sábado, 25 de mayo de 2024
viernes, 24 de mayo de 2024
Lecturas de la Santísima Trinidad
Primera Lectura
Primera
lectura: Dt 4,32-34.39-40
Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día
en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al
otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay
algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando
desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse
una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra,
con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el
Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos? Reconoce,
pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en
el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y
mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos
después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da
para siempre.
Palabra de Dios
Salmo
Salmo responsorial: 32
Dichoso el pueblo que el Señor se
escogió como heredad.
Segunda
Lectura
Segunda
lectura: Rm 8,14-17
Hermanos: Los que se dejan llevar
por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un
espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos
adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu
dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también
herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él
para ser también con él glorificados.
Evangelio
Evangelio: Mt
28,16-20
En aquel tiempo, los once
discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al
verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús
les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos
de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
Palabra del Señor
¡ EN NOMBRE DEL PADRE, EN NOMBRE DEL HIJO....!
¡ EN NOMBRE DEL PADRE, EN NOMBRE DEL HIJO....!
En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, así comenzamos los cristianos la oración, confesando nuestra fe en la Trinidad. Lo hacemos con toda naturalidad, sin querer comprender intelectualmente, a cada instante, el misterio que dicha afirmación encierra. Hemos conocido que Dios es Padre, es Hijo y es Espíritu. Esa es nuestra fe.
Cuando en el año 180 a un mártir le preguntaron qué era el cristianismo, este respondió al que lo iba a ejecutar: «si lograras mantener los oídos atentos, te revelaría el misterio de la simplicidad». Pero, ¿en qué consiste el misterio de la simplicidad?. Es la experiencia de que Dios ha entrado en nuestra historia como Padre amoroso, como madre amorosa y nos ha entregado a su Hijo encarnado en nuestra carne y miseria, con la fuerza y entusiásmo del Espíritu que todo lo vivifica.
¿Podemos vivir, experimentar, ese misterio de la simplicidad?.¿podemos experimentar a ese Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo?. Por supuesto. La fe cristiana lo ha vivido y experimentado a lo largo de los siglos y hoy nos invita a hacerlo también. Para ello revisemos el Credo.
Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra. En el Credo confesamos que la vida es fruto de la continua acción creadora de Dios. Contemplemos la creación. Contemplemos la acción dde Dios. Acojamos la vida, vida que nos es dada gratuitamente, en cada instante, vida que nace del amor infinito de Dios. No estamos solos, no somos fruto del azar, nuestro destino no es la nada. Vivimos en las manos amorosas del Padre. Jesús nos ha revelado que Dios es Abba y que es padre nuestro, padre de todos. Acojamos y contemplemos. La fe es contemplar.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Dios Padre nos ha regalado a su Hijo. En Él, nacido como uno de tantos, hemos visto el rostro de la misericordia infinita. Él es, para siempre, Dios con nosotros. Jesús nos ha descubierto, con su palabra y con su vida, como es Dios. Es como el Buen Pastor en busca de la oveja perdida, es como el padre bueno de la parábola del Hijo pródigo, es como el buen samaritano. Con su vida, fiel hasta la muerte, Jesús nos ha revelado el amor increíblemente fiel de Dios, que es Padre y Madre. Escuchemos y veamos. La fe es ver y escuchar a Jesús.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida. El Espíritu que desde el principio hizo posible la vida. El Espíritu que impulsó la vida de Jesús y que hizo posible el nacimiento de la Iglesia. El Espíritu que anima nuestra vida y nos impulsa hacia la belleza y la bondad. El Espíritu que enciende en nosotros lafe, el amor y la esperanza. El Espíritu que nos llama a ser discípulos y testigos de Jesús.
Desde el principio de los tiempos, con la palabra Dios, el ser humano ha querido designar la realidad primera y fundante de todo lo bueno y bello que existe. Algunos pueblos antiguos pensaban que eran dioses, las grandes fuerzas de la naturaleza, los astros, todo aquello que era superior a ellos. Nosotros profesamos nuestra fe en un Dios único, porque así ha ido revelándose Dios a lo largo de la historia, tal y como lo encontramos en la primera lectura de hoy: «reconoce hoy, medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios... no hay otro».
Este Dios que es Padre, Hijo y Espíritu, espera una respuesta por nuestra parte y un seguimiento incondicional: «vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».
Hasta la próxima
Paco Mira
miércoles, 22 de mayo de 2024
domingo, 19 de mayo de 2024
sábado, 18 de mayo de 2024
¡ RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO!
En un mundo cada vez más materialista y más individualista, donde el ser humano se encierra más en sí mismo y cree que lo que ocurre a su alrededor no tiene nada que ver con su vida, Pablo nos recuerda que formamos parte de un todo. Ser parte de un cuerpo es tomar conciencia de que lo que sucede en otros lugares del mundo nos afecta, que cuando otro ser humano sufre, nosotros sufrimos con las consecuencias que a él le afectan.
Las pandemias, los terremotos, las inundaciones, las guerras, nos siguen mostrando que lo queramos o no, somos un todo y formamos un cuerpo. Que todos estamos interrelacionados en este mundo y cuidar los unos de los otros no tiene excusas, ni demoras.
Estamos de acuerdo que los idiomas siempre han estado de moda por necesidades de trabajo, relaciones, comunicación, sin embargo los discípulos que recibieron el Espíritu y se posó sobre ellos, recibieron un don profético que les capacitaba para hablar a todas las gentes sobre la persona y el misterio de Jesús, con el lenguaje del corazón. Todos los escuchaban en sus propias lenguas, todos estaban capacitados para escuchar y agoger. Aprender el idioma de la ternura y del cozarón es conectar con las situaciones que vive nuestro mundo, para ser oportunidad y esperanza para muchos.
Poco a poco vamos aprendiendo a vivir sin interioridad. Ya no necesitamos estar en contacto con lo mejor que hay dentro de nosotros. Nos basta con vivir entretenidos. Nos contentamos con funcionar sin alma y alimentarnos solo de pan. No queremos exponernos a buscar la verdad, por eso quiero que el Espiritu me libere del vacío interior.
Ya sabemos vivir sin raíces y sin metas. Nos basta con dejarnos programar desde fuera. Nos movemos y agitamos sin cesar, pero no sabemos qué queremos ni hacia dónde vamos. Estamos cada vez mejor informados, pero nos sentimos más perdidos que nunca. Quiero que el Espíritu me libere de la desorientación.
Apenas nos interesan ya las cuestiones de la existencia. No nos preocupa quedarnos sin luz para enfrentarnos a la vida. Nos hemos hecho más excepticos pero también más frágiles e inseguros. Queremos ser inteligentes y lúcidos, pero ¿por qué no encontramos sosiego y paz; por qué nos visita tanto la tristeza?. Quiero que el Espíritu me libere de la oscuridad.
Queremos vivir más, vivir mejor, vivir más tiempo, pero... ¿vivir qué?. Queremos sentirnos bien, sentirnos mejor, pero ¿sentir qué?. Buscamos disfrutar intensamente de la vida, sacarle el máximo jugo, pero no nos contentamos solo con pasarlo bien. Hacemos lo que nos apetece, apetas si hay prohibiciones y terrenos vallados. ¿Por qué queremos algo diferente?- Quiero que el Espíritu me enseñe realmente a vivir.
Queremos ser libres e independientes, y nos encontramos cada vez más solos. Necesitamos vivir y nos encerramos en nuestro mundo, a veces tan aburrido. Necesitamos sentirnos queridos y no sabemos crear contactos vivos y amistosos. Quiero que el Espíritu, realmente me enseñe a amar.
En nuestra vida no hay sitio para Dios. Su presencia ha quedado reprimida o atrofiada dentro de nosotros. Llenos de ruidos por dentro, ya no podemos escuchar su voz. Volcados en mil deseos y sensaciones, no aceertamos a percibir su cercanía. Sabemos hablar con todos, menos con él. Hemos aprendido a vivir de espaldas al Misterio. Que el Espíritu, me enseñe a creer.
Me gustaría encontrarme con hombres y ser un hombre abierto al Espíritu. Junto a ellos es fácil percibir la falta de unidad interior, el vacío y la superficialidad de nuestras vidas. Ellos son fuente de luz y vida. Aman con ternura a gente que no conocen. Dios les hace vivir en unión profunda con la creación entera.
Creyentes, no creyentes, malos creyentes, así peregrinamos todos muchas veces por la vida. En la fiesta del Espíritu Santo a todos nos dice Jesús lo mismo que les dijo a los discípulos «reciban el Espíritu Santo”. Ese Espíritu que sostiene nuestras pobres vidas y alienta nuestra débil fe puede penetrar en nosotros por caminos que solo él conoce.
Espíritu Santo , ven
Hasta la próxima
Paco Mira
viernes, 17 de mayo de 2024
jueves, 16 de mayo de 2024
miércoles, 15 de mayo de 2024
martes, 14 de mayo de 2024
lunes, 13 de mayo de 2024
sábado, 11 de mayo de 2024
PEREGRINACIÓN A LA VIRGEN DE FÁTIMA
viernes, 10 de mayo de 2024
Lecturas del La Ascensión del Señor
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
(1,1-11):
Palabra de Dios
Salmo
Sal 46,2-3.6-7.8-9
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Efesios (1,17-23):
Que el Dios de nuestro Señor
Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación
para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál
es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia
a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los
que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo,
resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por
encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo
nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo
sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo,
plenitud del que lo acaba todo en todos.
Palabra de Dios
Evangelio
Conclusión del santo evangelio según san Marcos
(16,15-20):
Palabra
del Señor
¡NO MIREMOS TANTO PARA ARRIBA!
NO MIREMOS TANTO PARA ARRIBA!
«Mientras haya un horizonte en esta tierra, mientras no pierdas las ganas de reir, mientras brille en nuestro cielo alguna estrella, no te rindas, no te canses de vivir, todo va a ir bien, todo va a ir bien; todo, todo, todo, todo va a ir bien»
Así comienza la canción de Luis Guitarra en su disco “a la intemperie”. La fiesta de la Ascensión nos recuerda precisamente eso, que todo va a ir bien. Aunquen se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos. En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoismo y de perdida de sentido, dice el Papa en la Fratelli Tutti (11).
La fiesta de hoy nos invita a ser conscientes de la esperanza a la que nos llama el Señor. Nos invita a poner nuestra mirada en las cosas de arriba, o lo que es lo mismo, en lo esencial de la vida, en los valores innegociables, en aquello que no va a ser arrasado por el efímero paso del tiempo. Pero esto no nos lleva a quedar plantados mirando al cielo, como aquellos primeros discípulos o a evadirnos de la realidad que vive nuestro mundo; nos llama a hacer realidad aquí y ahora el proyecto del Reino, construir en nuestro mundo con nuestras palabras y nuestras acciones esa fraternidad y sororidad universal que será un día en plenitud en el cielo.
Mientras tanto tenemos la tarea de poner todas nuestras energías en la promoción del bien común, de la defensa de la vida, la dignidad y los derechos fundamentales del ser humano. La preservación de la paz en el mundo y el cuidado de la casa común. La fiesta de hoy, nos llama a soñar y a hacer realidad ese sueño: soñemos como una única humanidd, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos (FT 8).
El ser humano necesita salvación, necesita ser rescatado del pozo de lo que no entiende en que se encuentra. El creyente de Jesús está llamado a ir por el mundo y proclamar el evangelio a toda la creación, a echar los demonios que quitan la dignidad del ser humano y a imponer las manos a sanar y salvar, anunciar la oferta sanadora de Jesús portadora de sentido y significado que devuelva al ser humano a lo esencial de sí mismo.
Hoy, más que nunca, tenemos la necesidad que nos griten “creyentes, ¿qué hacen en la tierra sin mirar nunca al cielo?”. Los hombres hemos acortado demasiado el horizonte de nuesstra vida. Nos contentamos con esperanzas demasiado pequeñas. Se diría que hemos perdido el anhelo de lo infinito.
No se trata de elevar nuestra mirada hacia un cielo salido de las manos del Creador como un acto de magia divina, sino descubrir que Dios es Alguien que está llevando a su plenitud todo el deseo de vida y felicidad que se encierra en la creación y en la historia de los hombres.
Creer en el cielo es recordar que los hombres no podemos darnos todo lo que andamos buscando. Y, al mismo tiempo, creer que nuestros esfuerzos de crecimiento y búsqueda de una tierra mucho más humana no se perderá en el vacío. Porque al final de la vida no nos encontraremos sólo con los logros de nuestro trabajo sino con el regalo del amor de Dios.
Incluso nos podemos preguntar qué llamadas nos está haciendo Dios para transformar nuestra forma tradicional de pensar y que propiciemos la acción de Dios en la cultura moderna. También nuestro inmovilismo nos puede llevar a ser un freno para que el evangelio se encarne en la sociedad contemporánea.
Nadie sabe cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo, pero, difícilmente será clonación del pasado. El evangelio tiene fuerza para inaugurar un cristianismo nuevo.
La celebración de la Ascensión del Señor también nos cuestiona a nosotros. Porque corremos el peligro de buscar en Jesús un burbuja, un refugio... ante la dureza de la vida, viviendo nuestra fe de un modo intimista, desde una adoración o contemplación, mal entendida, aislándonos de la realidad, y sin querer asumir ningún compromiso evangelizador. Rompamos la burbuja, no miremos solo al suelo, sino también al cielo.
Hasta la próxima
Paco Mira
miércoles, 8 de mayo de 2024
CELEBRAMOS LA PATRONA DE LUJAN
LOS ARGENTINOS DE NUESTRA COMUNIDAD SE HAN REUNIDO PARA CELEBRAR EL DÍA DE SU PATRONA Y REZAR EL SANTO ROSARIO. Y COMO BIEN DÍCE SU CANCIÓN:
HOY TUS HIJOS QUE TE AMAN, VIENEN JUNTOS A REZAR, POR LA PATRIA, POR EL MUNDO IMPLORANDOTE LA PAZ¨¨.
¡QUE LA PAZ SEA CADA VEZ MÁ FUERTE ENTRE TODOS!
martes, 7 de mayo de 2024
AÑO JUBILAR
🔴El próximo 9 de mayo, festividad de la Ascensión, el Papa Francisco publicará la Bula Papal para convocar el Jubileo 2025. Lo hará antes de iniciar el rezo de las Segundas Vísperas en la Basílica de San Pedro.
🟢En ese documento, que lleva por título “Spes non confundit” (La esperanza no confunde) estarán escritas las fechas de inicio y fin del Año Santo junto a los temas primordiales de la convocatoria, cuyo tema central es "Peregrinos de Esperanza". También se publicarán los principales actos jubilares previstos en Roma entre enero y mayo de 2025.
🟣El Año Santo Jubilar ordinario es un período especial de gracia y perdón dentro de la Iglesia Católica, que se celebra cada 25 años.
🟢El próximo Jubileo comenzará el 24 de diciembre de 2024 con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y culminará el 24 de diciembre de 2025 con su clausura.
domingo, 5 de mayo de 2024
CARTA DE CÁRITAS
COMUNICADO DE CARITAS SAN RAFAEL MES DE ABRIL 2024
Buenas tardes/ buenos días
“La Iglesia es un hospital de campaña en un mundo que discrimina y descarta”
Con estas palabras el Papa Francisco nos anima como Iglesia a seguir cuidando a los más débiles promoviendo la dignidad de toda existencia humana.
Ante la amenazante realidad que vive el mundo hoy, pensar en una Feliz Pascua parece no tener sentido frente a tanta guerra, tristeza y sufrimiento.
Pero es que la Resurrección no es nuestro estado de ánimo sino un tiempo para vivir en estado de búsqueda de ver DÓNDE y CÓMO se nos aparece el Señor y reconocerlo allí donde la esperanza tiene que ser sembrada, la verdad desnudada, las posibilidades regadas, las vidas acompañadas...
Por eso agradecemos la aportación constante de alimentos y de oraciones de toda la comunidad y de empresas como Bimbo y Mercadona.
Pero seguimos reclamando la generosidad de todos.
No nos cansemos de ir contracorriente en un mundo que, en nombre del bienestar y de la eficacia a toda costa, margina y descarta.
En este mes hemos atendido a ........ familias y la colecta de Abril ha sido de 751,75 euros y la del Jueves Santo de 363,75€
Muchas Gracias!
sábado, 4 de mayo de 2024
viernes, 3 de mayo de 2024
ACTO DE REMODELACIÓN DE LA PARROQUIA
EN LA TARDE DEL DÍA 3 DE MAYO , EN LA PARROQUIA DE LA SANTISIMA CRUZ DEL CASTILLO DEL ROMERAL,DÍA DE LA CRUZ, SE HA REALIZADO LA BENDICIÓN DE LA CRUZ Y SE HA DADO LAS GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE HAN COLABORADO Y HAN HECHO POSIBLE LA REMODELACIÓN DE LA PARROQUIA.EL PUEBLO DEL CASTILLO SE SIENTE ALEGRE, FESTIVO Y DA LAS GRACIAS POR HACERSE REALIDAD ESTA GRAN OBRA.
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¿CÓMO ES EL AMOR?
La vida humana no se entiende sin amor. Es como el idioma universal que entiende cualquier persona de cualquier raza y cultura. El amor está presente en la mayoría de loa ámbitos en los que se desenvuelve nuestra vida, es el gran tema de las obrras de arte, libros, películas, programas y series de televisión... las alegrías y sufrimientos que acarrea el amor generan en nosotros los mayores sentimientos. Según la edad y circunstancias, el amor adopta diferentes características y formas de expresión, pero lo cierto es que no podemos tener una vida humana si no tenemos amor.
Jesús va más allá y nos habla de un amor que abre las ventanas del alma y de la vida. De un amor que es la entrega del siervo y al abrazo del amigo. Amar como Dios nos ama es entrar en la dinámica del misterio que es el otro, el hermano, especialmente el que sufre y no cuenta para nosotros. Un amor así, no tiene precio, no caduca, no renta a nivel humano. Un amor del bueno como el de Jesús es un amor que se expande hasta llegar a todo ser humano, hasta hacer de mi enemigo, mi hermano.
No es fácil cantar, escribir, amar, con un amor así. Solo los grandes santos místicos nos han acercado un poco a ese amor que hace arder nuestras entrañas en esa entrega de afecto. Este amor, «como él nos ha amado», necesita concreción, presencia, encuentro, necesita tiempo y espacio donados, no puede reducirse a hermosas palabras, a imágenes en una pantalla, a selfis del momento o a mensajes apresurados.
El amor cristiano ha de ser concreto. Jesús mismo cuando nos habla de amor, nos habla de cosas concretas: dar de comer al hambriento, visitar a los enfermos...Cuando no existe lo concreto se acaba por vivir un cristianismo de ilusiones, porque no se comprende bien dónde está el centro del mensaje de Jesús.
«A ustedes les llamo amigos». El amigo verdadero de Jesús se distingue principalmente por el amor concreto, no el amor en las nubes, sino el amor que resplandece en la vida de todos y cada uno de nosotros. El amor es servicio, es servir a los demás. Cuando Jesús lava los pies en la última cena, nos ha enseñado que hemos sido creados para servir los unos a los otros, y si digo que amo pero no sirvo al otro, no ayudo al otro, no le permito ir adelante, no me sacrifico por el otro, eso no es amor. Amar es hacerse próximo a las necesidades, los llamamientos, las soledades de las personas que nos rodean.
Nadie dijo que amar era fácil, pero nadie dijo que amar era imposible. Todos tenemos la capacidad de amar porque hemos nacido para ello. Hemos de ver y sentir en el que tenemos al lado, al Jesús que ha lavado los pies desinteresadamente a todos aquellos que le rodeaban, incluso al que le traicionó y que acabó con su vida.
Amar es no desafinar en la sintonía de la vida, donde todos y cada uno de nosotros hemos de tocar en el momento y tiempo que nos corresponde, bajo la batuta del director de orquesta llamado Jesús. Amar es entregar la vida, es entregarse, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos y yo añadiría también por sus enemigos. Y esto es posible, porque como dice el libro de los Hechos, “el don del Espíritu Santo ha sido derramado también sobre los gentiles.
Es el momento de hacer una radiografía y un scaner de cómo está nuestra dosis de amor. Es el momento de ver y observar qué gestos de amor descubro y se dan en nuestra vida, en mi entorno, cómo puedo yo ser puente de amor en los demás y hacia los demás.
Hasta la próxima
Paco Mira
Lecturas del VI Domingo de Pascua
Primera Lectura
Lectura del libro de
los Hechos de los Apóstoles (10,25-26.34-35.44-48):
Pedro tomó la palabra y dijo:
«Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la
justicia, sea de la nación que sea.»
Todavía estaba hablando Pedro,
cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al
oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los
creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el
don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.
Pedro añadió: «¿Se puede negar
el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que
nosotros?»
Y mandó bautizarlos en el
nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.
Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3cd-4
R/. El Señor revela a las
naciones su salvación
Cantad al Señor un cántico
nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la
victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su
victoria,
revela a las naciones su
justicia:
se acordó de su misericordia y
su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R/.
Los confines de la tierra han
contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra
entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la
primera carta del apóstol san Juan (4,7-10):
Evangelio
Lectura del santo
evangelio según san Juan (15,9-17):