domingo, 27 de septiembre de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD
El
actor John Barrymoore solía decir: "la felicidad a menudo se cuela por una
puerta que inadvertidamente hemos dejado abierta".
Ello
implica que, en muchas ocasiones, la gente no conoce, no ve, o no deja entrar a
la felicidad en su vida.
Y lo
triste es que la vida pasa rápidamente, y cuando menos se lo imagina, han
trascurrido muchos años desperdiciados por la amargura y la falta de cariño.
La
felicidad no es el resultado de fórmulas o de recetas, aunque podemos seguir el
buen ejemplo de ciertos individuos cuyos testimonios revelan que fueron
felices.
Dentro
de las características que tienen aquellos que alcanzaron la felicidad se
encuentra la capacidad de servir al prójimo.
Es
decir son más felices aquellos que deciden obrar en bien de sus semejantes que
aquellos que lo exigen todo para sí mismos.
Y es
que el egoísmo es una de las principales causas de insatisfacción e
infelicidad.
Un
hermoso ejemplo de servicio lo tenemos en la naturaleza. Dentro de ella todo,
con excepción del ser humano, vive para servir a otros.
El
agua, el aire, la luz del sol, las plantas etc., tienen una intrínseca ley de
servicio al prójimo. No obstante, el aprecio no debe ser exclusivo de los
demás.
Usted tiene el mismo valor que su prójimo.
¡Entonces
haga algo en favor de usted mismo! ¡Sí! Mejore su salud, desarrolle sus
capacidades intelectuales, aprenda un nuevo oficio, etc.
En
verdad, al mejorar en los distintos aspectos de su vida se sentirá mucho mejor.
Recuerde que nadie es feliz solo.
Luche
por hacer feliz a otra persona y logrará grandes avances en “la búsqueda de la
felicidad”.
domingo, 11 de mayo de 2014
LA FELICIDAD ESTÁ A 4 PASOS
LA
FELICIDAD ESTÁ A CUATRO PASOS
Muchas
veces decimos que un sitio "está a cuatro pasos" para indicar que
está muy cerca. Pues bien, amigos, la felicidad está a cuatro pasos. Todos
buscamos la felicidad, pero no somos conscientes de que en realidad, puede
estar mucho más cerca de lo que pensamos. Además, una vez encontrada, no será
algo efímero, sino que puede ser permanente. Entonces, ¿cuáles son esos cuatro
pasos para alcanzar la felicidad?
1.-
MANTENER LA FE.
La
fe es aceptar lo imposible, arreglárselas sin lo indispensable y sobrellevar lo
intolerable.
La
fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible.
La
fe es ociosa cuando las circunstancias son favorables; es únicamente ante la
adversidad cuando ejercitamos nuestra fe en Dios.
La
fe, igual que un músculo, se vuelve fuerte y flexible con el ejercicio.
Nunca
aprenderemos a tener más fe mientras estemos rodeados de comodidades.
Las
victorias más grandes son las victorias de la fe.
Lo
que cuenta no es tanto lo que podemos hacer, sino lo que podemos creer que Dios
hará.
La
fe acaba donde comienza la preocupación y la preocupación acaba donde comienza
la fe.
2.-
PERSEVERAR EN LA ORACIÓN
Nadie
puede vivir con dudas si ha orado con fe.
Dios
no concede giros cuando no hay depósitos.
Para
alcanzar una elevada estatura espiritual, antes hay que aprender a
arrodillarse.
Cuando
recibes el pan de cada día por el cual siempre oras, no te quejes de que no sea
un pastel.
Alguna
gente dice que el Cielo queda muy lejos. Los que están destinados a él sólo
necesitan unas pocas palabras para llegar.
Tal
vez nuestros problemas serían mayores, si Dios respondiera todas nuestras
oraciones.
3.-
LLENARNOS DE PAZ
La
paz no se hace en las mesas de negociaciones ni con tratados, sino en los
corazones de los hombres.
Cuando
Cristo es Señor de la mente, la paz es señora del día.
La
paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y malentendido.
Si
tenemos paz en nuestras almas, nada nos afectará.
La
paz no es la ausencia de conflictos, sino la presencia de Dios, sea cual sea el
conflicto.
4.-
DISFRUTAR DE LA FELICIDAD
La
felicidad no se encuentra ni dentro ni fuera de nosotros, sino que es fruto de
nuestra comunión con Dios.
Estar
felices con lo que tenemos es la mayor de todas las riquezas.
La
diferencia entre los placeres espirituales y los terrenales es tan grande como
la que existe entre un banquete del que uno disfruta y uno retratado sobre un
muro.
Hay
dos maneras de ser rico: una es tener todo lo que uno quiere y la otra es estar
satisfecho con lo que uno tiene.
Seremos
más felices si damos a los demás un pedacito de nuestro corazón, en lugar de un
producto de nuestra mente.
Nuestro
corazón es más feliz cuando late por los demás.
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