domingo, 31 de agosto de 2014

UN NUEVO CURSO




      AL COMIENZO DE UN NUEVO CURSO
Al comienzo de un nuevo curso, a ti, Señor, presento mi ilusión y mi esfuerzo;
en ti, mi Dios, confío porque sé que me amas. Que en la prueba no ceda al cansancio, que tu gracia triunfe siempre en mí.
Yo espero siempre en ti. Yo sé que tú nunca defraudas al que en ti confía.
Indícame tu camino, Señor; enséñame tus sendas. Que en mi vida se abran sendas de esperanza, sendas de igualdad y servicio.
Encamíname fielmente, Señor.
Enséñame tú que eres mi Dios y Salvador.
Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados.
Señor, guarda mi vida y líbrame de mí mismo. Señor, que salga de la noche y vaya hacia ti y que no quede defraudado de haberme confiado a ti.

Dios, amigo nuestro, así te decimos; danos tu entusiasmo para buscar la verdad donde se encuentre.
Danos valor para aceptar nuestras propias limitaciones. Danos coraje para luchar cuando todo nos salga mal. Danos lucidez para admitir la verdad, sin que nadie nos la imponga. Danos fuerza para preferir lo difícil a lo fácil. Danos valor para rechazar lo vulgar y rastrero. Danos valentía para luchar contra nuestra apatía y desgana. Esto te decimos, Dios, amigo nuestro.

Señor, yo querría, como quieren todos los jóvenes, hacer un mundo nuevo; no un mundo donde domine el odio, la mentira o el robo, sino un mundo donde reine la caridad, la unión, el espíritu de equipo; donde se trabaje por el bien de todos, un mundo cuya ley sea el evangelio.
Te pido que hagas penetrar tu vida, tu mensaje, en todos los rincones de mi persona,
para que unido a otros jóvenes vaya construyendo ese mundo nuevo: TU REINO


 DECÁLOGO DEL CURSO ESCOLAR
 2014-2015
Ya seas profesor, catequista, alumno o catecúmeno, te conviene marcar bien el rumbo del nuevo curso que comienza. Para marcar bien el rumbo hay que tener clara la meta a la que queremos llegar y los medios con los que contamos para hacerlo. Poner a punto todo antes de emprender el viaje es una obligación. Una vez preparados... a navegar.


1.- Que los errores del año pasado no te impidan avanzar en aquellos proyectos e ideales que te marcaste: aportará ilusión a tu trabajo.


2.- Vive con intensidad lo que haces. Cuando uno disfruta con lo que aprende o enseña, se nota. No pongas “el piloto automático”.


3.- Aprecia lo que realizas. No siempre solemos conseguir lo que pretendemos. Hay que caminar hacia adelante con lo que tenemos.


4.- Respeta a las personas que están delante de ti. Si eres profesor, llena de sabiduría a tus alumnos. Si eres alumno, valora el esfuerzo de los que intentan abrirte horizontes.


5.- Sé consciente de tus limitaciones. Con ello conseguirás dos cosas: la humildad y el que los demás te puedan ayudar.


6.- Encomienda a Dios tus afanes. El te dará la serenidad ante las dificultades, la sabiduría ante los retos, la constancia cuando te ronde la debilidad.


7.- Sé persistente en tu responsabilidad. Educar, ni ser educado, es fácil. En el día de mañana se agradecen dos cosas: las personas que se desgastaron por nosotros y los conocimientos adquiridos.


8.- Reflexiona sobre los frutos del pasado curso e, intenta, alcanzar aquellos objetivos que no fueron cumplidos.


9.- Muéstrate delicado en tus expresiones físicas y verbales. No por ser espontáneo ni duro, somos más personas ni más respetados. Todo lo contrario.


10.- Defiende tus ideales cristianos. Que se te vea contento de tu pertenencia a la iglesia de tu amistad con Cristo. Tendrás tu recompensa.

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