sábado, 31 de julio de 2021
LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 18º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B
Primera lectura
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Voy a hacer que os llueva comida del cielo. La gente saldrá a diario a recoger únicamente lo necesario para el día. Quiero ver quién obedece mis instrucciones y quién no.»
Y el Señor se dirigió a Moisés y le dijo: «He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: "Al atardecer comeréis carne, y por la mañana comeréis hasta quedar satisfechos. Así sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios."»
Aquella misma tarde llegaron codornices, las cuales llenaron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto.
Los israelitas, no sabiendo qué era aquello, al verlo se decían unos a otros: «¿Y esto qué es?»
Moisés les dijo: «Éste es el pan que el Señor os da como alimento.»
Salmo
Segunda
lectura
Evangelio
del domingo
Jesús les dijo: «Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.»
Le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?»
Jesús les contestó: «La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.»
«¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: "Dios les dio a comer pan del cielo."»
Jesús les contestó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.»
Ellos le pidieron: «Señor, danos siempre ese pan.»
Y Jesús les dijo: «Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.»
viernes, 30 de julio de 2021
EN VERANO, TAMBIÉN LA MASCARILLA
Pues se ha convertido en un complemento más de nuestra vestimenta. Aquello que puede ser muy polémico, se ha convertido en artículo de primera necesidad y del que no podemos prescindir, incluso por imperativo legal. Tanto es que se ha convertido en un complemento a la vestimenta, que lo comprobamos en la cantidad de mascarillas que con un motivo u otro sale al mercado: diferentes colores para que me peguen con la ropa, con alguna alusión a la empresa en la que trabajo, con alusión al año santo jacobeo, en recuerdo de algún acontecimiento importante, con algún dibujo alusivo a algún motivo, o sin motivo alguno, etc... La mascarilla es obligatoria.
Pero incluso nos hemos rendido a la evidencia de tener que ocultar nuestra sonrisa, de que no se nos entienda cuando hablamos, de que nos tengan que corregir con frecuencia porque no la tenemos bien puesta, de que nos cierren la puerta o no nos dejen entrar en algún establecimiento por no llevarla, e incluso se puede convertir en un peligro porque nos pueden agredir cuando le llamamos la atención a alguien que no hace un correcto uso de la misma, como le pasó a un enfermero en el metro.
Nos vamos de vacaciones, los que las tengan claro. Porque esa es otra. Ha sido un año duro y complicado y en muchos casos con economía escasa, precaria y con ayudas que decimos que no nos llega, pero ¡nos vamos de vacaciones!. Suerte la de muchos que sus números en vez de restar, suman.
Y en la maleta, en la mochila, no podemos olvidarnos de las mascarillas. Da igual el logo de las mismas. Algunas sacaran con motivos veraniegos. Pero además creo que debemos tenerlas presentes. La mascarilla nos evita ciertos riesgos y uno de ellos es que en este verano pensemos que Dios también coge vacaciones, que tiene un cartel en el hotel del cielo que pone: a la vuelta nos vemos o llámeme a la vuelta.
Ojo: esas vacaciones también las pensamos los que estamos metidos dentro de la pastoral. El otro día comentaba con un amigo que a veces la buena voluntad no es la mejor de las compañías, puesto que en vez de favorecer la expansión de buena noticia, enredamos la misma y creamos más confusión de la que ya existe. Por ejemplo: ¡ cuántos catequistas nos preguntan: cuando sean las preces, me avisas para salir!. Es decir que no sabemos en qué momento de la celebración son las preces; ¡ cuando sea el salmo, no te olvides de darme un toque!. Por eso digo que la buena voluntad no es, a veces, buena compañera.
Quiero también la mascarilla para evitar el riesgo de no tener un ratito de oración veraniega. Aquí en Canarias, como en otros lugares, las puestas de sol o los amaneceres son propicios para dar gracias al Creador. Para poder compartir la belleza de locreado; Quiero también tener la mascarilla para evitar el riesgo de convertirme en egoísta y no compartir un ratito de mi tiempo con el que está solo, con quien no tiene compañía, con quien no tiene con quien charlar.
Quiero también la mascarilla para evitar el riesgo de no tener una sonrisa invisible, de una sonrisa con los ojos, que se me note, de no tener un silencio oportuno, una mano amiga, un abrazo inesperado... con aquellos que seguro que van a la playa conmigo y que están deseando un gesto de mi parte.
El evangelio de este fin de semana, nos viene a recordar que el gran mensaje del Padre, es que creamos que el trabajo y la Buena Noticia tienen un nombre que no debemos olvidar: Jesús de Nazaret. Ojala que la mascarilla me evite el riesgo de mirar solamente al cielo y esperar a que me llegue el maná, sin currar aquí en la tierra.
Como tampoco debemos olvidarnos de la mascarilla, para evitar los riesgos que antes he mencionado y otros que podamos descubrir, cada uno los suyos. Por cierto Feliz Verano
Hasta la próxima
Paco Mira
lunes, 26 de julio de 2021
domingo, 25 de julio de 2021
sábado, 24 de julio de 2021
viernes, 23 de julio de 2021
Diario de un cura: Mi vecina y la vecina de Jesús
Tuve yo una vecina, hace de esto bastantes años, que sabía de mi vida…bastante más que yo. A veces llegaba alguien a la casa parroquial, tocaba en la puerta y ella, que siempre estaba al acecho, se asomaba y le explicaba:
Él no está, ya salió hace una hora. Creo que está en la casa de los amigos que tiene una calle más abajo.
La cosa es que muchas veces acertaba y yo ni siquiera la había visto a ella desde hacía días.
Por cierto que de los muchos vecinos y vecinas que he tenido, no recuerdo haberme quejado de ninguno. Al contrario, me siento muy agradecido a ellos. Y además, casi siempre, he tenido cerca, además de a personas como Nenita, Isabel Teresa o Enma, al mismo Jesús, el Bueno, el de verdad, porque en las parroquias he vivido siempre a pocos metros de la iglesia y por tanto del sagrario. Y eso me ha permitido verlo fácilmente, hablar con Él y sentirlo como un vecino más. .
Casualmente, uno de los libros que ya estoy leyendo y que me llevo a la playa este verano es “La vecina de Jesús”. Lo escribe Toño Casado. ¿Se acuerdan? El creador de 33 El Musical. La vecina de Jesús, el de Nazaret, se llama Damiana. Y es ella quien va contando con bastante humor, lo que ve y oye de Jesusito como ella lo llama. .Porque Damiana no entiende a la juventud y mucho menos las cosas de ese chiquillo de Nazaret que tiene a la gente revolucionada.
Me parece un buen libro para conocer a Jesús desde otra perspectiva. Porque el autor recoge muchos momentos de su vida sgún los evangelistas. Pero también según la posible interpretación de los vecinos cotillas, que siempre los hay y los había. El humor es una forma bonita de transmitir el mensaje de nuestro Maestro. Que nunca nos falte.
Y precisamente otro de los libros que este verano llevo en el bolso es el Nuevo Testamento. Normalmente me acompaña siempre. Pero el de este año está recién editado y tiene interesantes novedades. Es el “Nuevo Testamento. Una adaptación al lenguaje inclusivo y canario”. Han colaborado en su edición teólogos reconocidos de nuestras islas como Juan Barreto, Felipe Bermúdez o Antonio Quintana. Y es que resulta mucho más cercano leer que Jesús nos habla utilizando ustedes en vez de vosotros. O que San Pablo ya no nos dice “Estad siempre alegres” (Carta a los filipenses) sino “Estén ustedes siempre alegres”.
Pues sí, alegre y agradecido me voy con estos libros y alguno más.
El verano suele uno aprovechar para salir con la gente amiga. O talk vez nos vamos a un apartamento y descubrimos que el vecino de al lado resulta ser una persona amable con quien se empieza una buena relación. Es la importancia de tener buenos vecinos. Te puedes sentir vigilado o o acompañado. Nade mejor que tener de vecino o vecina a gente buena, agradable, simpática, alegre. Como Jesús.
Nada mejor que ser el vecino o la vecina de Jesús.
LECTURA SANTIAGO APOSTOL
Primera lectura
Salmo
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4,7-15):
Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.
Palabra de Dios
Evangelio del domingo
jueves, 22 de julio de 2021
GRACIAS A DIOS, NI SE APELLIDA, NI ES MATAMOROS
Después de once años (que se dice bien pronto), volvemos a tener un año Jacobeo o xacobeo. Es decir, la fiesta del testimonio y de la entrega, la celebramos en domingo (bien es cierto que lo podemos celebrar cualquier día de la semana). Santiago, el Apóstol, este año cae en domingo.
También hay que valorar que después de todo lo que hemos pasado con la pandemia de marras, de que todavía no estamos recuperados del todo de los catorce meses anteriores, que parece que estamos inmersos en una nueva ola (y van cinco y seguro que no sabemos las que nos quedan), que los casos están repuntando de nuevo ante la irresponsabilidad de quienes se creen en posesión de una verdad que es cuantificable y no se puede dejar a la buena de Dios, que subimos de nivel como los precios... pues resulta que nuestro querido Papa no nos concede un año jacobeo, sino dos. Ha empezado el 1 de enero del 2021 y terminará el 31 de diciembre del 2022, aunque aquí el 25 caiga en un lunes.
En el fondo me gusta. Así nadie tendrá la disculpa de que no se ha enterado; nadie tendrá la disculpa que no ha podido acercarse al testigo de la fe que quiere tomar como ejemplo; nadie tendrá la disculpa que no ha tenido tiempo: tenemos dos años, ni más ni menos.
Es verdad que a nuestro protagonista le han apellidado con algo que no es verdad (matamoros). Ni siquiera sabemos a ciencia cierta (más improbable que probable) si sus restos reposan en la mismísima catedral de Santiago de Compostela (Campo de estrellas). Lo que sí tenemos claro es que alguien convencido de su fe y que a su vez da testimonio de la misma, es capaz de mover montañas y atraer hacia sí a millones de personas. Nosotros nos damos con la cabeza contra las piedras par intentar ver lo que podemos hacer para recuperar lo que la pandemia nos ha quitado y que ha llevado a que se vacíen nuestros templos.
Santiago ha sido y es un ejemplo de fe. Como tantos que todavía caminan con nosotros desde el anonimato, que seguro que viven a nuestro lado, que nos enseñan todos los días lo que tenemos que hacer y sobre todo cómo tenemos que hacerlo, y no tienen una imagen en alguno de nuestros templos, pero ¿qué mejor templo que su propia vida?.
Todos ellos marcan un camino, como el camino de Santiago, de María, de Juan, de Suso, de Pino...un camino que no es otro que el encuentro, que la solidaridad, el silencio, la sonrisa, a veces el sufrimiento de los rigores del propio camino, pero que nos lleva a no querer dejarlo y a seguir adelante porque hay una fuerza que seguro que no sabemos explicar, pero que nos lleva a no querer dejarlo. Nuestra vida está llena de señales que nos indican el camino, y en más de una ocasión nos perdemos.
LLegar a Santiago es pasar por la puerta que nos conduce al abrazo con el testigo. ¡Qué nos cuesta abrazar a quien no concuerda con nosotros o que sencillamente no ha hecho el mismo camino!. Todos los testigos de la fe, con nombre y apellidos, abrazan a los anónimos, a los sin nombre o sin techo, o sin comida, o que no llegan a fin de mes, o a los que están solos, o a los que mueren en la cama de un hospital sin nadie al lado, o a los que están en las colas del hambre. Estoy convencido que hay muchos santiagos de la vida que no tienen hueco en ninguna catedral.
Le han etiquetado de matamoros. Espero que quien lleva ese apellido no se sienta orgulloso de lo que todos entendemos por ello. Un testigo de la fe nunca persigue personas, persigue la verdad y nunca dejará de hacerlo hasta que le haga libre.
Felicidades a los gallegos, a la gente de Gáldar, a los de Tunte... felicidades a todos los que enarbolan la bandera de la buena noticia y que sirven de testigos para los demás.
Hasta la próxima
Paco Mira
domingo, 18 de julio de 2021
sábado, 17 de julio de 2021
LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 16º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B
Primera lectura
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»
viernes, 16 de julio de 2021
UNA MADRE QUE NUNCA ABANDONA A SU HIJO MARINERO
Tengo un conocido que estuvo más de veinte años embarcado en un barco que hacía la ruta de la Península hacia Holanda y los países nórdicos. Comentando con él, su trabajo, sus anhelos, su "vida novelesca en algunos casos de que en cada puerto tienen un amor", su vida a bordo.... él me comentaba que lejos de lo rosa que nos puedan pintar la vida de un marinero, es una vida que apasiona, que sensibiliza ausencias, que hace valorar aquello que no tenemos cerca, que hace madurar a los que con edad temprana comienzan la aventura del trabajo.
Pero hubo algo que me dejó grabado en la infinidad de conversaciones que teníamos siempre que nos veíamos: el profundo sentido religioso del marinero. Quizás no sea tanto de profesar una religiosidad práctica, cuanto de un sentimiento profundo que a su Virgen del Carmen no hay quien se la toque; una Virgen a la que acuden en los momentos de fragilidad y de debilidad; una Virgen a la que acuden en los momentos de soledad (que son muchos) y de tristeza; una Virgen a la que llevan siempre en su corazón y que se desviven por ella y a la que le cantan, Salve , Estrella de los Mares.
Y es que María, como cualquier madre, está donde y cuando tiene que estar. Acompaña en el silencio, en el anonimato y en segundo plano a sus hijos para que se den cuenta que la vida es de ellos y que tenemos que aprender a caminar solos en un mundo que se me antoja que no es nada fácil. Pero una madre no deja de velar para que a sus hijos no les pase nada y que en el caso de que así sea, que sepan que siempre estará ella para reconfortarnos en los momentos de mayor dificultad.
Ser marinero no es fácil. Quizás como cualquier otra profesión, pero es que esta lleva añadido la soledad, la distancia, el alejamiento,... y es cuando más se echa en falta aquello que quieres y necesitas. Es como los polluelos que cuando la gallina extiende sus alas, ellos se meten debajo al amparo y protección de su madre.
El evangelio de este fin de semana nos va a hablar de la mirada de Jesús. Hemos de aprender, nosotros, en la Iglesia, en nuestra querida Iglesia, a mirar a la gente como la miraba Jesús, sean o no marineros. Mirarlos y captar el sufrimiento, la soledad, el desconcierto, el abandono... La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta, lo mismo que hizo María, cuando miramos atentamente a los que sufren. Y el marinero, a veces, es uno de ellos.
Un día tendremos que revisar ante Jesús, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de nuestras Iglesias, porque quizás ya no le digan nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones. Personas sencillas a las que estamos decepcionando porque ya no ven en nosotros la compasión de Jesús. María, desde su silencio, nunca abandona a sus hijos. Nosotros, a veces, abandonamos aquello que más apreciamos y queremos.
Ojala que la Virgen del Carmen, nos ayude a todos.
Hasta la próxima
Paco Mira
sábado, 10 de julio de 2021
viernes, 9 de julio de 2021
LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 15º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B
Primera lectura
Respondió Amós: «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel."»
Salmo
Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.
Evangelio
del domingo
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.






















