martes, 10 de marzo de 2026

EL DIOS DE LOS FICHAJES



EL DIOS DE LOS FICHAJES

A los que les gusta el fútbol, saben que cuando llega junio es como los contratos de trabajo: todo el mundo anda pendiente si me llaman, si me renuevan, si sigo con el mismo horario, si voy a tener jornada completa, etc.. Y claro, sin hay bajas tiene que haber fichajes y además fichajes que salven nuestra situación como equipo. Y dependiendo del equipo, así fichamos.

Los que tenemos ya cierta edad y de pequeños jugábamos en la calle, sabemos que cuando teníamos una pelota y formábamos equipos, nunca escogíamos al que no nos caía bien, al que tenía un cierto volúmen, al que no le gustaba el fútbol... se escogía al mejor, al que mayor habilidades tenía, al que jugaba mejor y.. siempre había un equipo que siempre ganaba.

Cuento esto porque nos estamos ya acercando a Jerusalén, en ese caminar hacia la Pascua, hoy nos encontramos con el Dios de los descartes. Y lo comprobamos ya en la primera lectura, por boca del profeta Samuel, que elige al último de los hijos, al que estaba en el campo, al pequeño, al que no contaba para nadie.

Y es curioso que Jesús escoge a un ciego de nacimiento para uno de sus importantes milagros, a un hombre que no contaba para nadie y que además nadie le hacía caso.

En la vida no nos iliusiona el estar con perdedores, ni con gente que no conocemos. Nos gusta el postureo, seguir a los guapos y a los ricos, a los famosos en las redes sociales. Si una persona, en su negocio, gana millones de euros, lo ponemos como modelo a seguir, como ejemplo y como meta.

Pero llega Dios y nos cambia las reglas. No quiere que las personas sigan estando en la miseria y en el olvido. No quiere que los pequeños sean invisibles, no le gusta que siempre se elija a los mismos. Y es que el fuerte no necesita ayuda, el listo no necesita pistas, el perfecto no necesita nada, ni a Dios si quiera. Por eso Dios no potencia al primero.

Dios ayuda al último para que coja ritmo, para que no se descuelgue, para que sepa que es parte de un equipo ganador que es el género humano. Dios elige a los últimos para enseñarnos que el amor vale más que el éxito o el dinero. Nadie elige a su madre o a su padre por el trabajo que tiene. Una madre o un padre no es ni mejor ni peor por el sueldo que gana... sino que tenemos a una madre y. a un padre y este nos quiere como somos.

Dios siempre elige a nosotros para jugar: ganemos o perdamos.

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