sábado, 30 de noviembre de 2024

Oración para este comienzo del adviento.

Alguien toca la puerta. ¿Serás tú, Señor?  Llevas tiempo tocando y no me he dado cuenta. 

Es que es un fin de semana de mucho ruido, de mucha compra, de atascos y prisas. Veo luces encendidas y muchos árboles adornados. Oigo música especial. Estoy distraído. Te vuelvo a oír tocar. ¿Qué quieres de mí? No puedo recibirte con las manos vacías, el corazón cerrado, y la mente en otro sitio. No puedo recibirte lleno de tantos trastos y con tantas preocupaciones inútiles. No puedo recibirte rodeado de tantos desencantos que no muestro, pero que están al acecho. Reconozco que cada día que pasa pierdo un gramo de ilusión, y engordo un gramo de desesperanza. 

Hay silencios que no verbalizan aquellas cosas que ya doy por imposibles. A veces mi lenguaje se contradice con la capa de desilusión que me forra por dentro. Y no es que no crea; tengo una fe recia y constante. Pero considero que las promesas tienen todavía que esperar, y que lo que pueda estar por venir no lo verán mis ojos. Trabajo para que no se apaguen todas las lámparas, para que algunas queden encendidas. Tengo herida la esperanza; es un estanque con grietas que no termino de reparar. Te vuelvo a oír tocar. Antes de abrirte necesito un poco de tiempo. Espera un momento, te digo, no te vayas, que pronto te abro. Ese tiempo que necesito se llama *adviento* y no simplemente como unas cuantas semanas, sino como una dimensión de mi vida de creyente. Necesito mirar hacia arriba y hacia dentro. Necesito paciencia y conformidad. Necesito encender pequeñas luces en medio de la noche que me haga creer que el sol podrá salir e iluminar. Necesito esperar y confiar. Necesito creer que vale la pena lo que hago cada día, reconciliándome con mi pobreza. Necesito unos ojos nuevos y una coraza contra los que ven soluciones fáciles, ofrecidas con altanería y autosuficiencia. Necesito, Señor, que me renueven la receta médica y que en ella ponga: una inyección de esperanza cada día y para siempre. 

*Te lo prometo, Señor, pronto te abriré la puerta.*

jueves, 28 de noviembre de 2024

COMPARTIENDO JUNTOS

YO SÍ CREO EN LA ESPERANZA

 

 

 

No hace mucho hablaba con alguien que me decía que cada vez queda menos hueco para le esperanza. En un mundo en el que si abrimos los periódicos o los informativos no vemos más que calamidades: en España, en Valencia, la Dana hizo de las suyas. Fueron y son días de mucho dolor y sufrimiento, de muerte, de angustia, de desesperación de rabia... En todas partes había un sentimiento generalizado de profunda tristeza, tanto por lo que se estaba viviendo ahora como por el futuro que les espera a tantas personas que han perdido sus seres queridos y también los seres materiales. Si a esto le unimos las guerras que no cesan, el drama de la inmigración y a tantos males que aquejan a nuestro mundo, el panorama es desolador y no es de extrañar que muchos le den la razón al que hablaba conmigo: predomina el abatimiento y la desesperanza. Parece qie es el tiempo de los profetas de calamidades.

Hoy comenzamos el tiempo de adviento, el tiempo por excelencia de la esperanza. Y en este ambiente generalizado, no resulta nada fácil hablar precisamente de la esperanza. Pero precisamente por lo mal que está todo, tenemos que dejar que resuenen las palabras que Jesús nos ha dicho en el evangelio: «cuando empiece a suceder esto, levantense, alcen la cabeza porque se acerca su liberación».

Jesús no ha venido a traer un mensaje fantasioso e ilusorio, el “opio del pueblo”, El evangelio, la Buena Noticia que él anuncia, está enraizada en la realidad, por dura que sea, como también ha dicho, utilizando un lenguaje simbólico: «habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes perplejas, desfalleciendo por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene al mundo encima». Casi parecen las predicciones de gurús o de mediums que nos anuncian el fin del mundo. Pero estas palabras, que se pueden aplicar a nuestra realidad, no pretenden hundirnos, sino darnos luces de esperanza: «Entonces verán al hijo del hombre venir...».

Ante situaciones trágicas, es lógico caer en la desesperación, el sinsentido de la existencia. Pero Jesús es la Buena Noticia del Dios que, por amor, se ha encarnado por nosotros y por nuestra salvación. Por eso, el Adviento nos recuerda cada año que Dios es un Dios cercano: vino una vez al hacerse hombre, como recordaremos en la Navidad; vendrá de nuevo al final de los tiempos, pero también viene ahora en cada persona, en cada lugar, en cada acontecimiento...

La llamada a la esperanza es porque la fe en Dios no es solo para el futuro, sino para el presente. Dios es compañero de camino, sobre todo cuando más duro se hace este. El Padre ayuda más al hijo, cuando mayor dificultad tiene este. Un Padre que nos dice, ánimo, levanta la cabeza, no te agaches, no te dejes dominar por la tragedia y el abatimiento. Pero es más: para poder alzar la cabeza, nos dice que tengamos cuidado de nosotros, no sea que se nos emboten nuestros corazones. Hemos de estar despiertos en todo tiempo, momento y lugar. Son llamadas a no dejarnos arrastrar por los sentimientos pesimistas, por huidas de la realidad, sino todo lo contrario, u a llamada a ser responsables y conscientes por nosotros y por los demás.

Una vela que encendemos cada domingo que nos recuerda que no tenemos que bajar la guardia. Un jubileo que nos tiene que preparar para la alegría de un año siendo peregrinos de la esperanza. Un Sínodo que ha terminado con la esperanza de caminar juntos, en la misma dirección marcando las directrices de la Iglesia que queremos en un mundo que se me antoja muy derrotado. Y todo ello preparando el corazón haciendo el pesebre a la humildad personificada que aún a pesar de las dificultades y calamidades camina con todos y cada uno de nosotros.

Por eso yo sí creo en la esperanza. No en la de los hombres sino en la esperanza de Padre Dios.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

sábado, 23 de noviembre de 2024

ORACIÓN CRISTO REY. HIGINIO

ORACIÓN DEL FIN DE SEMANA. HIGINIO

 


Oración con la fiesta de Cristo Rey.

Señor Jesús, nunca te presentaste con poder, ni deseaste títulos humanos. Ante Pilatos reconociste que eras rey, porque te lo preguntó directamente, pero un rey no de este mundo. Y en la Cruz, un cartel con título vejatorio, te lo acusaba. 

Reinas desde el amor y el servicio. Reinas porque te abajaste y te hiciste de los nuestros. Reinas porque has venido a buscarme, a consolarme a perdonarme. Tu cara, tus manos y tus pies están siempre llenas de barro, del barro que soy. Tienes barro cuando corres en mi busca, cuando me abrazas y cuando curas mis heridas. Soportas el lodo que te arrojo en mis insensateces, mis desprecios y mis rabias. Llevas a tus espaldas la porquería de los que, como yo, me digo de los tuyos, y me comporto en ocasiones como enemigo. Vienes a limpiar calles, a destupir lo obstruído, a poner esperanza, a consolar en los duelos. Te metes en mis fregados, me sacas de mis entuertos, canalizas mi rabia. Tu cruz son mis proyectos torcidos, mis resentimientos y mi poca capacidad de empatía, que provoca riadas de desamor y desánimo. Tu Cruz es parte de tu corona que esconde Amor y al Amor llama. Tu Reino se hace presente con signos sencillos, con mano tendida, con generosidad patente. Tu reino se hace realidad hasta bajo el ruido de las bombas donde un padre abraza a su hijo. Tu reino se hace presente en los lugares de trabajo donde, ante el ambiente irrespirable, animas a poner cordura y sensatez, y te rebelas ante la bota que pisa. 

Tu Reino se hace renaciendo el amor en cada pareja que vive una crisis, en cada hijo por el que hay que esperar su maduración. Tu renio es cada parroquia donde no nos hacemos la guerra, ni nos apoderamos de puestos y privilegios, ni de silencios y alejamientos que revelen orgullo herido. Tu Reino es verdad que se expresa con caridad; justicia acompañada de ternura, evangelio que se predica desde la coherencia.

 *Jesús nuestro Rey, que venga a nosotros Tu Reino.*

EUCARISTIA EN HONAR A SAN JAUN EVANGELISTA

EUCARISTÍA CRISTO REY

Lecturas del Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

 



Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,13-14):

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios



Salmo

Sal 92

R/. El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

                                             

Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (1,5-8):

Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Mirad: El viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén.
Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.»

Palabra de Dios

                                               

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (18,33b-37):

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?»
Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?»
Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

Palabra del Señor

                                                     

 

viernes, 15 de noviembre de 2024

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

 EL JUEVES DÍA 21 A LAS 7,30 HR EN LA PARROQUIA SAN RAFAEL ARCÁNGEL DE VECINDARIO, TENDRÁ LA PRESENTACIÓN DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS Y ASÍ NOS VAMOS PREPARANDO PARA LA VENIDA DEL MESÍAS

.¡ANÍMATE Y PARTICIPA!.

 ¡TE ESPERAMOS!



LECTURAS DEL XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 



Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (12,1-3):

 En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todo los que se encuentren inscritos en el Libro. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horno eterno. Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

 

Palabra de Dios



 Salmo

Sal 15,5.8.9-10.11

 

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

 

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

mi suerte está en tu mano.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R/.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha. R/.

                                                        

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,11-14.18):

 Ciertamente, todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar los pecados. Él, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios para siempre, esperando desde entonces hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies. En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados. Ahora bien, donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado.

 

Palabra de Dios

                                                            

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,24-32):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.»

 

Palabra del Señor

                                                             

                                         





COMO CONOCÍ A JESÚS.RAÚL SUÁREZ CAZORLA

COMPARTIENDO JUNTOS


LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE
Hay días en el calendario que no deberían nunca de ser recordados. Siempre que en el calendario hay una fecha en rojo, es como las señales de tráfico: hay algo importante que merece la pena ser recordado. Pero eso también significa si tenemos o no los deberes hechos en relación a esa fecha. Cuando recordamos el día mundial contra el cáncer, es que por desgracia el cáncer no está erradicado; cuando recordamos el día mundial contra el hambre, es que por desgracia no la hemos superado. Hoy recordamos la VII jornada mundial de los pobres. No para celebrarlo, sino para tomar conciencia de lo que no debería haber.
Cuentan que un hombre huérfano paseando por la Gran Vía de Madrid, vio una mujer, que en medio de cartones, pedía una limosna. No solía dar a nadie dinero, pero no sabe ni como ni por qué, a aquella mujer sí le dio. La miró y le preguntó si se llamaba Azucena. Lo que ella negó en un principio, al final acabó confesando que sí. Era su madre adoptiva. Hoy el Papa Francisco nos recuerda esta jornada, con el lema No apartes tu mirada del pobre.
Es curioso como en un mundo donde el hombre ha llegado a la luna, donde probablemente llegaremos a Marte, donde las grandes tecnologías llegan a nuestros ordenadores, donde la Inteligencia artificial será capaz de ser más perfecta que el hombre, no somos capaces de erradicar ciertas enfermedades, no somos capaces de acabar con el hambre y resulta que cada vez tenemos más pobres a nuestro alrededor. Parece que no vemos la luz al final del túnel, que no tenemos esperanza.
Quizás, después de las lecturas que hemos escuchado hoy, nos preguntemos ¿qué nos espera después de tantos esfuerzos, luchas, ilusiones, sinsabores..?. ¿No tenemos los hombres otro objetivo sino producir cada vez más, distribuirnos cada vez mejor lo producido, consumir más, hasta que acabemos siendo consumidos por nuestra propia caducidad?.
El hombre necesita una esperanza para vivir con plenitud. Una esperanza que no sea una envoltura para la resignación, como aquellos que se las arreglan para organizarse una vida tolerable y aguantar bastante buen la aventura de cada día. Una esperanza que no debe confundirse con una espera pasiva, ni el arrojo ciego y falto de realismo de quien actúa a la desesperada, sin amor a la vida, y por tanto, sin temor a destruir a otros o a que lo destruyan a él.
Necesitamos en nuestro corazón una esperanza que se mantenga viva aunque otras pequeñas esperanzas se vean malogradas e incluso completamente destrozadas. Los cristianos encontramos esta esperanza en Jesús de Nazaret y en sus palabras que no pasarán. No esperamos algo que no puede ser. Nuestra esperanza se apoya en el hecbo inconmovible de la resurrección de Jesús.
En el lenguaje apocalíptico de las lecturas de hoy, se nos dan toques de atención para estar preparados. Los pobres, cuya jornada celebramos hoy, también nos dan toques de atención. No podemos mirar para otro lado e ignorar la suerte de los que están en las orillas y a los bordes de los caminos de nuestra sociedad. Los pobres nos tienen que hacer espabilar de cómo cuidamos nuestro mundo, que hay 82 millones de personas que han tenido que abandonar sus casas, su falmilia, sus raíces y nosotros, a veces, no queremos mirar, los criticamos, los miramos con malos ojos y ni siquiera queremos oir sus quejas de lamentos.
Va siendo hora de tomarnos en serio las señales de los tiempos. No para meter la cabeza debajo del ala como el avestruz y diciendo que no podemos hacer nada, sino que empecemos a espabilar porque en cualquier momento nos puede tocar a nosotros.
Hasta la próxima
Paco Mira



sábado, 9 de noviembre de 2024

EL AMOR ES LO ÚNICO

 


EL AMOR ES LO ÚNICO

Hace unos días contacté con unos profesionales para realizar unas reparaciones en mi casa. Tras concretar el día y hora en que vendrían a hacer los trabajos, me pidieron: ‘Mándenos su ubicación’. Antes, cuando teníamos que encontrarnos con alguien, le pedíamos la dirección, pero hoy en día, con las nuevas tecnologías, se pide la ubicación, que señala el emplazamiento físico de algo o alguien, y podemos ver en el móvil por dónde ir y si estamos cerca o lejos del destino.

Para que sepamos por dónde ir, hoy Jesús también nos envía ‘la ubicación’ del Reino. Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?”. Ciertamente, este escriba ya conocía el mandamiento que hemos escuchado en la 1ª lectura: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. Pero, según la tradición judía, la Torá (el conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia) contiene 613 mandamientos, y por eso quiere conocer el itinerario correcto para llegar al encuentro con Dios.

Jesús le responde que, efectivamente, «el primero es: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». Pero, para darle la ubicación precisa y que no se pierda en la maraña de mandamientos y preceptos, añade un segundo mandamiento tomado del Levítico, «amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos».

El amor no está en el mismo plano que otros deberes. No es una norma más, perdida entre otras normas más o menos importantes. Amar es la única forma sana de vivir ante Dios y ante las personas. Si en la política o en la religión, en la vida social o en el comportamiento individual, hay algo que no se deduce del amor o va contra él, no sirve para construir una vida humana. Sin amor no hay progreso.

Se puede vaciar de Dios la política y decir que basta de pensar en el prójimo. Se puede vaciar del prójimo la religión y decir que lo decisivo es servir a Dios. Para Jesús, Dios y el prójimo son inseparables. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano.

No hay un ámbito sagrado enel que nos podamos ver a solas con Dios, ignorando a los demás. No es posible adorar a Dios en el fondo del alma y vivir olvidado y olvidando a los que sufren. El amor a Dios, Padre de todos, que excluye al prójimo se reduce a mentira.

Hoy Jesús nos recuerda cuál es la ubicación del Reino de Dios. Nos corresponde comprobar si estamos yendo por el buen camino, y si estamos cerca o lejos del reino, evaluando nuestro amor tanto a Dios como a los hermanso. A veces nos centramos mucho en devociones de piedad, en el culto a Dios, en una fe intimisma, en una espiritualidad desencarnada, y del compromiso cristiano lo dejamos para un lugar secundario. Pero también al revés: caemos en el activismo, en múltiples compromisos y descuidamos nuestra relación con Dios, no descubrimos la necesidad de la oración, de la formación de la participación en la eucaristía, etc....

La ubicación del Reino de Dios que nos ha dado Jesús, con esas coordenadas del amor a Dios y al prójimo como a uno mismo nos recuerda que el camino hacia el encuentro con Dios se recorre amando a Dios sobre todas las

cosas, pero ese amor no queda encerrado en nosotros mismos, sino que, teniéndolo como fuente, nos entregamos al prójimo, amándolo como a nosotros mismos para que también pueda conocer y vivir lo que nosotros hemos conocido y disfrutamos.

Hasta la próxima

Paco Mira

SOMOS UNA FAMILIA



 SOMOS UNA FAMILIA

 

 

«Somos una familia y un auténtico mogollón. Una Iglesia divertida, donde vamos a armar la de Dios». Así reza una de las canciones de Migueli. Un cantautor cristiano. Sin entrar en disquisiciones teológicas y mucho menos en el devenir de la historia de la Iglesia, creo que la mejor definición de Iglesia es la de familia, donde un Padre (con mayúsculas) y una Madre, han cuidado, cuidan y cuidarán de todos y cada uno de nosotros que somos sus hijos.

Una familia, como todas, donde la perfección no existe, a pesar del modelo en el que nos podemos mirar. Pero la grandeza de nuestra imperfección familiar es la posibilidad de reconocer nuestro error (aunque en algunos casos lleguemos tarde), e intentar subsanarlos. No hay como caerse y siempre tener una mano cercana que te ayuda a levantarte.Pero lo intentamos.

Hoy el relato evangélico es la realidad pura y dura de lo que estamos viviendo estos días, con la DANA de Valencia. Sin querer queriendo muchos se han identificado con la viuda del evangelio. Ella ha dado todo lo que tenía y probablemente se ha quedado sin nada. ¡Cuántos voluntarios se han acercado a Valencia a dar todo lo que tienen!. 

No se trata de ser mejor que nadie en cuanto a ofertar ayuda. Se trata de ayudar desde el músculo que mueve todo aquello que hacemos y que llamamos corazón. A veces, desde nuestra situación de bienestar, desde lo que no nos ha tocado de cerca, no recuperamos las entrañas del sufrimiento ajeno y por ello damos de lo que nos sobra. ¡Cuántas veces Cáritas ha tenido que decir que basta ya, porque lo que donábamos era inservible!. El propio Jesús nos lo dice en el evangelio: «los demás han dado de lo que les sobra... pero esta pobre mujer ha echado todo lo que tenía para vivir».

La familia, la Iglesia, no tiene por qué salir en la foto. Muchos voluntarios han y se siguen dando desde el anonimato. Sin necesidad de tocar la campanilla que anuncia donde estamos para tener que ayudar. Hoy día de nuestra Iglesia Universal, pero también de nuestra Iglesia particular de Canarias, cuánta gente que colabora, ayuda y participa en la vida de esta gran familia y que no sale ni en la foto ni en los medios de comunicación social. En una familia nos conocemos todos, aunque el trato sea más o menos frecuente. 

Me temo que en nuestra familia no nos conocemos todos y ante encuentros regulares, muchos buscamos la excusa de no acudir porque preferimos criticar lo que hacemos que aportar aquello que no queremos hacer: ¿cuántos conocemos a nuestros catequistas que se ocupan de despertarnos en la fe a los grandes y también a los chicos?. ¿cuántos conocemos a los que robándole tiempo a su familia se dedican a los que menos tienen?. Gente de nuestra familia que hace una labor altruista encomiable. ¿Cuántos conocemos a los que nos tienen la Iglesia como un espejo, para que nuestra estancia en ella sea lo más agradable y confortable posible?. Seguro que si no fuera así, las críticas por la suciedad serían grandes, pero no cogeríamos una fregona o un cepillo para ello. ¿Cuántos conocemos a los que hacen que nuestras celebraciones dominicales o diárias sean lo más asequibles posible?.

Es curioso que toda esta familia la tenemos en casa y a muchos no los conocemos. Dar de lo que tenemos y somos no es más que la realización de un compromiso por Jesús y su evangelio.

A veces nos quedamos en lo superficial y qué bueno sería que compartiéramos con aquellos que conocemos menos. Probablemente los mayores de nuestra familia son los que aprenden a valorar aquello que tenemos y somos. Por eso en nuestras reuniones, cursos de formación... siempre – decimos – que solo van los mayores y los más jóvenes, los que a veces no se mojan, son los que los critican.

Valoremos nuestra familia, queramos a nuestra familia, con aciertos y con fallos, es la que tenemos y la que sustenta nuestra fe. Jesús recomienda dar y compartir lo que necesitamos para vivir: bienes, descanso, tiempo, esperanza, ilusión, bondad.. Somos autónomos económicamente. Nos sustentamos con lo que aportamos. Las palabras de Jesús nos invitan a preguntarnos si vivimos de lo que nos sobra o compartir lo fundamental de nuestra vida. Somos, como decía Migueli un auténtico mogollón y vamos a armar la de Dios.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

ORACIÓN DESDE EL EVANGELIO. HIGINIO

viernes, 8 de noviembre de 2024

EUCARISTÍA DOMINGOXXXII

EUCARISTÍA DEL VIERNES . CUMPLEAÑOS DEL TEMPLO PARROQUIAL

DOMIGO DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

LECTURAS DEL XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,10-16):

 

En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»

Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»

Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»

Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.»»

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios



 

Salmo

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

 

R/. Alaba, alma mía, al Señor

 

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,

que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos. R/.

 

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos,

el Señor guarda a los peregrinos. R/.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

                                            

                                               

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (9,24-28):

 

Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecia sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

 

Palabra de Dios

                                                            

                                                        

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

 

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero; muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.

Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

 

Palabra del Señor

                                                       

protagonistas ustedes

viernes, 1 de noviembre de 2024

EUCARISTIA DOMINGO XXXI

EUCARISTÍA TODOS LOS SANTOS

TU NOS DIJISTES QUE LA MUERTE

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO

 


LECTURAS DEL XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (6,2-6):

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: «Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: «Es una tierra que mana leche y miel.» Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria.»

 Palabra de Dios

                                      


Salmo. Sal 17

 

R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.

 

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza

y quedo libre de mis enemigos. R/.

 

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador.

Tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu Ungido. R/.

                             

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (7,23-28):

 Ha habido multitud de sacerdotes del antiguo testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día «como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo,» porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

 

Palabra de Dios

                             

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

 

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.»

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

Palabra del Señor