Hazme como Tú quieras, Señor.
Que nosotros queremos ser como María, pero aunque pretendemos darte un sí,
a veces el miedo nos frena, en otras ocasiones estamos inseguros, también nos dejamos llevar por todos y nos escapamos de tu camino.
Pero queremos decirte un sí rotundo, a tu forma de tratar a la gente, a tu sensibilidad para todos, a tu sencillez más total, a tu manera de servir, a intentar ser los últimos, a cuidar a los más frágiles, a levantar a los caídos, a liberar a los angustiados, a poner alegría en los desanimados, a ilusionar a los deprimidos, a curar a nuestros enfermos, a jugar como los niños y a cuidar la amistad contigo.
Señor, de verdad que sí,
que queremos ser de los tuyos, que intentamos vivir a tu manera, pero se nos olvida enseguida.
Llévanos fuerte de tu mano y no nos dejes escapar.
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