Te construiste, Señor, un Templo con tu Cuerpo entregado en la cruz. Y ahora quiero construir Contigo un templo a tu medida, Señor.
No tengo los mejores materiales, pero quiero que seas mi arquitecto y constructor.
El altar: mi corazón, que quiero que siempre lata con un poquito de Tu amor.
El ambón: mi lengua y mis oídos con buena megafonía para que se oiga siempre tu voz.
Un incensario ardiente con el mejor de mis perfumes hechos de oración y fervor.
Un sagrario humilde y sencillo que quepa en mi alma para la Adoración. Una cruz recia que bese con toda unción.
Un río de agua constante que recuerde mi bautismo y me hable de limpieza interior.
Ojalá sea el templo que quieres, Señor, hecho para tu gloria y honor. Toma la piedra de mis manos y hazla una herramienta constructiva, generosa, creativa, abierta a tu perdón. Toma mis sueños e ilusiones y hazlos osados y creativos, límpialos de ambiciones, y hazlos honestos y hermosos.
Toca mis labios y mi lengua con sonidos de esperanza, que no dividan, ensucien o amordacen.
Haz de mi corazón mendigo un lugar donde quepa más amor y acogida si cabe, y que nunca domine y retenga a quienes creaste libres. Que ningún rincón de mi templo oculte ambiciones, Señor.
Que mis ojos, con tu colirio, se limpien de miradas que impidan la misericordia y la ternura. Que mi conciencia, educada con Tus mandamientos, vigile cada día mi comportamiento y oriente mis pasos hacia la verdad que has puesto tan cerca.
No me hagas vasallo de mis instintos, ni veleta movida por el viento.
Que en la escucha y meditación de tus mandamientos, y en el culto atento a la vida, camine con humildad y confianza.
Así comprendo hoy Tu evangelio, Señor.
Quieres tirar tantos templos hechos de soberbia y ambición. Y Tú me regalas el tuyo, el que nació nuevo en la Cruz.
Yo te doy el mío, todavía en torpe ejecución, y que sólo tiene sentido si eres mi arquitecto y constructor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinión es importante.
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.