domingo, 26 de febrero de 2023
sábado, 25 de febrero de 2023
VIGILIA ARCIPRESTAL DE CUARESMA
viernes, 24 de febrero de 2023
MENSAJE DEL PAPÁ PARA LA CUARESMA 2023
Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma: «Ascesis cuaresmal, un camino sinodal»
«Ascesis cuaresmal, un camino sinodal» es el título que encabeza el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2023. Un mensaje en el que el Santo Padre recuerda que «la ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Y en el que también afirma que «nuestro camino cuaresmal es “sinodal”, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro«.
«El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual».
Ascesis cuaresmal, un camino sinodal
(texto íntegro)
Queridos hermanos y hermanas:
Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas concuerdan al relatar el episodio de la Transfiguración de Jesús. En este acontecimiento vemos la respuesta que el Señor dio a sus discípulos cuando estos manifestaron incomprensión hacia Él. De hecho, poco tiempo antes se había producido un auténtico enfrentamiento entre el Maestro y Simón Pedro, quien, tras profesar su fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, rechazó su anuncio de la pasión y de la cruz. Jesús lo reprendió enérgicamente: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mt 16,23). Y «seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1).
El evangelio de la Transfiguración se proclama cada año en el segundo domingo de Cuaresma. En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.
La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. Nos hará bien reflexionar sobre esta relación que existe entre la ascesis cuaresmal y la experiencia sinodal.
En el “retiro” en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje.Análogamente al ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos afirmar que nuestro camino cuaresmal es “sinodal”, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro. Sabemos, de hecho, que Él mismo es el Camino y, por eso, tanto en el itinerario litúrgico como en el del Sínodo, la Iglesia no hace sino entrar cada vez más plena y profundamente en el misterio de Cristo Salvador.
Y llegamos al momento culminante. Dice el Evangelio que Jesús «se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz» (Mt 17,2). Aquí está la “cumbre”, la meta del camino. Al final de la subida, mientras estaban en lo alto del monte con Jesús, a los tres discípulos se les concedió la gracia de verle en su gloria, resplandeciente de luz sobrenatural. Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo. La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer para subir al Tabor. Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena. También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino.
La experiencia de los discípulos en el monte Tabor se enriqueció aún más cuando, junto a Jesús transfigurado, aparecieron Moisés y Elías, que personifican respectivamente la Ley y los Profetas (cf. Mt 17,3). La novedad de Cristo es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo. De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.
El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual. Para que esta transfiguración pueda realizarse en nosotros este año, quisiera proponer dos “caminos” a seguir para ascender junto a Jesús y llegar con Él a la meta.
El primero se refiere al imperativo que Dios Padre dirigió a los discípulos en el Tabor, mientras contemplaban a Jesús transfigurado. La voz que se oyó desde la nube dijo: «Escúchenlo» (Mt 17,5). Por tanto, la primera indicación es muy clara: escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla. ¿Y cómo nos habla? Ante todo, en la Palabra de Dios, que la Iglesia nos ofrece en la liturgia. No dejemos que caiga en saco roto. Si no podemos participar siempre en la Misa, meditemos las lecturas bíblicas de cada día, incluso con la ayuda de internet. Además de hablarnos en las Escrituras, el Señor lo hace a través de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los rostros y en las historias de quienes necesitan ayuda. Pero quisiera añadir también otro aspecto, muy importante en el proceso sinodal: el escuchar a Cristo pasa también por la escucha a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia; esa escucha recíproca que en algunas fases es el objetivo principal, y que, de todos modos, siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal.
Al escuchar la voz del Padre, «los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo» (Mt 17,6-8). He aquí la segunda indicación para esta Cuaresma: no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones. La luz que Jesús muestra a los discípulos es un adelanto de la gloria pascual y hacia ella debemos ir, siguiéndolo “a Él solo”. La Cuaresma está orientada a la Pascua. El “retiro” no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo, el camino sinodal no debe hacernos creer en la ilusión de que hemos llegado cuando Dios nos concede la gracia de algunas experiencias fuertes de comunión. También allí el Señor nos repite: «Levántense, no tengan miedo». Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades.
Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo nos anime durante esta Cuaresma en nuestra escalada con Jesús, para que experimentemos su resplandor divino y así, fortalecidos en la fe, prosigamos juntos el camino con Él, gloria de su pueblo y luz de las naciones.
Roma, San Juan de Letrán, 25 de enero de 2023, Fiesta de la Conversión de san Pablo
22/02/2023
AGENDA 27 DE FEBRERO AL 05 DE MARZO
LUNES 27.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA. FUNERAL POR JOSÉ QUINTANA SUÁREZ.
MARTES 28.
A LAS 10:30 HS. ORACIÓN COMUNITARIA DE LAUDES EN LA PARROQUIA DE SAN RAFAEL ARCÁNGEL.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
MIERCOLES 01.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
A LAS 20:00 HS. REUNIÓN DE CATEQUISTAS DE TODOS LOS NIVELES EN LOS SALONES PARROQUIALES.
JUEVES 02.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA. A CONTINUACIÓN ESPACIO DE ORACIÓN PERSONAL Y COMUNITARIO CON EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO.
VIERNES O3.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
A LAS 19:30 HS. CELEBRACIÓN DEL VIA CRUCIS EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA.
SABADO 04. SAN CASIMIRO
DE 10:00 A 16:00 HS. ASAMBLEA PARROQUIAL EN LOS SALONES PARROQUIALES DE SARDINA.
A LAS 19:00 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:30 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
DOMINGO 05 II DOMINGO DE CUARESMA. DÍA DE HISPANOAMÉRICA.
A LAS 08:00, 12:00 Y 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
jueves, 23 de febrero de 2023
EL DAKAR CUARESMAL
Dicen que la carrera del Dakar, es la más exigente del mundo. Y lo dicen aquellos que experimentaron en sus carnes las diferentes etapas de un recorrido exigente, duro, con pocas posibilidades de salirse de la ruta trazada, y sobre todo en un tiempo que no se me antoja rápido, pero sí oportuno. Es un rally en el que, aunque todo se lleve muy estudiado, siempre hay que tener la capacidad de improvisación y tomar decisiones lo más ajustadas posibles al momento que se está viviendo. Muchos, a su pesar, abandonan: bien porque los medios que han puesto (el coche), no respondió en su momento, o sus colaboradores, o los mecánicos que se encargan de ello. Muchos también abandonan porque iniciada la prueba no se sienten capacitados para llevarla a la práctica. Pero hay algo en los que todos coinciden, los que acaban y los que abandonan: el año que viene lo vuelvo a intentar.
Se preguntarán que qué tiene que ver esto con el mensaje de este fin de semana. Creo que en algo se parecen: en los dos escenarios, hay un desierto. Y es que el desierto es el lugar donde no hay una ruta establecida por la que caminar o al menos no está señalizada; en el desierto las posibilidades de señalización son borradas por el viento que traslada la arena de un lado para otro; en el desierto las decisiones que tienes que tomar tienen que ser claras y oportunas, sino quieres ser víctima de su implacable intransigencia. Pero el desierto tiene algo que no tienen otros lugares: engancha.
La cuaresma comenzó reconociendo nuestra humildad, nuestra pequeñez, nuestra debilidad en un simple gesto de ceniza en nuestra cabeza recordándonos que tenemos que volver a empezar. Juan (el Bautista) nos recordaba en Adviento que para preparar el camino de Jesús era necesario convertirse; la ceniza ahora al iniciar la cuaresma, nos vuelve a recordar lo mismo: la necesidad de conversión. No podemos ir al desierto, si no tenemos la capacidad de convertirnos.
Claro muchos se preguntarán que de qué tenemos que convertirnos. ¡Qué maravilla!: Jesús da el primer paso, es tentado, es llevado al lugar donde las decisiones tienen que ser – como decíamos antes – claras y concisas, aún con el riesgo de que nos podamos equivocar; Jesús es también llevado al desierto, a ese “Dakar de la vida”, donde lasinclemencias del día a día nos van a poner a prueba.
Jesús es tentado. Nosotros, todos los días, somos tentados. Nos ofertan todo lo que queramos ymás. El camino de Jesús es tan tentador, que muchos lo comienzan, muchos se preparan concienzudamente, muchos tienen una ilusión tremenda, muchos se mantienen en forma todo el año hasta que llegue el momento de la carrera y…cuando comienza se dan cuenta que las cosas no son como uno las pensaba o esperaba: los acontecimientos de la vida, los medios que ponemos a veces no son los más adecuados, las compañías que escogemos para iniciar el viaje no son las que nos ofertan la ayuda más necesaria… todo eso lleva a que algunos digan basta que hasta aquí hemos llegado.
Otros, sin embargo, son capaces de soportar el envite de la aventura cuaresmal y son capaces de rechazar las tentaciones de decir que hasta aquí hemos llegado. El propio Jesús fue capaz de decir que apostar por el amor, aunque fuera en la cruz, valía la pena y por eso le dijo al diablo que por nada ni nadie en el mundo se iba a salir de la ruta establecida en el desierto.
Ojalá que, en esta cuaresma, que todos los años nos invita a darle la vuelta al calcetín de nuestro corazón, para iniciar un camino de conversión, seamos capaces de no decirle que no al propio Jesús. Volvamos a darnos otra oportunidad de conversión. Que le acompañamos y nos acompaña en esta maravillosa aventura cuaresmal.
Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira
miércoles, 22 de febrero de 2023
sábado, 18 de febrero de 2023
CINE ESPIRITUAL
Hoy ha sido dia de familia. Día de cine compartido por familias y catequistas. Fue una jornada de compartir de disfrutar y crear mejores lazos entre los grupos.
AGENDA 20 AL 26 DE FEBRERO
LUNES 20.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
MARTES 21 SAN DAMIAN.
A LAS 10:30 HS. ORACIÓN COMUNITARIA DE LAUDES EN LA PARROQUIA DE SAN RAFAEL ARCÁNGEL.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
MIERCOLES 22 MIÉRCOLES DE CENIZA. SEÑOR CONVIÉRTENOS A TI Y VIVIREMOS.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA CON LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA.
JUEVES 23 SAN POLICARPO DE ESMIRNA.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA. FUNERAL POR MARTÍN EULOGIO MEDINA QUINTANA. A CONTINUACIÓN ESPACIO DE ORACIÓN PERSONAL Y COMUNITARIO CON EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO.
VIERNES 24.
A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
SABADO 25.
A LAS 19:00 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.
A LAS 19:30 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
DOMINGO 26 I DOMINGO DE CUARESMA.
A LAS 08:00, 12:00 Y 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.
viernes, 17 de febrero de 2023
LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 7º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A
Lectura del libro
del Levítico (19,1-2.17-18):
EL Señor habló así a Moisés:
«Di a la comunidad de los
hijos de Israel:
“Sed santos, porque yo, el
Señor, vuestro Dios, soy santo. No odiarás de corazón a tu hermano, pero
reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás
de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Yo soy el Señor”».
Salmo
Sal
102,1-2.3-4.8.10.12-13
R/. El Señor es compasivo y
misericordioso
V/. Bendice, alma mía, al
Señor,
y todo mi ser a su santo
nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
R/.
V/. Él perdona todas tus
culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de
ternura. R/.
V/. El Señor es compasivo y
misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen
nuestros pecados
ni nos paga según nuestras
culpas. R/.
V/. Como dista el oriente del
ocaso,
así aleja de nosotros nuestros
delitos.
Como un padre siente ternura
por sus hijos,
siente el Señor ternura por
los que lo temen. R/.
Segunda lectura
Lectura de la
primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,16-23):
HERMANOS:
¿No sabéis que sois templo de
Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
Si alguno destruye el templo
de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: y ese
templo sois vosotros.
Que nadie se engañe. Si alguno
de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser
sabio.
Porque la sabiduría de este
mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su
astucia». Y también:
«El Señor penetra los
pensamientos de los sabios y conoce
que son vanos».
Así, pues, que nadie se gloríe
en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida,
la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo Y Cristo
de Dios.
Evangelio del
domingo
Lectura del santo
evangelio según san Mateo (5,38-48):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a
sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo
por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os
agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la
otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el
manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide,
dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo:
“Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a
vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de
vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la
lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra de Dios
LAS LEYES ACTUALES, ¿SON EVANGÉLICAS?
Cuando sucede un hecho luctuoso, algo desagradable, algo que no queremos ni para nosotros ni para los demás, cuando estamos en caliente, podemos decir y hacer barbaridades. Sobre todo, cuando nos pilla algún ser querido, cercano, familiar… Es – diría yo – hasta humano. Mi abuela que por los años era sabia, me decía que antes de hablar o de actuar, contara hasta cincuenta (número ficticio), y que después de contar vería las cosas de otra manera. Y en algunos casos, ¡hasta funcionaba!
La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanzasecundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.
La verdad es que Jesús no nos lo pone nada fácil, al contrario siempre nos está poniendo a prueba,siempre nos da una segunda oportunidad ante los acontecimientos que estamos viendo: la guerra de Ucrania, las leyes que últimamente está aprobando nuestro gobierno, por eso siempre hemos de ver si los “signos de los tiempos” somos capaces de verlos, aceptarlos y sobre todo darle un sentido evangélico. No es fácil, pero es lo que nos puede tocar en los tiempos que corremos.
Ojalá que seamos capaces de ver en los acontecimientos de la vida, la imagen y el signo de que Dios sigue presente y actuando en nuestras vidas. Ojalá que seamos capaces de descubrir en el otro la imagen de quien es el autor de la Vida, de nuestro padre Dios; ojalá que el enemigo se vuelva hermano y que seamos capaces de desterrar el odio que a veces ocupa nuestro corazón.
Hasta la próxima
Paco Mira