viernes, 28 de febrero de 2025

LA CARA ES EL ESPEJO DEL ALMA


 

 

Hace unas semanas fue noticia que una actriz, bastante bien valorada, había publicado tiempo atrás unos comentarios en redes sociales que presuntamente resultaban inaceptables. Esto provocó sorpresa en muchos que hasta ese momento la habían ensalzado y en pocos días vio anuladas sus apariciones públicas. Más allá de las circunstancias de este hecho, esta situación se produce con bastante frecuencia, no sólo en el ámbito público o redes sociales, sino también en nuestro entorno más cercano: tenemos muy buena opinión de una persona, pero un día leemos o escuchamos lo que dice al respecto a algún tema y nos sorprende negativamente, y nos sentimos engañados.

Una de las tendencias de la moda actual es la de tener un entrenador personal, en el cultivo físico, en el gimnasio; un sícologo de cabecera para ayudarnos a centrar nuestra vida; un director artístico... y, así, un largo etc. Todos necesitamos ser guiados o, como se dice ahora, acompañados. La vida cristiana es de largo recorrido y hemos de andarla con otros, para no perdernos ni desanimarnos, contando con líderes y acompañantes que nos marquen una ruta. 

Nuestros padres y familiares los queremos siempre y algunos serán unos modelos a imitar a lo largo de toda nuestra vida. Lo primero que tenemos que hacer es adivinar el fondo de la persona. El que es bueno, nos dice el evangelio, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. Para buscar a alguien a quien podamos seguir o imitar, no hemos de quedarnos en las apariencias, en comportamientos falsos e impostados. De su mano podríamos dar un mal paso para caer en el abismo.

Por eso, Jesús pone unos ejemplos claros: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?. No se trata de una ceguera física, sino de la mirada de quienes lo hacen no como Dios, sino como ellos mismos. Otra: No está el discípulo sobre el Maestro. El que transmite sus propias ideas suplanta al verdadero Maestro, que es Jesús, con las nefastas consecuencias que los mesianismos han provocado a lo largo de la historia. Hay que decir con el Papa Francisco: ya no decimos que somos discípulos y misioneros, sino que somos siempre discípulos y misioneros.

La mota en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro. El que no tiene la mirada de Dios, acaba convirtiéndose en un hipócrita, alguien que acaba convirtiéndose en árbitro y juez de los demás pero que no reconoce sus propios errores. Cada árbol se conoce por sus frutos. Por mucho que usemos muchos gestos de fe, si no brotan de la verdadera experiencia personal de encuentro con el Señor, acabamos deleitándonos en nuestra propia hipocresía, porque en realidad nuestro corazón rebosa sólo de nuestras propias ideas, no las de Jesús. Y, lo que es peor, haremos brotar frutos malos en nosotros y en quienes nos hayan creído.

Sin duda que la cara es el espejo del alma y de todo nuestro interior. Cuando nuestra madre nos decía, a ti te pasa algo, aunque nosotros negaramos la evidencia, sabíamos que a ella nadie le podía engañar, y que en el fondo era verdad lo que ella detectaba en nuestra cara. Si la cara es el espejo del alma, podemos preguntarnos si nuestro espejo es Dios en el que nos miramos; si nuestro espejo son las acciones que hacemos a lo largo de nuestra vida, pero no según nosotros creemos sino según lo que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Vamoa a iniciar un tiempo maravilloso de volvernos a Dios, de volvernos desde nosotros mismos a la conversión y al perdón. Vamos a iniciar la cuaresma que es la oportunidad anual que Dios nos oferta para actuar como él quiere que lo hagamos. Lo que rebosa del corazón lo habla la boca es el final del evangelio de hoy y es lo que nos hace auténticos ante el Padre y verdaderos creyentes en medio de los hombres. Y es que la hipocresía y el fariseísmo nada tienen que ver con el evangelio de Jesús. En no pocas ocasiones los cristianos velamos, más que revelamos, la vida y el mensaje de Jesús con nuestras palabras y obras.

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

EUCARISTÍA XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

PROTAGONISTAS USTEDES

LECTURAS Y EVANGELIO DEL VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 



Primera Lectura

Lectura del libro de Sirácida (27, 4-7)

CUANDO se agita la criba, quedan los desechos;
así, cuando la persona habla, se descubren sus defectos.
El horno prueba las vasijas del alfarero,
y la persona es probada en su conversación.
El fruto revela el cultivo del árbol,
así la palabra revela el corazón de la persona.
No elogies a nadie antes de oírlo hablar,
porque ahí es donde se prueba una persona.

Palabra de Dios.



Salmo

Salmo responsorial: Sal 91, 2-3. 13-14. 15-16 (R/.: cf. 2a)

R/. Es bueno darte gracias, Señor.

V/. Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R/.

V/. El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R/.

V/. En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R/.


 


SEGUNDA LECTURA: 1 Cor 15, 54-58

Nos da la victoria por medio de Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?».
El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.
¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
De modo que, hermanos míos queridos, manteneos firmes e inconmovibles.
Entregaos siempre sin reservas a la obra del Señor, convencidos de que vuestro esfuerzo no será vano en el Señor.

Palabra de Dios.



Evangelio

EVANGELIO: Lc 6, 39-45

De lo que rebosa el corazón habla la boca

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca».

Palabra del Señor.



 

CAMINO CUARESMAL

 CON EL MIÉRCOLES DE CENIZA COMENZAMOS UN CAMINO CUARESMAL. CAMINO DE ESPERANZA PARA UN GRAN CAMBIO EN LO PERSONAL.


CONFIRMACIONES 2025

CONFITMACIONES 2025. GRUPO DE PEPI Y DE DON HIGINIO

sábado, 22 de febrero de 2025

LECTURAS DEL VII DOMINGO DEL Tiempo Ordinario

 



Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel (26,2.7-9.12-13.22-23):

En aquellos días, Saúl emprendió la bajada hacia el páramo de Zif, con tres mil soldados israelitas, para dar una batida en busca de David. David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba echado, durmiendo en medio del cercado de carros, la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa estaban echados alrededor.
Entonces Abisay dijo a David: «Dios te pone el enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra de una lanzada; no hará falta repetir el golpe.»
Pero David replicó: «¡No lo mates!, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor.»
David tomó la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se enteró, ni se despertó: estaban todos dormidos, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.
David cruzó a la otra parte, se plantó en la cima del monte, lejos, dejando mucho espacio en medio, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Que venga uno de los mozos a recogerla. El Señor pagará a cada uno su justicia y su lealtad. Porque él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor.»

Palabra de Dios

                                                          


Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8.10.12-13

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles. R/.

                                            

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,45-49):

El primer hombre, Adán, fue un ser animado. El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios

                                                          

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor

                                                            

 

ORACION FIN DE SEMANA.HIGINIO

viernes, 21 de febrero de 2025

A POR EL PERDÓN

 


A POR EL PERDÓN

No hace mucho, en una guagua, iban un abuelo y un nieto. Ambos se dirigían por primera vez al colegio del nieto. «y si algún niño te pega, tú devuélvesela y, si puedes, más fuerte». Creo que no era el momento ni el lugar para iniciar un debate respecto a la educación que estaba recibiendo el niño por parte de su abuelo, pero sí pensé que si desde pequeños se inculca ese modo de actuar, no es de extrañar la crispación y la violencia estén cada vez más presentes en nuestras vidas.

Es muy común decir que ser cristiano es ir contracorriente, pero al escuchar el evangelio de hoy esto se nota de un modo más patente. Las indicaciones que Jesús da a sus discípulos chocan frontalmente con el modo común de pensamiento: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que les odian, bendigan a los que les maldicen, al que les pegue en una mejilla, presentenle la otra... Por mucho que nos empeñemos, este modo de obrar no es el que sale normalmente de nosotros, más bien lo contrario.

Sin embargo, también sabemos que ese modo de obrar sólo conduce a perpetuar el mal y lo único que se consigue es hacer que las cosas vayan cada vez peor. Sentimos que sería necesario cortar por algún sitio, pero no sabemos cómo hacerlo, y también nos faltan las fuerzas necesarias para ello.

Por eso, también el Señor nos da la clave para empezar a cortar esa dinámica de la violencia. No se trata de hacer un esfuerzo casi sobrehumano de contención y represión, sino de seguir un proceso, que tiene dos fases. La primera es «traten a los demás como queramos que nos traten a nosottos, pues con la medida que midiéremos, se nos medirá a nosotros». Y esto ya lo entendemos mejor, porque nos hace poner la mirada en nosotros mismos: ¿cómo me gusta que me traten los demás?,¿con educación, respeto, comprensión, paciencia...? Pues para seguir las indicaciones de Jesús he de ser yo el que trate a los demás con educación, paciencia, respeto, comprensión, empezando por los temas más cotidianos y por las personas más cercanas.

Y la segunda fase de este proceso para cortar la dinámica de la violencia es: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”. Aquí ya ponemos a Dios como el punto de referencia; seguimos partiendo de nosotros mismos pero vamos más allá. ¿Cómo y en qué ocasiones ha sido Dios misericordioso conmigo? ¿Cuántas veces no me ha condenado, sino que me ha perdonado? Es esta conciencia de la misericordia de Dios que hemos recibido la que nos dará ‘la medida’ que debemos usar con los demás, y la fuerza necesaria para ir contracorriente, para no juzgar ni condenar, sino perdonar y amar. Como dijo el Papa Francisco en la Bula de convocatoria del Jubileo de la Misericordia (2015): «La misericordia no es sólo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus hijos. Así entonces, estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia. El perdón de las ofensas es la expresión más evidente del amor misericordioso y para nosotros cristianos es un imperativo del que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices».

Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pensando en un sentimiento de afecto y cariño hacia él, pero sí en una actitud humana de interés positivo por su bien. Jesús piensa que la persona es humana cuando el amor está en la base de toda su actuación. Y ni siquiera la relación con los enemigos ha de ser una excepción. Quien es humano hasta el final respeta la dignidad del enemigo por muy desfigurada que se nos pueda presentar. No adopta ante él una postura excluyente de maldición, sino una actitud de bendición.

Y es precisamente este amor, que alcanza a todos y busca realmente el bien de todos sin excepción, la aportación más humana que puede introducir en la sociedad el que se inspira en el evangelio de Jesús. Hay situaciones en las que este amor al enemigo parece imposible. Estamos demasiado heridos para poder perdonar. Necesitamos tiempo para recuperar la paz. Es el momento de recordar que también nosotros vivimos de la paciencia y el perdón de Dios.

Hoy te invito y me invito a pensar a quién necesito perdonar en mi vida. Igual necesito perdonarme a mí mismo por errores del pasado. El perdón no es más que un proceso, que lleva su tiempo.

Hasta la próxima

Paco Mira

 

EUCARISTÍA VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

PROTAGONISTAS USTEDES

sábado, 15 de febrero de 2025

ORACION DEL FIN DE SEMANA.HIGINIO

CUIDADO CON LOS QUE NO CUIDAN A LOS POBRES



 CUIDADO CON LOS QUE NO CUIDAN A LOS POBRES

¿Qué tengo yo que hacer para ser feliz?. Es la pregunta de ayer, de hoy y seguro que de mañana. De un tiempo a esta parte, la Inteligencia Artificial es la reina de las nuevas tecnologías. Los usuarios de a pie, disponemos de aplicaciones que hacen verdaderas maravillas que en un principio no se distinguen de realizaciones hechas por humanos. La Inteligencia Artificial puede complementar, superar y sustituir las capacidades humanas en muchos ámbitos, sobre todo en tareas complicadas como la medicina, estudios científicos, etc... Muchos ven en la Ingeligencia Artificial como la solución a los problemas de la humanidad, pero otros temen que se genere una dependencia de ella y que nos vuelva más tontos.

Acostumbrados a escuchar las bienaventuranzas tal y como aparecen en Mateo, se nos hace duro a los cristianos de los países más o menos avanzados leer el texto que nos ofrece Lucas, el que por cierto parece que pertenecía a una clase acomodada. Sin embargo, lejos de suavizar el mensaje de Jesús, Lucas lo presenta de manera provocativa.

Junto a las bienaventuranzas a los pobres, el evangelista recuerda las malaventuranzas a los ricos: “Dichosos los pobres... los que ahora tienen hambre, los que ahoran lloran...”. Pero “ay de ustedes los ricos... los que ahora están saciados... los que ahoran rien...”. El evangelio no puede ser escuchado de igual manera por todos. Mientras que para los pobres es una buena noticia que nos invita a la esperanza, para los ricos es una amenaza que nos tiene que llamar a la conversión. ¿Cómo escuchar este evangelio en nuestras comunidades cristianas.

Antes que nada, Jesús nos pone a todos ante la realidad más sangrante que hay en el mundo, la que más le hacía sufrir a él, la que más llega al corazón de Dios, la que está más presente ante sus ojos. Una realidad que, desde los países más ricos, tratamos de ignorar y silenciar una y otra vez, encubriendo de mil maneras la injusticia más cruel e inhumana de la que, en buena parte, nosotros somos culpables.

Los cristianos no hemos descubierto todavía toda la importancia que pueden tener los pobres en la historia del cristianismo. Ellos nos dan más luz que nadie para vernos en nuestra propia verdad, sacuden nuestra conciencia y nos invitan permanentemente a la conversión. Ellos nos pueden ayudar a configurar la Iglesia del futuro, esa Iglesia que el Papa Francisco nos preguntó al comienzo del Sínodo, una Iglesia más evangélica. Nos pueden hacer más humanos y más capaces de austeridad, solidaridad y generosidad.

Los pobres entienden a Jesús. No son dichosos por su pobreza. Su miseria no es un estado envidiable, ni el ideal. Jesús los llama dichosos porque Dios está de su parte. Su sufrimiento no durará para siempre porque Dios les hará justicia. Jesús es realista. Sabe muy bien que sus palabras no significan ahora mismo, el final del hambre y de la miseria de los pobres. Pero el mundo tiene que saber que ellos son los hijos predilectos de Dios, y esto confiere a su dignidad una seriedad absoluta. Su vida es sagrada.

Esto es lo que Jesús quiere dejar bien claro en un mundo injusto: los que no interesan a nadie son los que más le interesan a Dios; los que nosotros marginamos (acribillamos a papeles, a burocracia, a vuelva usted mañana, le falta todavía una fotocopia...) son los que ocupan un lugar privilegiado en su corazón; los que no tienen quien los defienda, le tienen a él como Padre. Los que vivimos acomodados en la sociedad de la abundancia no tenemos derecho a predicar a nadie las bienaventuranzas de Jesús. Lo que tenemos que hacer es escucharlas y a empezar a mirar a los pobres, a los hambrientos, a los que lloran, a los que sufren... como los mira Dios.De ahí puede nacer nuestra conversión.

Sin duda las bienaventuranzas son una provocación. No hay cursos para ser santos, pero sí hay un programa que nos puede poner en camino para hacer de nuestra vida un testimonio del acontecer de Dios en nosotros: vivir el espíritu de las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas contienen los ingredientes que construyen seres humanos a la manera de Jesús. Es un valor ser pobre, trabajar por la paz, luchar por la justicia... ¿la gente te confunde con Jesús?

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

viernes, 14 de febrero de 2025

PROTAGONISTAS USTEDES

EUCARISTÍA DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO

 


LECTURAS DEL  VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (17,5-8):

Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.»

Palabra de Dios



Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol plantado
al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.


                                         

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,12.16-20):

Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Palabra de Dios

                                             

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,17.20-26):

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.»

Palabra del Señor

                                           

 

sábado, 8 de febrero de 2025

LA DIETA FORZADA

 


LA DIETA FORZOSA

 

 

Hemos pasado las navidades: etapa de familia, de recuerdo, de encuentros, de cenas familiares.... y también... de kilos de más. De aquí vienen los propósitos para el nuevo año: entre todo lo que nos proponemos, también está el adelgazar o al menos el perder los kilos que hemos cogido solamente en quince días. Es más: ya nos estamos preparando para la operación bikini, nos preparamos para el verano, sobre todo para que no se nos vean aquellos kilos de más. Es como si la gente no tuviera bastante con lo suyo, que seguro que no miran para nosotros, pero nosotros por si acaso.

Estamos en un mundo donde cada vez más proliferan los gimnasios. Donde la gente quiere tener y mantener la “tabla” abdominal de ciertos deportistas, porque parece que es lo que se lleva. El médico nos dice que tenemos que tener una alimentación sana y equilibrada; ese mismo médico nos dice que hacer deporte mejora nuestro ánimo y nuestro estado de salud, tenemos que caminar, hay que bajar el colesterol, no cene tanto, coma mejor y de mejor calidad... ¡Cuántos se han puesto en manos de no sé quien que tiene una dieta que en una semana, bajamos no sé cuántos kilos!. El índice de obesidad en nuestro país es muy alto, sobre todo por la comida poco sana que ingerimos con frecuencia.... uff... ¡cuánto sufrimiento!.

Hoy la Iglesia nos invita a mirar hacia aquellos que no quieren tener una dieta, que no quieren ir al gimnasio, que no quieren tener una tabla abdominal, que simplemente quieren comer, o por lo menos poder tener acceso a un trabajo digno que les permita tener los mismos derechos que los demás. Damos por hecho que en el mundo tiene que haber pobres. Recuerdo que cuando llegó la primera tv a mi casa y veíamos en telediário, era la hora de comer. Y desgraciadamente estaba de moda Biafra (sur de Nigeria), porque era el pais del mundo más pobre. Y mi padre siempre decía, «apaga la tv que estamos comiendo».

Siempre hemos ocultado la realidad, en muchos ámbitos o aspectos de la vida, pero en el tema del hambre más todavía. Es curioso como las 26 personas más ricas del mundo, tienen tanta riqueza como 5.000 millones de personas en el mundo, es decir, el 50% de la población mundial. Es triste, doloroso, se nos retuercen las entrañas, cuando alguien te tiende la mano y te dice “¿Me puede comprar un bocadillo?.

Si hay cosas que debiéramos descartar es tirar lo que sobra. Estamos tan llenos que no repetimos comida; estamos tan llenos que abrimos nuestra nevera y nos permitimos el lujo de escoger aquello que quermos comer; estamos tan llenos que, a veces, nos vamos a la cama con solamente una infusión porque tenemos el estómago que ya no nos cabe más. En una hora, pueden morir más de treinta niños que no tienen que llevarse a la boca.

Son impactantes esas imagnes que colas de gente extendiendo sus brazos con un plato de aluminio para que le echen en el mismo una pasta, parecida a un potaje, que seguro que nosotros no nos comeríamos. Hoy la Iglesia nos invita a compartir lo que tenemos, porque es nuestra mayor riqueza. No hemos de dar aquello que nos sobra, sino aquello que nosotros disfrutamos y que es el alimento. Rechacemos cualquier tipo de esclavitud que lleva a que muchos, especialmente niños, trabajen para comer en condiciones infrahumanas. Nosotros tenemos posibilidad de acudir a un sindicato, ellos no.

Hoy Jesús nos invita a que en ese mar revuelto de la vida; en ese mar con tormentas y tempestades, tengamos la confianza puesta en él. Nos dice, como le dijo a Pedro, echa la redes. Pedro se resistió y le dijo que ya lo habían hecho, pero en el fondo se fio de quien siempre tiene la última palabra. A todos y cada uno de nosotros nos llama por nuestro nombre y nos tiene siempre presentes para que demos testimonio de aquel en quien fundamentamos nuestra fe. Le dijo a Pedro y también nos dice a nosotros:«te haré pescador, pescadora de hombres y mujeres».

Eso solo se consigue cuando hablamos desde y con el corazón. Cuando nuestro testimonio es veraz y cierto. Conpartamos lo que tenemos; tengamos un testimonio creíble; solo así seremos pescadores de hombres.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

EUCARISTÍA V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

ORACIÓN HIGINIO



Oración con el evangelio de este fin de semana.
A veces, Señor, me pregunto qué has visto en mi para concederme el don de la fe y para tenerme como amigo. Soy uno de tantos, y, sobre todo, alguien con defectos que se van prolongando en el tiempo. Me has demostrado que no me has concedido la fe porque sea mejor que nadie; simplemente lo has querido. Contemplar a Pedro de rodillas, hundido en su propia miseria, consciente de su fracaso, y aterrorizado ante tus signos, me llena de consuelo. No elegiste a tus primeros discípulos desde su éxito personal. Los elegiste en medio de su fragilidad llena de posibilidades. Antes de que adentraran la barca hacia el lago te presentaron un currículo de fracaso, de trabajo que no había tenido fruto. En medio del desánimo confiaron en tu palabra y se hicieron obedientes a ella. No despreciaron tu petición. No protestaron, ni te indicaron con autosuficiencia sus saberes. Simplemente obedecieron con un silencio activo, con una actividad humilde. Tampoco los avergonzaste; simplemente los animaste con esa autoridad tuya que produce confianza y ánimo. A veces siento que lo que has puesto sobre mis espaldas me sobrepasa. A veces tengo la sensación de que no tendré fuerzas suficientes para la tarea de la vida. En muchas ocasiones me he visto al final de la jornada reparando las redes que se han roto en el trascurso del día y alentando el desaliento. Sé que esto les pasa a muchas personas. La vida no funciona como uno la proyecta; la vida es una escuela donde se madura en los fracasos, o en los logros escasos y tardíos. Vivir es asumir pobrezas y contar también derrotas. Pero me alienta que sigas contando conmigo, e implicándote en la tarea que me has puesto delante.
Tú purificas mis labios y das fortaleza a mis manos. De rodillas te vuelvo a confesar que no soy nada si Tú no me fortaleces.
Si quieres contar con mi debilidad, aquí estoy Señor.