sábado, 27 de julio de 2024
viernes, 26 de julio de 2024
LECTURAS DEL XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura
Lectura del libro
del Éxodo (16,2-4.12-15):
Entonces el Señor dijo a
Moisés: «Voy a hacer que os llueva comida del cielo. La gente saldrá a diario a
recoger únicamente lo necesario para el día. Quiero ver quién obedece mis
instrucciones y quién no.»
Y el Señor se dirigió a Moisés
y le dijo: «He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: «Al
atardecer comeréis carne, y por la mañana comeréis hasta quedar satisfechos.
Así sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios.»»
Aquella misma tarde llegaron
codornices, las cuales llenaron el campamento; y por la mañana había una capa
de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo
muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto.
Los israelitas, no sabiendo
qué era aquello, al verlo se decían unos a otros: «¿Y esto qué es?»
Moisés les dijo: «Éste es el
pan que el Señor os da como alimento.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 77
R/. El Señor les dio un trigo
celeste
Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos
contaron,
lo contaremos a la futura
generación:
las alabanzas del Señor, su
poder. R/.
Dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del
cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio un trigo celeste. R/.
Y el hombre comió pan de
ángeles,
les mandó provisiones hasta la
hartura.
Los hizo entrar por las santas
fronteras,
hasta el monte que su diestra
había adquirido. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta
del apóstol san Pablo a los Efesios (4,17.20-24):
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo
evangelio según san Juan (6,24-35):
Al llegar a la otra orilla del
lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les dijo: «Os aseguro
que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino
porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba,
sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os
dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.»
Le preguntaron: «¿Qué debemos
hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?»
Jesús les contestó: «La obra
de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.»
«¿Y qué señal puedes darnos
–le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras?
Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura:
«Dios les dio a comer pan del cielo.»»
Jesús les contestó: «Os
aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os
da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado
del cielo y da vida al mundo.»
Ellos le pidieron: «Señor,
danos siempre ese pan.»
Y Jesús les dijo: «Yo soy el
pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí
cree, nunca más tendrá sed.»
Palabra del Señor
LECTURAS DEL XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura
Lectura del segundo
libro de los Reyes (4,42-44):
Eliseo dijo: «Dáselos a la
gente, que coman.»
El criado replicó: «¿Qué hago
yo con esto para cien personas?»
Eliseo insistió: «Dáselos a la
gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.»
Entonces el criado se los
sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
144,10-11.15-16.17-18
R/. Abres tú la mano, Señor, y
nos sacias
Que todas tus criaturas te den
gracias,
Señor, que te bendigan tus
fieles;
que proclamen la gloria de tu
reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.
Los ojos de todos te están
aguardando,
tú les das la comida a su
tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo
viviente. R/.
El Señor es justo en todos sus
caminos,
cerca está el Señor de los que
lo invocan,
de los que lo invocan
sinceramente. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta
del apóstol san Pablo a los Efesios (4,1-6):
Evangelio
Lectura del santo
evangelio según san Juan (6,1-15):
En aquel tiempo, Jesús se
marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha
gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús
entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la
Pascua, la fiesta de los judíos.
Jesús entonces levantó los
ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos
panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que
iba a hacer.
Felipe contestó: «Doscientos
denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés,
el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes
de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»
Jesús dijo: «Decid a la gente
que se siente en el suelo.»
Había mucha hierba en aquel
sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes,
dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo
todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus
discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.»
Los recogieron y llenaron doce
canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que
habían comido.
La gente entonces, al ver el
signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al
mundo.»
Jesús entonces, sabiendo que
iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él
solo.
Palabra del Señor
jueves, 25 de julio de 2024
LOS ABUELOS, SÍ SON SUPERVIVIENTES
LOS ABUELOS, SÍ SON SUPERVIVIENTES
La televisión ha sido uno de los grandes adelantos del siglo XX. Permitía dejar oír sin ver ,(la radio), a ver oyendo. Pero claro, la televisión ha ido avanzando a pasos agigantados. Siempre, dicen, en beneficio del televidente. Es decir en beneficio de todos y cada uno de nosotros. Sea al precio que sea: ellos se llevan una parte suculenta por publicidad y nosotros podemos estar hasta diez minutos aguantando algo que siempre es lo mismo sin cambiar de cadena.
Hay programas que se llevan la palma. Quziás por el contenido, quizás por el enganche del presentador, pero que tragamos con ruedas de molino algo que yo personalmente no trago. Hay un programa de máxima audiencia, en el que el premio a una prueba determinada consiste en comer algo. Casi siempre una candidad muy buena en un tiempo determinado: sin tenedor, con las manos, y lo que sobra se lo dan a los que han perdido la prueba. Claro, lo que no se coma en ese tiempo, manoseado y babeado por seis y ocho concursantes, creo que lo tirarán. Verbo tirar. Sin afán de ser demagogo, porque está a la vista de todos, tiran comida enardeciendo a una audiencia que está deseosa del programa. Un programa que se vanagloria de supervivencia.
Una audiencia que probablemente está cabreada, enfadada por la cantidad de inmigrantes que nos llegan a nuestras costas, que no tienen cabida en la sociedad en la que nos toca vivir, que le echamos la culpa de todos y cuantos delitos se puedan dar en el entorno en el que vivimos, que no nos ponemos de acuerdo de a dónde tienen que ir, pero somos los que despreciamos, tiramos comida... como si sobrara o como si no hubiera gente que daría lo que fuera por un plato de eso que se tira y que se degustaría sin tiempo para poder comerla.
Muchos creyeron ver en aquella ley que permitía llevarse a casa la comida que no se consumía, la panacea al despilfarro. Pero da la casualidad que según Manos Unidas, con todo lo que tiramos porque no consumimos, se podría paliar el hambre en el mundo. No habría hambre, pero es que nos da lo mismo y seguramente pensamos que como a nosotros no nos toca, pues a tirar se ha dicho.
Es curioso como en el evangelio de este fin de semana, un joven muchacho, que no tenía nada más que dos peces y tres panes, es decir lo justo y necesario, lo pone al servicio de los demás. Los que menos tienen nos enseñan que con poco se puede hacer mucho.
Este fin de semana es la jornada mundial de los abuelos. Ellos, con practicamente nada de recursos, eran capaces de sacar adelante una familia repleta de miembros. Sin adelantos, con infinidad de platos de cuchara y así hemos salido muchos adelante. Recuerdo a una abuela de las mías, que allí no se tiraba nada. Lo que no se comía un día se aprovechaba con otro nombre para el día siguiente. Te podría gustar más o gustar menos, pero es que en la mesa de san Francisco, donde comían cuatro , comían cinco. Alli no se tiraba nada y además se comía con la educación que conlleva y le corresponde a la comida.
El lema de los abuelos de este año, en la vejez no me abandones, una vez más nos viene a demostrar que nos tienen que recordar que no hay que abandonar lo valioso. Lo que nos enseña y nos apoya en la vida. El ser viejo, es símbolo de una vida vivida en plenitud y que los años que nos van cayendo son símbolo de vivir la vida.
Los abuelos son los que nos dejan la huella en la vida para poder seguirla. Alguien me decía que los abuelos son los que marcan una senda que con el paso del tiempo echamos en falta pero que en el tiempo que nos toca, no reconocemos que ellos nos marcan el camino.
Ellos son los verdaderos supervivientes de la vida. Una vida dura, nada fácil, sin apenas recursos en ningún sentido, pero que ha sabido salir adelante y nosotros nos ahogamos en un vaso de agua.
No tiremos la comida; no abandonemos en su vejez a los que nos han marcado el sendero de la vida. Seamos fieles cumplidores de nuestro presente.
Hasta la próxima
Paco Mira
sábado, 20 de julio de 2024
LA MIRADA DE MUCHOS, POR EJEMPLO:DE LUIS DE LA FUENTE
Un pastor es la persona que cuida de un rebaño, y un rebaño es un conjunto de cabezas de ganado. Pero la palabra rebaño es utilizada en sentido despectivo para referirse a una masa anónima de personas, sin ideas propias, manipulable... y a menudo, la sociedad en que vivimos, y por tanto nosotro smismos, se parece en muchos aspectos a un rebaño: no hay un rumbo fijo, ni una meta definida, sino que se vive al día, sin grandes planes, sin esperanza, sólo buscando momentos gratificantes.
También nos falta capacidad de reflexión y crítica para discernir y, por eso, abundan pastores (aunque ahora se llamen influencers o coaches) que se aprovechan de la necesidad de esperanza de la gente para conseguir miles de seguidorees que, de un modo irreflexivo, adoptan ideas y se dejan llevar por lo que estos nuevos pastores les dicen.
En el evangelio hemos escuchado que Jesús vio una multitud y se compadeció de ella porque andaban como ovejas que no tienen pastor. Jesús ve la realidad de su tiempo: no faltaban falsos pastores, que se presentaban como el Mesías para liberar al pueblo de la dominación romana; también muchos de los pastores oficiales (sacerdotes del templo, escribas, fariseos...) dejaban mucho que desear, como lo había anunciado el profeta Jeremías: “«ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño», por eso no es de extrañar que la gente ya no supiera a qué atenerse, y por eso andaban por la vida sin rumbo fijo, como ovejas sin pastor y fácilmente manipulables.
Por eso Jesús, no ve un rebaño; ve a una multitud de personas que, aunque no lo expresen, sufren por esa falta de rumbo y de meta para su vida; por eso se puso a enseñarles muchas cosas.
El evangelio de hoy nos hace varias llamadas: una que pensemos si somos rebaño, si vivimos como ovejas que no tienen pastor, sin un rumbo ni meta definidos; si me dejo llevar de un modo irreflexivo por las opiniones o criterios de otros en todas las dimensiones de mi vida.
Por otra parte Jesús dice que vio a la gente y le dio lástima. Hay un refrán que dice que hay miradas que hablan por sí mismas. Esta semana se ha hecho viral la respuesta del seleccionador nacional de fútbol Luis de la Fuente cuando confesó públicamente que se presignaba antes de cada partido y que no era un gesto de superstición, sino un acto de fe. ¡Cuántas supersticiones tenemos que superar y suplirlas por gestos de fe!. ¿Cómo miramos nosotros a la gente que nos rodea?.¿Es despreciativa e indiferente o compasiva como la de Jesús?. La realidad que estamos viviendo a nivel migratorio, nos reta en la mirada.
Es una pregunta, la anterior, que nos lleva a plantearnos qué puedo enseñar a otros. Porque no nos olvidemos que por el Bautismo, estamos llamados a ser pastores. Y, aunque en cada lugar y circunstancia ese enseñar se concretará de formas diversas, hay algo básico para proponer a la gente que nos rodea, un rumbo fijo y una meta definida: la esperanza que es lo último que se pierde.
Y el fundamento de la esperanza es la de compartir la vida plena en el regazo de padre Dios. Tenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirige a un punto ciego o un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Señor de la gloria. Jesús muerto, pero sobre todo resucitado es el centro de nuestra fe.
El profeta Jeremías es un hombre al que la vida no le sonrió en exceso, pero que supo mantenenerse fiel a quien le había encomendado su tarea. Quizás nosotros no tenemos muy claro dicha tarea.
La vida cristiana es un camino, que necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús». El próximo Jubileo será para todos una ocasión de reavivar y anunciar la esperanza, «para poder exclamar, ya desde ahora: Soy amado, luego existo; y existiré por siempre en el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarme jamás».
Hasta la próxima
Paco Mira
viernes, 19 de julio de 2024
LECTURAS DEL XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura
Lectura del libro de Jeremías (23,1-6):
Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas
de mi rebaño –oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores
que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis,
no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras
acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos
los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que
crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán
ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan
días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará
como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará
Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre:
El-Señor-nuestra-justicia.»
Palabra de Dios
Salmo Sal 22
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Efesios (2,13-18):
Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de
Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha
hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los
separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo
las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con
Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando
muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los
de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al
Padre con un mismo Espíritu.
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,30-34):
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con
Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a
descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban
tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar,
Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas
sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Palabra del Señor
miércoles, 17 de julio de 2024
martes, 16 de julio de 2024
lunes, 15 de julio de 2024
sábado, 13 de julio de 2024
Oración con el evangelio de este fin de semana.
Señor hace tiempo que estoy matriculado en tu escuela como discípulo tuyo.
A veces he creído que ya lo sé todo de Ti y con humildad he tenido que reconocer que tengo fallos garrafales, olvidos sonoros, e incoherencias llamativas.
Ser Tu discípulo es un gozo, pero también una gran responsabilidad. Tengo que repasar siempre Tus actuaciones en el evangelio, Tu manera de actuar y de responder, para que en el repaso continuo, quede grabada Tu actuación en mi memoria interior. Esa memoria interior que se ve dañada en ocasiones con las respuestas al uso que no corresponden con Tu estilo.
Limpiar mi memoria en la meditación de Tu evangelio me da frescura de discípulo.
Con esa memoria guardada y actualizada en el corazón afronto la vida, recorro caminos, sacando de la despensa de mi interior lo que he oído en Tu palabra y lo que me sugiere tu Espíritu. Cada día intento ser discípulo misionero. Discípulo porque aprendo, misionero porque doy de lo aprendido.
A veces quiero estar más preparado, tener mejor técnica y dotarme de argumentos que convenzan.
Y, sin embargo, me envías ligero de equipaje, con el bastón de Tu presencia que me sostiene, y las sandalias de caminante.
No puedo dejar de hablar de Ti y de actuar en tu nombre.
No me puedo entretener con lo que me deja vacío y sin rumbo.
No me puedo parar o alejarme demasiado porque termino perdiendo el norte. Y aquí regreso, cada domingo para volver a ser por un rato discípulo, para revisar lo que he hecho, contemplar lo que he construido, y en Tu nombre volver a la vida anunciando el Reino; esa cercanía tuya de perdón y misericordia.
Porque confías en mi me mandas de nuevo a la vida. Y parto en Tu Nombre con la memoria interior de Tu Palabra y de Tu estilo, y llevándote dentro.
En Tu Nombre retomo la vida Señor.
viernes, 12 de julio de 2024
LECTURAS DEL XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura
Lectura de la
profecía de Amós (7,12-15):
Respondió Amós: «No soy
profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó
de junto al rebaño y me dijo: «Ve y profetiza a mi pueblo de Israel.»»
Salmo
Sal 84
R/. Muéstranos, Señor, tu
misericordia y danos tu salvación
Voy a escuchar lo que dice el
Señor:
«Dios anuncia la paz a su
pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de
sus fieles,
y la gloria habitará en
nuestra tierra. R/.
La misericordia y la fidelidad
se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la
tierra,
y la justicia mira desde el
cielo. R/.
El Señor nos dará lluvia,
y nuestra tierra dará su
fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus
pasos. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la carta
del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-14):
Por su medio hemos heredado
también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo
según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos
alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de
verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido
marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de
nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo
evangelio según san Marcos (6,7-13):
En aquel tiempo, llamó Jesús a
los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los
espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada
más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias,
pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa
donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe
ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su
culpa.»
Ellos salieron a predicar la
conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los
curaban.
Palabra del Señor
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