viernes, 27 de diciembre de 2024

EUCARISTÍA SAGRADA FAMILIA

Lecturas del La Sagrada Familia de Jesús, María y José

 


Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (3,2-6.12-14):

El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor.
Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 127,1-2.3.4-5

R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

V/. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

V/. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

V/. Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

                     

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,12-21):

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.
Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.
Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor.
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimos.

Palabra de Dios

                   

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,41-52)

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Palabra del SeñoR

                                   

PROTAGONISTAS USTEDES

UNA FAMILIA JUBILAR

 

 

No sé si es bueno o malo que coincidan dos grandes acontecimientos este fin de semana. Dos grandes a nivel religioso, sin contar con que decimos adiós a un año que según como se mire y según quien lo mire, pudo haber sido un desastre o por el contrario pudo haber sido un año maravilloso. Sea como fuere, siempre tenemos que mirar hacia adelante, aprender del pasado, para saber donde nos encontramos en este momento.

Este fin de semana celebra la Iglesia la solemnidad de la Sagrada Familia. Muchos dicen que ya la familia no es lo que era; que ha cambiado un montón el concepto que tenemos de ella; que no es lo mismo que antaño; que ya no todos nos «apellidamos Alcántara», familia con la que nos identificamos muchos, sobre todo los que hemos vivido la década de los sesenta.

Esa familia bucólica, modélica, escaparate... creo que no existe. No existió tampoco en Belén. Desde el principio ya surgieron los primeros problemas: hubo que dar a luz en una cuadra, con lo que eso significa de olores, suciedad, estiércol... y creo que la pregunta de por qué a nosotros, surgiría en más de una ocasión en las conversaciones de José y María. En alguna ocasión se preguntarían, ¡si hubiera dicho que no!, ¡con lo bien que estaba en mi casa...!

Creo que tampoco hoy en día no hay familias de escaparate donde todo sale bien, donde no hay ningún tipo de problema, donde la vida es un color de rosas. La vida de familia es un caminar constante por veredas donde existen piedras, donde hay cuestas difíciles de subir, donde cómo no te agarres en las bajadas llegas a tu destino antes de tiempo y probablemente sin querer hacerlo.

Pero para los cristianos, tanto la familia de Nazaret, como la del siglo XXI, nace de un sí a que Dios comparta el camino de la vida con nosotros: con sus alegrías y con sus penas, con las ilusiones y frustraciones y todos nacemos del Amor de Dios que se hace real  en el amor de unos pares que nos han dado lo mejor que tenemos: la vida. Por ello hemos de cuidarla y protegerla, desde el principio hasta el final, aunque a muchos les pese.

Recibimos la vida, pero ser capaces de dar vida (fisica, social, solidaria...) es una grandeza, porque tenemos un Amor que nos capacita para ello y que viendo el reflejo de Nazaret y de la vida de la familia de cada uno de nosotros, nos hace valorar la entrega y la generosidad, para hacer lo que Dios nos pide en amor y libertad.

En un hogar donde se vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra en sus intereses sino que vive abierta a la familila humana.

Pero, como familia, hemos de ser «peregrinos de esperanza», que es el lema del año jubilar que acaba de iniciar el Papa. En la vida somos peregrinos, vamos caminando, cada uno con sus avatares, pero peregrinos ¿de qué?. Hemos de ser portadores de esperanza en un mundo que cada vez se me antoja que hay muchos profetas de calamidades; profetas que anuncian siempre nubarrones y danas, y que nunca brilla el sol que nace lo alto.

El Papa Francisco ha querido que este año jubilar sea un año para insuflar esperanza, alegría, ilusión, ganas, entusiásmo. Un año para brindar por todo lo bueno que nos ofrece la vida a pesar de todas las calamidades y catástrofes que puedan haber; Un año donde hemos de peregrinar en sentido contrario al silbar de las balas, de los cementerios de pateras, de los conflictos que no conducen a ninguna parte y que son los que nos tienen, a veces amargados. No es evangélico exigirle al mundo tareas heróicas y luego desentendernos de sus luchas y desvelos.

Como dijo el Papa, en su apertura, “hermanos, la puerta de la esperanza está abierta al mundo”. Les invito, me invito a ser PEREGRINO DE LA ESPERANZA

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

viernes, 20 de diciembre de 2024

EUCARISTÍA IV DOMINGODE ADVIENTO

LECTURAS DEL IV DOMINGO DE ADVIENTO

 



Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (5,1-4):

Esto dice el Señor:
«Y tú, Belén Efratá,
pequeña entre los clanes de Judá,
de ti voy a sacar
al que ha de gobernar Israel;
sus orígenes son de antaño,
de tiempos inmemorables.
Por eso, los entregará
hasta que dé a luz la que debe dar a luz,
el resto de sus hermanos volverá
junto con los hijos de Israel.
Se mantendrá firme,
pastoreará con la fuerza del Señor,
con el dominio del nombre del Señor, su Dios;
se instalarán, ya que el Señor
se hará grande hasta el confín de la tierra.
Él mismo será la paz».

Palabra de Dios


Salmo

Sal 79,2ac.3c.15-16.18-19

R/. Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

V/. Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

V/. Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hombre que tú has fortalecido. R/.

V/. Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.




Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,5-10):

Hermanos:
Al entrar Cristo en el mundo dice:
«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
pero me formaste un cuerpo;
no aceptaste
holocaustos ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo
—pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí—
para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad».
Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (1,39-45):

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
Palabra de Dios

 

REPRESENTACIÓN DE NAVIDAD. NIÑOS DE CATEQUESIS

CONCIERTO DE NAVIDAD MUSICLANDIA

PROTAGONISTAS USTEDES

domingo, 15 de diciembre de 2024

EUCARISTÍA II DOMINGO DE AVIENTO SAN NICOLÁS DE BARI

GAUDETE, POR FAVOR, GAUDETE

 GAUDETE, POR FAVOR, GAUDETE

 

 


Alguno me dirá, “¿pero qué dices, Paco?” y yo repetiré lo mismo, Gaudete, es decir Alegría, estén alegres, se lo repito, estén alegres. Y es que vivimos en un mundo donde el dolor, la angustia, la tristeza, la desesperana, las pocas de ganas de hacer cosas.... nos lleva a no estar alegres y hoy la palabra de Dios nos lo va a repetir hasta la saciedad, estemos alegres.

Estamos a la mitad del adviento. Estamos, se supone, allanando el camino y preparando las sendas porque llega quien estamos esperando. Veo y miro las caras de tantos niños que colocan su belén, también su árbol, y la cara de felicidad en unas fiestas que se me antojan mágicas, de ilusión y de esperanza. Veo las caras de los ancianos en residencias donde nadie les visita, pero que siguen esbozando una sonrisa en sus labios; atisbo un muñeco de nieve donde la melodía sigue siendo las balas que silban y hay que esquivarlas para poder llegar al año que viene. Aún así, Sofonías, en la primera lectura nos lo recuerda, estén alegres, se lo repito, estén alegres.

No olvidemos que la alegría cristiana no es optimismo ingenuo, sino que es algo serio enraizado en lo profundo de nuestro corazón. Es la certeza de que el nacimiento de Jesús es una Buena Noticia, es Evangelio puro y duro, sobre todo para aquellos que peor lo están pasando, especialmente para quienes más sufren el misterio del dolor. Quiero acordarme de Siria, de Paiporta y tantos y tantos pueblos valencianos, de Ucrania, de tantos y tantos palmeros a quienes todavía no se les ha dado la solución por el problema del volcán; me acuerdo de todos aquellos que duermen en la calle, que mueren en la más profunda indigencia y de los que nadie se acuerda; también me acuerdo de los que quedan para siempre en el cementerio del océano y su ilusión se queda ahogada en un solo propósito. Para ellos también hay una buena noticia.

Por ello la alegría cristiana es realista. No niega la experiencia del dolor y del sufrimiento, a veces, crueles. La alegría cristiana pone encima de la mesa lo que dice la carta a los Hebreos que «el Señor tu Dios está en medio de ti, el Señor está cerca». Estamos viviendo el tiempo de la esperanza, pero de una esperanza que no es una emoción como la tristeza o la calma. Tampoco es un sentimiento, como la compasión o la ternura. La esperanza es una virtud teologal, como la fe y la caridad. Es un don de Dios, que se pide a Dios, porque en Dios tiene su fundamento.

Los cristianos no creemos en un Dios sin formas, sin palabras y sin propuestas. No es un Dios apático y desentendido. Sino que creemos en un Dios que habla, se compromete y se enreda en el mundo. Creemos en el Dios de Jesús, ya que él es el fundamento de nuestra esperanza. Tenemos, por ello, razones para la alegría, la esperanza el fundamento cierto de aquello que profesa nuestsra fe.

Necesitamos personas que nos despierten, personas quenos hagan la pregunta correcta en el momento exacto, personas que hacen que nuestra vida tenga sentido. No hay color entre vivir todos los días igual y vivir esa misma vida con ilusión por muy mal que lo estemos pasando. No es lo mismo estar preocupado y triste que vivir cada día con la esperanza que nace el amor. No es lo mismo vivir aburridos y cansados que vivir con felicidad y cerca de Jesús. Este despertar y hacer lo correcto es el adviento.

Hoy, en este tercer domingo de adviento nos tiene que hacer preguntarnos cómo queremos vivir, como queremos cambiar el mundo, como queremos que sea nuestra familia, cómo queremos que sean nuestros amigos. Vivir la Navidad es celebrar el adviento con la verdadera esperanza y con gaudete, con alegría.

Nosotros también, como preparación en este tiempo de adviendo podríamos hacerle al bautista la misma pregunta: ¿qué debemos hacer para estar dispuestos a recibir al Niño que viene?. La respuesta hemos de encontrarla en lo que hacemos diáriamente, pero siempe optando por el mayor bien, la verdad profunda y la bondad para con todos.

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

viernes, 13 de diciembre de 2024

EUCARISTÍA III DOMINGO DE ADVIENTO

PROTAGONISTAS USTEDES

Lecturas del III Domingo de Adviento «Gaudete» – Ciclo C

 



Primera Lectura

Lectura de la profecía de Sofonías (3,14-18a):

Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel;
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.

Palabra de Dios



Salmo

Is 12,2-3.4bed.5-6

R/. Gritad jubilosos,
porqué es grande en medio de ti el Santo de Israel.

V/. «Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

V/. «Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso». R/.

V/. Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el
Santo de Israel. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,4-7):

Hermanos:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

                                                        

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,10-18):

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?»
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?»
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?»
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

Palabra del Señor

                                                

 

EUCARISTÍA SANTA LUCÍA DE TIRAJANA

miércoles, 11 de diciembre de 2024

ESCENIFICACIÓN DE NAVIDAD

 🎁🎁🎁Haz un buen regalo de Navidad invitando y acompañando para ver la representación del nacimiento de Jesús realizado por un pequeño grupo de la parroquia.

👑👑👑Habrá dos representaciones en la unidad pastoral San  Rafael @ San Pedro Mártir


𝗦á𝗯𝗮𝗱𝗼 21 𝗲𝗻 𝗦𝗮𝗻 𝗥𝗮𝗳𝗮𝗲𝗹 𝗮 𝗹𝗮𝘀 7.30𝗵𝗿  𝘆 𝗗𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴𝗼 22 𝗲𝗻 𝗦𝗮𝗻 𝗣𝗲𝗱𝗿𝗼 𝗠á𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗮 𝗹𝗮 11.00𝗵𝗿


viernes, 6 de diciembre de 2024

II DOMINGO DE ADVIENTO

MUSICA RELAJANTE DE NAVIDAD

NOSOTROS, ¿DÓNDE ESTAMOS?


 

 

No sé si el calendario ha querido ser o no caprichoso, pero me parece interesante que en el camino del adviento, coincidan el II domingo y la figura de María. En este camino donde la vida nos va poniendo a prueba con diferentes etapas, donde subimos y bajamos, donde existen piedras que a veces nos impiden caminar con la soltura que quisiéramos, donde siempre nos encontramos con alguien que nos puede apoyar e incluso con alguien que no nos hace el camino del todo fácil... pues en este camino nos encontramos con María.

Pero me resultan sugerentes las lecturas de este fin de semana. Adán y Eva en el paraíso son felices, no tienen problemas, la vida les sonríe, todo lo tienen a su disposición, hicieron un pacto con Dios de no comer aquello que está prohibido, pero.... en un momento determinado cometieron un fallo y Dios les pregunta ¿dónde estás?. Y a partir de aquí se desencadena una serie de disculpas para intentar paliar la metedura de pata: oí ruidos, estaba desnudo, tuve miedo....

Incluso Adán, le echa la culpa a otros en vez de reconocer la suya: ¡es que la mujer que me diste...! y claro, la mujer también utilizó disculpas: es que la serpiente.... ¡qué fácil sería reconocer el error y no echarle la culpa a nadie!

María también recibe la visita de Dios. María con su vida resuelta, resulta que ahora se le va a complicar de mala manera: con novio, con planes de futuro, con la mirada puesta en cómo va a ser su vida... resulta que recibe el susto de su vida: Dios, ni más ni menos, viene a visitarla.

En esa visita, Dios le hace una oferta. Una oferta que probablemente ella puede o no aceptar. Es más: cuando escucha la oferta, también pone alguna objeción ¿cómo será eso pues no conozco varón?. Si dice que sí va a contracorriente de la opinión popular de la época. No se puede imaginar a una mujer embarazada, sin estar casada.

Sin embargo María, sin conocer el futuro que le esperaba, decidió apostar por Dios. Jugó todos los números a una sola carta. Se fió de quien no conocía, pero sin embargo le inspiró confianza y le dijo que sí. Ese sí le condicionó toda su vida y su vida estuvo marcada por un Dios que, a persar de todas las dificultades, le fue fiel y  no la defraudó.

Nosotros hoy en día podemos ser como Adán y Eva o podemos ser como María. Me da la impresión que ante la llamada de Dios en los acontecimientos de la vida, muchas veces estamos poniendo disculpas: decimos que no a una vigilia de adviento o de cualquier tipo,  un retiro, asistir a una celebración, la posibilidad de ejercer alguna responsabilidad en la parroquia, etc.... disculpas de tipo familiar: es que mis hijos, mis suegros, mi marido o mi mujer....

Pero quiero lanzar un aplauso a quienes son como María, a quienes se fian de Dios sin saber mucho por qué y dicen que sí a su llamada o a su proyecto. Un proyecto que a veces nos puede resultar contradictorio o que seguro que no entendemos mucho, pero si viene de Dios seguro que es bueno. Nos producirá miedo, tendremos que luchar muchas veces a  contracorriente, la gente que nos rodea probablemente no lo va a entender, pero es que los caminos de Dios no son nuestros caminos y además él siempre escribe derecho en renglones torcidos. 

Estoy convencido que la llamada de Dios es para oídos que están atentos a los acontecimientos diarios de nuestra vida. Una vida llena de ruidos, pero que siempre la voz de Dios se escucha si estamos atentos a ella.

En este segundo domingo de adviento que maravilla que María nos acompañe en el camino de la vida, lleno de dificultades, pero también de ilusiones y esperanzas como las que ella tuvo después de la visita del ángel.

Hasta la próxima

Paco Mira

EUCARISTÍA EN HONOR A SASN NICOLÁS DE BARI

jueves, 5 de diciembre de 2024

Lecturas de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María

 

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»

Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.



Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios



Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor